Cuaresma – Ciclo B

Domingo de Ramos de La Pasión de Nuestro Señor – Ciclo B

25 marzo 2018

Reflexionando sobre Mark 14: 1-15:47

¿Qué tanto sabía Jesús, y cuándo se dio cuenta de ello? Puede que esta pregunta nos atormente mientras que escuchamos las lecturas de la Pasión, y al meditar durante la Semana Santa. ¿Siempre supo que iba a morir?

Debió haber sabido cuando tuvo la transfiguración en el monte Tabor. Cuando Moisés y Elías se aparecieron entre las nubes, hablaron con él. Seguro entonces supo que su vida pronto llegaría a su fin.

Estoy segura de que ya sabia la noche de la Última Cena. Judas debe haberse estado comportando algo raro. Tal vez inclusive algunas personas de Jerusalén hubieron estado susurrando, lo suficientemente fuerte para que él pudiese oír, que alguien lo había traicionado. Cuando Jesús les dijo a los Doce que la hora de su muerte estaba cerca, el comportamiento de ellos debió haber confirmado lo que su corazón ya sabia.

Luego vino el arresto, y la noche en el calabozo de Caifás.  Después la sentencia de muerte, los terribles latigazos, y finalmente, la cruz. Marcos nos dice que sus últimas palabras fueron, “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado? Esta fue la peor parte. Nada es tan terrible como ver a nuestro Jesús llorando de desesperación, preguntándole a Dios que por qué lo había abandonado.

Y luego todo se completo. La última Pasión−que su padre le diera la espalda− finalmente concluyo. Si hubiese tenido el consuelo y la intimidad del Padre con él en la cruz, entonces no hubiese sido la cruz.

Tal vez podrá haber un momento este año cuando en tu hora mas profunda de tinieblas no podrás encontrar a Jesús. Recuerda entonces que Jesús también conoce esa soledad. Se te ha dado una parte en su cruz.

Pero igualmente en su resurrección.

¿Qué partes de la Pasión resuenan con alguna experiencia de tu propia vida?

Kathy McGovern©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo B

25 marzo 2018

Reflexionando sobre John 12: 20-33

Todos nos aferramos a ciertas cosas. Nos aferramos a nuestras madres el primer día del kínder. Marcamos nuestra silla sagrada, o nuestra caja de crayolas, o la línea que marca la mitad de nuestros dormitorios cuando tenemos que compartirlos con algún hermano. Esto es mío. Tú no tienes permiso de tocarlo, o pedirlo prestado, o pisar más allá de esta raya.

El invierno deja su marca en nosotros. Nos apretamos más los abrigos, enredamos las bufandas un tanto más pegadas a nuestros cuellos. El viento sopla, los árboles desnudos son los silenciosos testigos de la muerte. La tierra, fría como el acero, se cierra y no ofrece ni la más mínima indicación del milagro que esta sucediendo justo bajo la superficie.

El grano de trigo también trata de aferrarse. Frio y escondido en la oscuridad, trata de mantener su color y su forma. El bebé, sano y salvo y calentito, se aferra al vientre. Pero, Ah, que vida tan maravillosa ha codificado el Diseñador-Maestro dentro de nosotros. El granito se rompe−¡una muerte dolorosa! El bebé sale del vientre de la madre−¡aterrador! Y luego llega la Gran Revelación: nunca fuimos diseñados para quedarnos como granos, o como niños en el vientre.

El quedarnos donde estamos no se acomoda al molde que Dios dispuso para que nosotros crezcamos y vivamos con abundancia. Ese granito de trigo no podrá alimentar al mundo si le permitimos aferrarse. Si las semillas no mueren, ni los pájaros ni los insectos ni los animales ni los humanos podremos vivir. Si el bebé permanece en el vientre, la madre y el niño morirán. El ADN que Dios grabó dentro de nosotros requiere que no nos aferremos para siempre. Él tiene planes mucho más grandes para nosotros.

Nos aferramos a esta vida porque es todo lo que conocemos. Aunque estación tras estación Dios nos cuente una historia diferente. Alista tu ropa de primavera. La resurrección está en marcha.

