Cuaresma – Ciclo A

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor – Ciclo A

8 abril 2017

Reflexionando sobre Matthew 26: 14-27:66

Debió haber hecho miles de cosas buenas en su vida.  Fue elegido por Jesús mismo para ser uno de los doce.  Se le confió para ser el tesorero, y cuidar la bolsa de dinero del grupo.  Y a pesar de eso, su titulo eterno será Judas, el Traidor.

Nunca sabremos por qué lo hizo.  ¿Por treinta monedas de plata?  El cínico dice, -Por supuesto.  La gente hace cualquier cosa por dinero.-  ¿Pero quién de nosotros entregaría un ser amado para ser torturado y asesinado solo porque podemos ganarnos unos pesos por hacerlo?  Nunca.  Judas se tramaba algo más, y aun los eruditos modernos no pueden descifrar lo que era.

Me intriga lo que dice el autor del evangelio de Mateo:  -Entonces Judas, su Traidor, viendo que había sido condenado, se arrepintió profundamente de lo que había hecho.-  ¿Trató judas de interponerse en la historia y forzar la mano de Dios?  ¿Pensó que una vez que los soldados arrestaran a Jesús en Getsemaní él llamaría a su legión de ángeles, quienes matarían a cualquiera que pusiera mano en el Ungido de Dios?

Después de eso Jesús juntaría un ejercito que expulsaría a los romanos de Israel, y entonces los Judíos una vez más tomarían control de su patria.  Judas (antes que fuera “el Traidor”) sin duda fue nombrado por Judas Macabeo, el gran guerrero que liberó a Jerusalén de los Seleucidos.  Judas- tal vez pensando en su gran ancestro- estuvo dispuesto a temporariamente “traicionar” a Jesús para así poder finalmente obligarlo a que utilizara sus poderes divinos.

Pero no sucedió así.  Jesús fue condenado a muerte.  Su Traidor se colgó.  Y Jesús comenzó su camino a la liberación de la Cruz.

Para qué traiciones en tu vida has sido perdonados y libres ser feliz otra vez?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Quinto Domingo De Cuaresma – Ciclo A

1 abril 2017

Reflecting on Ezekiel 37: 12-14

Estaba yo un verano sentada con muchos peregrinos en Masada, el aislado fuerte que construyó Herodes el Grande en el desierto de Judea.  Nuestro guía nos contó la triste historia de los 960 rebeldes judíos que se suicidaron ahí después de detener al ejercito romano por tres años al final de la primera guerra Judío-Romana (66-73 AD).  Ellos sabían que morirían ahí, y que los judíos serian echados de su tierra una vez más.

Hillel nos contó de su propia travesía.  Él había venido a Israel en los años 1960, solo por unas semanas.  Antes de regresar a Estados Unidos visitó Masada.  Se fijó en una inscripción hecha por uno de esos guerreros antiguos, tal vez durante las ultimas horas de su vida.  Era una inscripción, escrita en el año 73 AD, que conmovió tanto el corazón de Hillel  que se hizo la determinación de regresar a Israel y dedicar su vida a ayudar a los sobrevivientes del holocausto a construir una patria judía.

Nos invitó a sentarnos en silencio sobre esas rocas, y a dejar que el sol del desierto se filtrara en nuestros huesos, mientras que nos preguntábamos cual escritura seria la que había escrito ese guerrero para que algún día fuese encontrara por una generación que él no podía divisar- la generación de Hillel.-  Por supuesto, fue Ezequiel 37, la primera lectura de hoy.

Oh, mi pueblo, abriré sus tumbas y los levantaré de ellas, y los traeré de regreso a la tierra de Israel.

Para los cristianos, la plenitud del significado de la profecía de Ezequiel es la resurrección de Jesús de su propia tumba ladrada de piedra.  Para los judíos, esa resurrección es el estado moderno de Israel.  Pero los huesos secos del exilio nunca volverán completamente a la vida hasta que todos podamos vivir en paz en la tierra que Dios nos dio.

