Domingo de Pascua – Ciclo B

31 marzo 2018

Reflexionando sobre John 20: 1-9

Probablemente esta será la Pascua más inquietante que he tenido. El clima está tan extraño. Las balaceras en las escuelas ahora suceden a un índice de una vez por semana, y tal parece, que nosotros tal como la rana en el agua, nos hemos estado ajustando, ajustando, hasta que de repente nos encontraremos atrapados en una olla hirviendo de la cual ya no habrá escape.

Si existe alguna imagen que me levante el animo en este momento es esta: María Magdalena CORRIÓ a contarles a los demás que Jesús ya no estaba en la tumba. Imagínatela. No sabemos que edad tenia ella.

Puede que fuese una adolescente. Y apuesto a que sí lo era.

Todos hemos visto imágenes de adolescentes corriendo,  huyendo para salvar la vida cuando hay ataques en sus escuelas. Los hemos visto salir de sus escondites, formados en línea con sus brazos en el hombro del estudiante de enfrente, mientras que los policías armados cuidadosamente buscan al tirador entre ellos.

Y, que Dios nos ampare, hemos visto a los aterrorizados y agradecidos padres, corriendo a encontrarse con ellos, los brazos abiertos para recibir a sus bebés, desbordados de alegría de que sus hijos están a salvo, abrumados de dolor por los padres que no fueron tan afortunados.

Esas son nuestras imágenes del Viernes Santo. Pero permite que esta imagen de Pascua trabaje en ti. María Magdalena CORRIÓ de la tumba. CORRIÓ a encontrar a Pedro. Y ella sigue CORRIENDO.

Esta chica que se quedo valientemente al pie de la cruz fue la primer testigo de la resurrección y está CORRIENDO lo más rápido que puede en dirección tuya, gritando, ¡La tumba está vacía! ¡Corre conmigo! ¡Corre para cambiar los corazones de los que no lo quieren ver! ¡CORRE para cambiar las mentes de aquellos que no hablarán por Él!

CORRAN, ustedes Los Alegres. CORRAN.

¿Estás dispuesto a CORRER para proclamar la resurrección?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

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Domingo de Ramos de La Pasión de Nuestro Señor – Ciclo B

25 marzo 2018

Reflexionando sobre Mark 14: 1-15:47

¿Qué tanto sabía Jesús, y cuándo se dio cuenta de ello? Puede que esta pregunta nos atormente mientras que escuchamos las lecturas de la Pasión, y al meditar durante la Semana Santa. ¿Siempre supo que iba a morir?

Debió haber sabido cuando tuvo la transfiguración en el monte Tabor. Cuando Moisés y Elías se aparecieron entre las nubes, hablaron con él. Seguro entonces supo que su vida pronto llegaría a su fin.

Estoy segura de que ya sabia la noche de la Última Cena. Judas debe haberse estado comportando algo raro. Tal vez inclusive algunas personas de Jerusalén hubieron estado susurrando, lo suficientemente fuerte para que él pudiese oír, que alguien lo había traicionado. Cuando Jesús les dijo a los Doce que la hora de su muerte estaba cerca, el comportamiento de ellos debió haber confirmado lo que su corazón ya sabia.

Luego vino el arresto, y la noche en el calabozo de Caifás.  Después la sentencia de muerte, los terribles latigazos, y finalmente, la cruz. Marcos nos dice que sus últimas palabras fueron, “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado? Esta fue la peor parte. Nada es tan terrible como ver a nuestro Jesús llorando de desesperación, preguntándole a Dios que por qué lo había abandonado.

Y luego todo se completo. La última Pasión−que su padre le diera la espalda− finalmente concluyo. Si hubiese tenido el consuelo y la intimidad del Padre con él en la cruz, entonces no hubiese sido la cruz.

Tal vez podrá haber un momento este año cuando en tu hora mas profunda de tinieblas no podrás encontrar a Jesús. Recuerda entonces que Jesús también conoce esa soledad. Se te ha dado una parte en su cruz.

Pero igualmente en su resurrección.

¿Qué partes de la Pasión resuenan con alguna experiencia de tu propia vida?