¿Qué cosas dentro de mí deberán morir para que yo pueda vivir más plenamente?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo B

10 marzo 2018

Reflexionando sobre John 3: 14-21

Es difícil leer esas palabras tan poderosas, tan emblemáticas, esas palabras de Jesús que cambian vidas y que se encuentran al principio del Evangelio de Juan, y no preguntarse cuantas miles de veces el gran Billy Graham llamó a la gente a pasar al altar después de leerles esas mismas palabras.

Podemos imaginarlo en su juventud y en su agraciada vejes, proclamando a los miles que se reunían en los estadios y a los otros tantos millones que lo veían por televisión, que Dios tanto amó al mundo que entregó a su hijo único, para que todo el que en él crea no muera sino que tenga vida eterna.

A mí me gusta usar el lenguaje de la Biblia versión King James (en inglés) para recitar ese famoso texto, en parte porque me imaginó que tan hermoso se oía en esa elocuente lengua.

Existen algunas teorías del por qué los Católicos amaban tanto a Billy Graham y se sentían tan a gusto con él.  Ciertamente había una cercanía por lo urgente del Evangelio. El nunca dudó de su amor absoluto por Cristo, y por su crucifixión. Los católicos comprendemos la historia a largo plazo. Hemos estado con Cristo desde el principio de la iglesia, en ese terrible Viernes Santo cuando, desde la Cruz, él nos entregó a su Madre, y nosotros a ella. Nosotros comprendemos lo que es mantenernos al pie del cañón.

En las buenas y en las malas, Billy Graham se mantuvo al pie del cañón para Cristo. Él vivió en la misma cultura que vivimos nosotros, pero él nunca quitó la vista del objetivo, el cual hoy ha logrado por la gracia de Dios: la vida en todo su esplendor a lado de Jesucristo.

En esta era de Nueva Evangelización, este gran león de Cristo nos muestra como ganar almas para el cielo. ¡Que gran bienvenida debe de haber recibido ahí la semana pasada!

 ¿En qué maneras estás ganando almas para el cielo?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo B

6 marzo 2018

Reflexionando sobre Ex. 20: 1-17

Esos mandamientos con los que bajó Moisés de la montaña nos han servido muchísimo. Existen algunos mandamientos culturales que también nos ayudan a ser más bondadosos y amables.  ¿Qué te parece esta lista?

DEBERÁS RECICLAR: Vamos mejorando, pero es tan extraño observar que una cultura que está tan enamorada del Canal de la Naturaleza todavía sigue contaminando los océanos con plástico a un índice de 8 millones de toneladas al año.

NO DEBERÁS TIRAR BASURA: ¡SÍ estamos mejorando en esta área!  Lady Bird Johnson comenzó el movimiento Mantengamos Bella a América hace más de cincuenta años, y se nos quedo.  Los que estábamos vivos en esos días podemos recordar que era aceptable aventar la basura por la ventanilla del auto, o dejar la basura que quedaba de nuestros días de campo ahí en el pasto.  Que sucios.

DEBERÁS HACER ACCESIBLES LOS LUGARES PÚBLICOS: Esto es muy importante. Estacionamientos designados para las personas con deseabilidades les muestra bondad a diario a aquellos que necesitan un poco de ayuda extra ¡gracias!

DEBERÁS SER TOLERANTE CON LAS MUJERES CALVAS: Bendigo a cada persona valiente−ya sea hombre o mujer− quienes marcaron el camino. Yo vivo en una ciudad que está repleta de comerciantes que ni siquiera parpadeaban cuando yo entraba a su tienda, toda calva por la quimioterapia.  Espero que tu ciudad sea tan gentil como la mía.

DEBERÁS PREOCUPARTE DE CUIDAR A LOS POBRES: Hace veinte años que mi hermano nos pidió que ayudáramos a una familia que vivía en viviendas para los de bajos ingresos. Eran cuatro niños−trágicamente el bebe se ahogo después de ser raptado por su padre−y una mamá traumatizada que no hablaba bien el inglés. Hoy en día, gracias a los brillantes programas de ayuda financiera que existen para gente como ellos, (y varios amigos de ellos) todos se han graduado de la universidad y viven una vida plena y feliz.