¿Qué promesa de resurrección ¿están dando su vida para ayudar a cumplir?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

27 marzo 2017

Reflexionando sobre John 9:1-41

Una de las cosas que sabemos con seguridad acerca de Jesús es que él trataba de despojar a la gente de las cosas que ellos pensaban saber con certeza.  Son nuestras certezas las que necesitan ser desmanteladas antes de que podamos ver claramente el trabajo de Dios en nuestras vidas.

Los discípulos sabían con certeza que la  ceguera (y toda la mala fortuna) era el resultado de algún pecado en algún lugar del árbol genealógico de la victima.  En un mundo difícil donde había una alta mortalidad infantil y donde la violencia  de los ocupantes romanos era incesante, siempre era consolador asignarle algún tipo de pecado a aquellos que enfrentaban grandes retos.

Podemos imaginarnos a los discípulos pensando, al encontrarse con el hombre ciego de nacimiento, “que tan horrible será tener que navegar por el mundo sin vista.  Debo encontrar una razón por la cual él es ciego y yo no.  ¡Ya lo tengo!  Él debe haber pecado o debe haber pecado alguien de sus antepasados.  Gracias a Dios que yo no soy pecador.”

Algunas maneras contemporáneas en las que nos convencemos a nosotros mismos que las cosas malas no les suceden a la gente buena son:  Yo uso cinturón de seguridad, así que nunca sufriré daños catastróficos en un choque de autos.  Nunca he fumado, así que nunca sufriré de cáncer del pulmón.  Hice todos los sacrificios al criar a mis hijos en la fe, así que por supuesto ellos crecerán amándola y también criarán a sus propios hijos en la misma fe.

Excepto, por supuesto, que hay gente que muere en los choques de autos aunque tengan bien puestos sus cinturones de seguridad, y a la gente que no fuma también le da cáncer del pulmón.  Y todos estamos viendo como la cultura incita a esta generación a adoptar una manera de pensar que rechaza la fe religiosa.

No podemos distanciarnos del dolor y esperar que nunca nos encuentre.  Pero esto sí lo sabemos con certeza:  Jesús está con nosotros en la ceguera y en la vista.

¿Cómo le haces para caminar en la fe dentro de un mundo aterrorizante?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo A

18 marzo 2017

Reflexionando Sobre Exodus 17:3-7

 ¿Está Dios en medio de nosotros o no?  He ahí la pregunta.   Una vez que habían llegado sanos y salvos al desierto-  al enfrentar los retos del hambre y la sed- los esclavos hebreos comenzaron a cuestionarse si el

Poder Divino que dividió el mar para que ellos pasaran estaría solo en sus cabezas.   Tal vez era una histeria colectiva.  Pero- Ejem- ¿Cómo podía ser que ahora estuviesen sanos y salvos del otro lado?

¿Y que no es justamente así como funciona la vida de la fe?  Nos disponemos a recibir todo regalo que Dios derrama sobre nosotros.  Podemos nombrar miles de maneras en las cuales Dios ha sido generoso con nosotros.  Pero la sequía y el fuego, la enfermedad y la muerte devastadora, la guerra y los refugiados muriéndose de hambre todavía permanecen.   ¿Será que la cercanía de Dios es solamente una ilusión?

La razón por la cual la Iglesia nos da ese refrán del Salmo 95 tan a menudo- Y si escuchan hoy su voz, no endurezcan su corazón- es porque todos los días tenemos la decisión de creer o no en la cercanía de Dios.  Nos sostuvo durante la noche y despertamos sintiéndonos de maravillas.  Sí, Dios está cerca.  Las noticias matutinas están llenas de imágenes de terror e injusticia por todo el mundo.  No, Dios claramente no está entre nosotros.

En este momento particular de la historia hay más y más cristianos volviéndose duros de corazón.  El mundo está demasiado lleno de tristeza para que ellos puedan encontrar una manera de aceptar que existe un Dios amoroso “entre nosotros.”