Kathy McGovern©2018

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Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo B

25 marzo 2018

Reflexionando sobre John 12: 20-33

Todos nos aferramos a ciertas cosas. Nos aferramos a nuestras madres el primer día del kínder. Marcamos nuestra silla sagrada, o nuestra caja de crayolas, o la línea que marca la mitad de nuestros dormitorios cuando tenemos que compartirlos con algún hermano. Esto es mío. Tú no tienes permiso de tocarlo, o pedirlo prestado, o pisar más allá de esta raya.

El invierno deja su marca en nosotros. Nos apretamos más los abrigos, enredamos las bufandas un tanto más pegadas a nuestros cuellos. El viento sopla, los árboles desnudos son los silenciosos testigos de la muerte. La tierra, fría como el acero, se cierra y no ofrece ni la más mínima indicación del milagro que esta sucediendo justo bajo la superficie.

El grano de trigo también trata de aferrarse. Frio y escondido en la oscuridad, trata de mantener su color y su forma. El bebé, sano y salvo y calentito, se aferra al vientre. Pero, Ah, que vida tan maravillosa ha codificado el Diseñador-Maestro dentro de nosotros. El granito se rompe−¡una muerte dolorosa! El bebé sale del vientre de la madre−¡aterrador! Y luego llega la Gran Revelación: nunca fuimos diseñados para quedarnos como granos, o como niños en el vientre.

El quedarnos donde estamos no se acomoda al molde que Dios dispuso para que nosotros crezcamos y vivamos con abundancia. Ese granito de trigo no podrá alimentar al mundo si le permitimos aferrarse. Si las semillas no mueren, ni los pájaros ni los insectos ni los animales ni los humanos podremos vivir. Si el bebé permanece en el vientre, la madre y el niño morirán. El ADN que Dios grabó dentro de nosotros requiere que no nos aferremos para siempre. Él tiene planes mucho más grandes para nosotros.

Nos aferramos a esta vida porque es todo lo que conocemos. Aunque estación tras estación Dios nos cuente una historia diferente. Alista tu ropa de primavera. La resurrección está en marcha.

¿Qué cosas dentro de mí deberán morir para que yo pueda vivir más plenamente?

Kathy McGovern ©2018

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Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo B

10 marzo 2018

Reflexionando sobre John 3: 14-21

Es difícil leer esas palabras tan poderosas, tan emblemáticas, esas palabras de Jesús que cambian vidas y que se encuentran al principio del Evangelio de Juan, y no preguntarse cuantas miles de veces el gran Billy Graham llamó a la gente a pasar al altar después de leerles esas mismas palabras.

Podemos imaginarlo en su juventud y en su agraciada vejes, proclamando a los miles que se reunían en los estadios y a los otros tantos millones que lo veían por televisión, que Dios tanto amó al mundo que entregó a su hijo único, para que todo el que en él crea no muera sino que tenga vida eterna.

A mí me gusta usar el lenguaje de la Biblia versión King James (en inglés) para recitar ese famoso texto, en parte porque me imaginó que tan hermoso se oía en esa elocuente lengua.

Existen algunas teorías del por qué los Católicos amaban tanto a Billy Graham y se sentían tan a gusto con él.  Ciertamente había una cercanía por lo urgente del Evangelio. El nunca dudó de su amor absoluto por Cristo, y por su crucifixión. Los católicos comprendemos la historia a largo plazo. Hemos estado con Cristo desde el principio de la iglesia, en ese terrible Viernes Santo cuando, desde la Cruz, él nos entregó a su Madre, y nosotros a ella. Nosotros comprendemos lo que es mantenernos al pie del cañón.

En las buenas y en las malas, Billy Graham se mantuvo al pie del cañón para Cristo. Él vivió en la misma cultura que vivimos nosotros, pero él nunca quitó la vista del objetivo, el cual hoy ha logrado por la gracia de Dios: la vida en todo su esplendor a lado de Jesucristo.

En esta era de Nueva Evangelización, este gran león de Cristo nos muestra como ganar almas para el cielo. ¡Que gran bienvenida debe de haber recibido ahí la semana pasada!

 ¿En qué maneras estás ganando almas para el cielo?

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Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo B

6 marzo 2018

Reflexionando sobre Ex. 20: 1-17

Esos mandamientos con los que bajó Moisés de la montaña nos han servido muchísimo. Existen algunos mandamientos culturales que también nos ayudan a ser más bondadosos y amables.  ¿Qué te parece esta lista?