¿Qué “mandamientos culturales” ayudan a crear un ambiente más bondadoso en tu ciudad?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo B

24 febrero 2018

Reflexionando sobre Genesis  22:1-2,9ª, 10-13, 15-18

Bueno, démosle un vistazo a esta lectura de Génesis.  Es terrible.  Y no se trata de lo que pensamos que se trataba.  Menos mal.

Primero que nada pongamos esto en claro.  Si cualquier persona intentara “sacrificar” a su propio hijo por petición de Dios, seguramente de inmediato le quitaríamos al niño y conseguiríamos ayuda siquiátrica para el padre.  Esto es precisamente lo que Dios hace en la historia del sacrificio de Isaac.  Toda la historia está dirigida a los oídos de los vecinos, esos terribles Cananeos quienes mataban a sus primogénitos en grandes números para comprobarle a los dioses de la lluvia y la cosecha seriamente su gran devoción hacia ellos.

¿Ven cómo se comportan los Cananeos?  Ustedes jamás deben comportarse así, dice el Dios de Abraham.  Es la manera en que Dios remueve a los hijos de los padres siniestros.

Cuando Abraham permitió que Sara expulsara a Agar y a Ismael (su hijo primogénito de 13 años) al desierto, lo hizo porque Dios le aseguró que sobrevivirían.  Años después fue Isaac quien fue puesto en peligro, cuando el cumplió los trece (la edad cuando se comenzaba a ser adulto).  El mismo Dios quien antes había demostrado ser de confianza ahora exigía que Abraham sacrificase a su segundo hijo como prueba de devoción hacia él.  ¿Sería ese Dios quien fue fiel al principio fiel ahora?

Esto no se trata de un dios sicopático que requiere de sangre de niños.  Se trata de la pregunta más importante de la vida:  ¿podemos confiar a Dios nuestras vidas y nuestras muertes?

Todos hemos estado de pie ante la tumba.  Como Ismael y como Isaac, hemos estado al umbral de la muerte.  ¿Podemos confiar en que Dios traiga vida de la muerte?  Esta es la gran pregunta en los evangelios de la Cuaresma.  Anímense, y esperen.

¿Puedes confiarle tu vida a Dios?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Primer Domingo De Cuaresma – Ciclo B

17 febrero 2018

Reflexionando sobre Mark 1: 12-15

Tuvimos un bautismo durante la misa el domingo pasado.  Dos bebecitos gemelos, Thomas y Owen, compartieron el histórico ropón bautismal que se ha usado en la familia de su papá desde que fue cocido a mano en 1882.   Imagínate eso.  En ese entonces solamente habían transcurrido veinte años desde la guerra civil.  El poseer esclavos apenas había sido erradicado en 1865.

El trágico “re-establecimiento” de los indios nativos del oeste no seria terminado hasta 1892.  Habría dos guerras mundiales con una gran depresión de por medio.  Después de esa segunda guerra mundial han habido periodos  de prosperidad los cuales han continuado, para muchos de nosotros hasta el día de hoy.

Han habido convulsiones culturales que han surgido para cambiar el mundo, creando fronteras totalmente diferentes, sistemas económicos, nuevos enemigos, provocando muchas guerras alrededor del mundo, las cuales perduran también hasta el día de hoy.

El mundo de 1882 es casi irreconocible para nosotros hoy.  Aunque, eso no es del todo cierto.  Podríamos reconocer un ropón bautismal en cualquier lado.  Thomas y Owen son los bebes numero 108 y 109 en su familia que son bautizados en ese ropón, el cual fue hecho con tanto amor hace 134  años.

Si vas y buscas los álbumes de fotos en el ático apuesto a que encontraras destellos de la fe antaña de tus antepasados, que te fue heredada, un bautismo a la vez.  Y hoy escuchamos las lecturas para el Primer Domingo de Cuaresma, lecturas que han sido atesoradas y proclamadas por la Iglesia desde el cuarto siglo.

Imagínate ESO.  Piensa en todos los cambios en los ritos que han habido solo en el transcurso de nuestras vidas.  Reflexiona acerca de los millones de creyentes que han venido a misa en este día y escuchado el debate de Jesús y el gran mentiroso.  El mensaje nunca ha cambiado en ninguna época.

Arrepiéntete y cree en el evangelio.

¿No te parece que sería esta cuaresma un buen momento para enmarcar tu certificado de bautismo?

Kathy McGovern ©2018

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Domingo de Ramos de la Pasión del Señor – Ciclo B

28 marzo 2015

Reflexionando sobre Philippians 2: 6-11

Usted probablemente no se dio cuenta, pero en los Filipenses leer este fin de semana hemos escuchado tal vez el himno más antiguo de la cristiandad. Ciertamente, los primeros cristianos cantaban los salmos todos los días, y probablemente incluso una versión musical de la travesía del mar en los días santos en el templo. Pero recitación de Pablo del himno de la kénosis-el anonadamiento de Cristo en la cruz sugiere que él sabía que esta querida himno se cantaba por la Iglesia en Filipos, que fue la primera comunidad cristiana en Europa.

Tal vez fue Alas del Águila En del primer siglo conocido himno que todos pudieran probablemente cantar de memoria con un poco de ayuda. Pero ¿por qué escogió Pablo para incluirlo en su carta? Me pregunto si su hermoso preludio es una clave: a pesar de que estaba en la forma de Dios, él no consideró igual a Dios como cosa a que aferrarse a.

Paul, que Judio super-educado, que fariseo que estudió con el rabino más grande de su tiempo, que en tres idiomas misionero por excelencia, con el tiempo, admite en esta carta que todo eso pedigrí perfecto es sólo “refugio de valor”. La única cosa que importa es que para ganar a Cristo, y ser hallado en él.

Deje que este sentir también en vosotros, él escribe. No competir entre sí. No creo que independientemente del régimen que tiene en el mundo significa nada en el reino de Dios. Cristo, que era Dios, optó por tomar la forma de un esclavo. Y así debe ser con usted.

Nuestra cultura occidental es una locura para letras de lujo detrás de nuestros nombres. De alguna manera eso significa que hemos logrado algo. Pero en nuestras muertes sólo tenemos tres letras: FIH
Se encuentra en él.

¿De qué manera se está asegurando se le encuentra en él?

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Kathy McGovern © 2014-2015

Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo B

21 marzo 2015

Reflexionando sobre John 12: 20-33

Dónde vives? Pasen y vean. Con esa invitación, Jesús atrae a los primeros discípulos a sí mismo. Han oído hablar de él, pero eso no es suficiente. Quieren conocerlo.

Es interesante que en los tres primeros evangelios — llamó los sinópticos porque cuentan la historia con el mismo ojo-Jesús llama a sus discípulos lejos de sus barcos de pesca y en la vida pública con él. Pero en el evangelio de Juan, los primeros discípulos lo buscan en primer lugar. Ellos se acercan a él, y él los invita a venir y ver.

¡Qué gran mensaje de Cuaresma para nosotros. La vida espiritual a veces se ilumina con Dios “encuentros” -momentos cuando sentimos el Espíritu Santo vive en nosotros, y nosotros con alegría responder. Esta fue la experiencia de Pedro, Santiago y Juan, cuando Jesús los encontró y los llamó.

Pero la mayor parte de nuestras vidas, que espirituales, es decir, nuestras vidas reales, se gasta la búsqueda activa de Cristo, posicionándonos para que lo encontremos en la que vive.

Así que esa es nuestra gran, búsqueda que conmueve el alma. ¿Tiene un lugar de encuentro con él, donde se encuentra el Espíritu Santo cada vez que vaya allí? Algunos amigos a encontrar a Cristo cada vez que sirven una comida a las personas sin hogar. Otros lo buscan donde vive por vivir y trabajar en los lugares más difíciles en el mundo en desarrollo.

Para mí, cualquier escuela donde los niños están a salvo y feliz es donde Cristo parece habitar en deliciosa abundancia. Pero sé que tengo que ir a verlo en las escuelas donde los niños tienen hambre, y no es seguro. Como dijo la Madre Teresa, “No es Cristo en su disfraz más angustioso.”