DEBERÁS RECICLAR: Vamos mejorando, pero es tan extraño observar que una cultura que está tan enamorada del Canal de la Naturaleza todavía sigue contaminando los océanos con plástico a un índice de 8 millones de toneladas al año.

NO DEBERÁS TIRAR BASURA: ¡SÍ estamos mejorando en esta área!  Lady Bird Johnson comenzó el movimiento Mantengamos Bella a América hace más de cincuenta años, y se nos quedo.  Los que estábamos vivos en esos días podemos recordar que era aceptable aventar la basura por la ventanilla del auto, o dejar la basura que quedaba de nuestros días de campo ahí en el pasto.  Que sucios.

DEBERÁS HACER ACCESIBLES LOS LUGARES PÚBLICOS: Esto es muy importante. Estacionamientos designados para las personas con deseabilidades les muestra bondad a diario a aquellos que necesitan un poco de ayuda extra ¡gracias!

DEBERÁS SER TOLERANTE CON LAS MUJERES CALVAS: Bendigo a cada persona valiente−ya sea hombre o mujer− quienes marcaron el camino. Yo vivo en una ciudad que está repleta de comerciantes que ni siquiera parpadeaban cuando yo entraba a su tienda, toda calva por la quimioterapia.  Espero que tu ciudad sea tan gentil como la mía.

DEBERÁS PREOCUPARTE DE CUIDAR A LOS POBRES: Hace veinte años que mi hermano nos pidió que ayudáramos a una familia que vivía en viviendas para los de bajos ingresos. Eran cuatro niños−trágicamente el bebe se ahogo después de ser raptado por su padre−y una mamá traumatizada que no hablaba bien el inglés. Hoy en día, gracias a los brillantes programas de ayuda financiera que existen para gente como ellos, (y varios amigos de ellos) todos se han graduado de la universidad y viven una vida plena y feliz.

¿Qué “mandamientos culturales” ayudan a crear un ambiente más bondadoso en tu ciudad?

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Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo B

24 febrero 2018

Reflexionando sobre Genesis  22:1-2,9ª, 10-13, 15-18

Bueno, démosle un vistazo a esta lectura de Génesis.  Es terrible.  Y no se trata de lo que pensamos que se trataba.  Menos mal.

Primero que nada pongamos esto en claro.  Si cualquier persona intentara “sacrificar” a su propio hijo por petición de Dios, seguramente de inmediato le quitaríamos al niño y conseguiríamos ayuda siquiátrica para el padre.  Esto es precisamente lo que Dios hace en la historia del sacrificio de Isaac.  Toda la historia está dirigida a los oídos de los vecinos, esos terribles Cananeos quienes mataban a sus primogénitos en grandes números para comprobarle a los dioses de la lluvia y la cosecha seriamente su gran devoción hacia ellos.

¿Ven cómo se comportan los Cananeos?  Ustedes jamás deben comportarse así, dice el Dios de Abraham.  Es la manera en que Dios remueve a los hijos de los padres siniestros.

Cuando Abraham permitió que Sara expulsara a Agar y a Ismael (su hijo primogénito de 13 años) al desierto, lo hizo porque Dios le aseguró que sobrevivirían.  Años después fue Isaac quien fue puesto en peligro, cuando el cumplió los trece (la edad cuando se comenzaba a ser adulto).  El mismo Dios quien antes había demostrado ser de confianza ahora exigía que Abraham sacrificase a su segundo hijo como prueba de devoción hacia él.  ¿Sería ese Dios quien fue fiel al principio fiel ahora?

Esto no se trata de un dios sicopático que requiere de sangre de niños.  Se trata de la pregunta más importante de la vida:  ¿podemos confiar a Dios nuestras vidas y nuestras muertes?

Todos hemos estado de pie ante la tumba.  Como Ismael y como Isaac, hemos estado al umbral de la muerte.  ¿Podemos confiar en que Dios traiga vida de la muerte?  Esta es la gran pregunta en los evangelios de la Cuaresma.  Anímense, y esperen.

¿Puedes confiarle tu vida a Dios?