¿Dónde vas a encontrar a Cristo en la que vive?

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Kathy McGovern © 2014-2015

Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo B

16 marzo 2015

Reflexionando sobre John 3:14-21

Hace muchos años, el padre Raymond Brown, la autoridad mundial en el Evangelio de Juan, dio un seminario en Denver. La habitación del hotel estaba lleno de adorar a los estudiantes-clero, miembros de comunidades religiosas, teólogos y estudiantes de las Escrituras todos prestaron atención adorando a cada fascinante visión que nos ha dado en este evangelio más alza y simbólico.

Al mediodía todo felizmente fuimos al salón de baile para el almuerzo, y él, un tipo sano, salimos a hacer unos largos en la piscina del hotel. Más tarde, en la tarde, mientras enseñaba la sección que hemos escuchado en el Evangelio de hoy, nos contó esta historia:

Ya sabes, mientras todos estaban sentados y comer al mediodía de hoy, estaba nadando largos en la piscina. Me quité el crucifijo y lo puse en la silla, y cuando terminé la natación me estaba poniendo de nuevo en cuando un joven se acercó a mí. Él dijo: “Veo que llevas una cruz. ¿Seguro que conoces a Jesús como su salvador personal? “, Le dije,” Gracias por preguntar. Trato cada día para conocerlo más y más”.

El público estalló en un rugido! ¿Te imaginas el nervio, la ingenuidad, la ignorancia de aquel joven, acercándose al gran erudito y preguntarle si conoce a Jesús! Pero Raymond Brown estaba confundido por nuestra respuesta. “¿Por qué es tan extraño? Sólo porque una persona estudia las Escrituras, no significa que ellos saben necesariamente Jesús. Yo estaba agradecido de que él se preocupó lo suficiente para preguntar.”

La próxima vez que vea a alguien sosteniendo Juan 3:16 en un partido de fútbol, ​​no juzgar. Ellos están dispuestos a correr el riesgo de hacer el ridículo en la posibilidad de que ellos nos pueden ayudar a conocer mejor a Jesús.

¿Alguna vez se corría el riesgo de hacer el ridículo, para que alguien pueda conocer a Jesús?

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Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo B

10 marzo 2015

Reflexionando sobre John 2:13-25

Siga el dinero. Ese suele ser la forma más rápida de llegar al fondo de cualquier gran pecado. Arañar la superficie de casi toda la guerra, todo sistema político opresor, y cada “costumbre” en una cultura que pone algo en el interior y el resto en el exterior, y usted lo adivinó. No importa la razón de ser oficial, la verdadera razón es siempre dinero.

Pero es el dinero la raíz del mal Jesús trata de expulsar cuando actúa fuera tan terriblemente en el templo? Puede Ser. Algunos comentarios dicen que el sumo sacerdote recibió un porcentaje de los beneficios de la venta de las reses utilizadas en las ofrendas de sacrificio para las celebraciones de la Pascua. Disrupción de que el comercio lucrativo de Jesús puede muy bien haber sido la razón por la cual dichas autoridades finalmente se dispuso a matarlo.

Otros comentarios señalan que esta compra y venta se llevaba a cabo en la sección más exterior del templo, donde se les permitió a los gentiles a orar. Imagínese el hedor, la cacofonía, los chillidos de las decenas de miles de animales comprados y vendidos en ese espacio justo antes de la Pascua. Y este es el espacio asignado a los no-Judíos que llegaron al templo a orar.

Ugh. ¿Podría ser esta muy mala educación, esta falta de apertura a la gente de todos los orígenes, que Jesús encuentra tan repulsivo?

Mi explicación favorita es esta: Jesús está haciendo una declaración acerca de la terrible masacre de inocentes animales con el fin de apaciguar la ira de Dios. No quiero tus sacrificios, Dios dijo a través del profeta Oseas. Quiero que me amas (6:6).

Quiero que me ames, dice Jesús a nosotros. Esa ha sido siempre la única razón para la Cuaresma.

¿Cómo es su ayuno cuaresmal dibujando más cerca en el amor con Jesús?

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Kathy McGovern © 2014-2015

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