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Primer Domingo De Cuaresma – Ciclo B

17 febrero 2018

Reflexionando sobre Mark 1: 12-15

Tuvimos un bautismo durante la misa el domingo pasado.  Dos bebecitos gemelos, Thomas y Owen, compartieron el histórico ropón bautismal que se ha usado en la familia de su papá desde que fue cocido a mano en 1882.   Imagínate eso.  En ese entonces solamente habían transcurrido veinte años desde la guerra civil.  El poseer esclavos apenas había sido erradicado en 1865.

El trágico “re-establecimiento” de los indios nativos del oeste no seria terminado hasta 1892.  Habría dos guerras mundiales con una gran depresión de por medio.  Después de esa segunda guerra mundial han habido periodos  de prosperidad los cuales han continuado, para muchos de nosotros hasta el día de hoy.

Han habido convulsiones culturales que han surgido para cambiar el mundo, creando fronteras totalmente diferentes, sistemas económicos, nuevos enemigos, provocando muchas guerras alrededor del mundo, las cuales perduran también hasta el día de hoy.

El mundo de 1882 es casi irreconocible para nosotros hoy.  Aunque, eso no es del todo cierto.  Podríamos reconocer un ropón bautismal en cualquier lado.  Thomas y Owen son los bebes numero 108 y 109 en su familia que son bautizados en ese ropón, el cual fue hecho con tanto amor hace 134  años.

Si vas y buscas los álbumes de fotos en el ático apuesto a que encontraras destellos de la fe antaña de tus antepasados, que te fue heredada, un bautismo a la vez.  Y hoy escuchamos las lecturas para el Primer Domingo de Cuaresma, lecturas que han sido atesoradas y proclamadas por la Iglesia desde el cuarto siglo.

Imagínate ESO.  Piensa en todos los cambios en los ritos que han habido solo en el transcurso de nuestras vidas.  Reflexiona acerca de los millones de creyentes que han venido a misa en este día y escuchado el debate de Jesús y el gran mentiroso.  El mensaje nunca ha cambiado en ninguna época.

Arrepiéntete y cree en el evangelio.

¿No te parece que sería esta cuaresma un buen momento para enmarcar tu certificado de bautismo?

Kathy McGovern ©2018

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Sexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

16 febrero 2018

Reflexionando sobre Mark 1: 40-45

He tenido tantos momentos de gracia en mi vida, pero algunos de los más significativos rodean a las cientos de parejas con quienes he trabajado para planear música hermosa para sus bodas. Al parecer, las novias eran hermosas, pero el evangelio de hoy trae una directamente a mi corazón.

Ella era una belleza sureña rubia de ojos azules. Trabajó rigurosamente para usar ese impresionante vestido de novia de tamaño dos. Todos sus amigos que compartieron este día con ella eran igual de hermosos, igualmente hambrientos, igual de perfectos cuidados y masajes y peinado.

Y en el día de su boda, esta espléndida y adorable novia, enamorada de su novio y enamorada de Jesús, llegó con una ampolla de fiebre que le rezumaba en el labio superior. Ningún maquillaje podría ocultarlo. Nadie podía pretender que no estaba allí. Excepto, por supuesto, esta querida novia. Ella saludó a cada invitado con la calidez y la confianza de alguien que sabe que la aman totalmente, por dentro y por fuera. Ella presentó a su apuesto novio en la habitación. Estaba tan enamorado y adorado como en cualquiera de sus citas perfectas, hechas para la televisión.

Nunca la olvidaré. Ella me enseñó, a través de su vulnerabilidad, que nuestras “leprosas” pueden desafiar la perfección que creemos que estamos presentando al mundo.

Parecía entender esta profunda verdad: somos amados, salvajemente, locamente, de todos modos. El Novio conoce nuestras cicatrices profundas y ocultas. El Sanador quiere tocar las furiosas llagas en nuestras almas. Él quiere sanar nuestros resentimientos, nuestros corazones rotos, nuestras adicciones.

Algunas leprosas estallan hoy y desaparecen mañana. Pero las lesiones reales son las que llevamos dentro. Así que aquí está la pregunta: ¿queremos ser sanados? Oh, sí, Dios, sí. ¿Sería hoy demasiado pronto?

¿Puedes recordar un momento en que una desfiguración superficial te trajo a un amor más profundo de Cristo?

Kathy McGovern © 2018

 

Kathy McGovern © 2014-2015

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Quinto Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo B

3 febrero 2018

Me encantaría que pudiesen ver el banquete de genialidad que devoro cada semana al contemplar las lecturas dominicales.  Primero me dirijo a Words of Grace (palabras de gracia) y leo fascinantes reflexiones que iluminan, reducidas a 130 palabras escrupulosamente editadas.  Me encanta la variedad diversa de escritores espirituales en Give us this Day (Danos hoy) .  Esta semana, por supuesto, buscaron a Kathleen Norris para que diera su opinión acerca de los sufrimientos de Job.  Ella es la experta de la cristiandad en el tema de la tristeza del alma.

Nunca me pierdo las reflexiones sobre las escrituras de la Universidad de San Luis.  John Pilch aborda el tema acerca de que tipos de fiebre pudo haber sufrido la suegra de Pedro.  Reginald Fuller nos muestra la conexión ingeniosa entre las escrituras, y que tan bellamente el salmo de hoy- el sana los corazones destrozados y venda sus heridas- presenta al desalentado Job así como también a esa jubilosa mujer quien, en cuanto es sanada, inmediatamente se incorpora y empieza a servir.

El gran académico Dennis Hamm, SJ, nota que para Jesús lo más importante son las relaciones.  Si hay sufrimiento o enfermedad o posesión demoniaca en la vida de alguien a quien él ama- y ese serias TÚ, por cierto- Él tiene toda la intención de quedarse ahí, de posar sus manos sobre ti y decirte “Levántate.”

Intento tener la mente completamente abierta frente a estos académicos tan profundos, pero una vez que me dirijo a John Kavanaugh, SJ, me rindo.  Él apunta su flecha de entendimiento directo a mi corazón, y siempre me perfora.  El argumento contundente de esta semana es: El llamado de los lastimados no es solamente un problema que debemos resolver o evitar; es una invitación al poder redentor del amor. 

Inmediatamente se me vienen a la mente una docena de experiencias de mi vida solo de esta semana que ilustran eso, y al sentir la deliciosa experiencia del Sanador que permanece a mi lado me siento una vez mas como nueva.

¿En que maneras has estado consciente de que Cristo permanece contigo esta semana?

Kathy McGovern ©2018

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Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo B

30 enero 2018

Reflexionando sobre Mark 1: 21-28

¿Qué quieres con nosotros, Jesús de Nazaret?  ¿Acaso has venido a destruirnos?

Por algún motivo yo me identifico con ese espíritu impuro.  Casi puedes escuchar el miedo, el aferramiento, el terror que el espíritu siente al saber que las cosas como estaban iban a cambiar drásticamente a manos de Aquel quien realmente se interesa de corazón por nuestro bienestar.

¿Por qué será que cuando alguien nuevo entra a un coro y viene a los ensayos, la tensión es evidente?  ¿Será que esta nueva voz cambiará la dinámica y el sonido del grupo? (¿Y por cierto, por qué debemos preocuparnos por eso?)

Válgame, yo tengo en la mente varios rincones que quiero que sigan siendo solo míos, y me siento muy incomoda cuando Jesús manda al evangelio hacia ellos, retándome a que deje de acaparar mi tiempo, a preguntarme por qué no tengo amigos discapacitados, o ancianos, o enfermos, o que vivan en la calle.

¿Has venido a destruirme? Mi diminuta voz apenas puede murmullar la pregunta mientras que me escondo detrás de mis libros.  que se marche Dios.  Esa es mi oración, ¿pero a quién? Al mismo Dios que quiere sembrar el caos en mi cómoda vida.

Pero suficiente con lo mío.  Hablemos de TI (por favor).  ¿Estás tratando de proteger una relación desordenada con el alcohol, o la comida, o los fármacos?  ¿Te estás aferrando a ciertas relaciones con personas de las cuales la gracia de Dios te está activamente fortaleciendo para dejar?

Imagínate que tan amenazador sería si Jesús el Sanador entrase en una casa de crack, una tienda de pornografía, un centro de abortos, y le dijese a los demonios que ahí habitan, “!Silencio! ¡Salgan de ahí!”

Imagínate, de veras imagínate.

¿Qué hábitos pecaminosos temes que Jesús venga a destruir en tu vida?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

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