La decisión diaria de no endurecer nuestro corazón es exactamente lo que se requiere de un creyente.  No creemos porque las promesas del reino hayan sido cumplidas.  Elegimos esperar con alegre esperanza- y luchar por la justicia cada día- hasta que sean cumplidas.

En que maneras vas a ablandar tu corazón hoy?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo A

15 marzo 2017

Reflexionando Sobre Gen. 12: 1-4a

Ah, la Cuaresma.  Esa bendita temporada de comienzos de nuevo.  La necesitamos tanto, pero al mismo tiempo le tememos a sus disciplinas hasta que llega.  Y entonces suspiramos de alivio al darnos cuenta de que se nos abre la puerta a otras segundas oportunidades.  Los sacramentos también son así.  Cada uno de ellos es una manera en que Dios nos arranca de las heridas y las fallas que nos están haciendo miserables.

Es eso lo que sucede en la lectura de hoy del libro de Génesis, cuando Dios, de la nada, llama a Abram y le promete bendición sobre bendición.  ¿Qué?  Abram (ya con el cambio de nombre a Abraham caemos en cuenta de que necesitaba una segunda oportunidad) nunca había oído de este Dios, y ahora Él lo está sacando de su tierra y diciéndole que se lleve a su esposa Sara (quien también obtiene una segunda oportunidad) a una tierra que ellos ni siquiera sabían que existía.

Esta pareja de ancianos necesitaba una segunda oportunidad en su vida.  Ellos no tenían hijos, lo cual significaba que su nombre no iba a trascender al futuro.  Pero, milagro de milagros, este Dios les estaba prometiendo no solamente descendientes, sino una “gran nación” que no solo sería bendecida, sino que, aun mejor, SERÍA una bendición por todos los siglos.

¿Cuál de las dos te gustaría saber acerca de tu vida, que eres bendecido, o que tú ERES una bendición?  Piensa en la gente- tus hijos, tus padres, tus amigos- quienes han traído bendiciones a tu vida.  Esta es una excelente semana para dejárselos saber.  Y aún más fantástico sería decirle a tus amigos judíos las maneras en las que ellos te han bendecido.  Después de todos estos miles de años, los judíos observantes todavía oran todos los días para que su nombre siga siendo una bendición.  Se sentirán muy felices de saber que la promesa de Dios continua.

¿En que maneras eres tú una bendición para el mundo?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Primer Domingo de Cuaresma – Ciclo A

8 marzo 2017

Reflexionando sobre Matthew 4: 1-11

Les tengo una idea para esta Cuaresma, y me la dio Jesús.  Él debe haber sabido, desde una edad muy temprana, que Satanás le tenia el ojo puesto.  Él debe haber sabido que los poderes del infierno estaban quietos en espera de él, y por eso Jesús llenó su mente y su alma con las escrituras.

Él se aseguró de que las escrituras estuvieran en sus labios y en su corazón (Deut. 30:14).  Tal vez hasta se pegaba secciones de la escritura alrededor de su muñeca izquierda y en su frente cuando oraba (Deut. 6:8).

Por eso, cuando el Mentiroso se le acercó en el desierto Jesús estaba listo para él.  ¿Convertir estas piedras en pan?  No solo de pan vive el hombre.  ¿Arrojarme para mostrar que soy Dios?  No debes poner a prueba a tu Dios.  ¿Arrodillarte ante mi y adorarme?  Solamente al Señor tu Dios debes adorar.

¿Estás listo para las tentaciones de esta cuaresma?  Esconde tus escrituras favoritas en tu corazón.  O tal vez tienes algunos himnos favoritos que quieres memorizar para tenerlos a la mano cuando necesites el consuelo de Dios.  Cuando hacemos viajes de larga distancia, mi marido pega la letra de himnos en el volante de su auto, y se esfuerza en memorizárselos mientras que conduce.  He aquí algunas de mis escrituras favoritas, que tengo en acceso automático cada Cuaresma:

A todo puedo hacerle frente, pues Cristo es quien me fortalece. (Fil. 4:13).

Sabemos que el sufrimiento nos da firmeza para soportar, y esta firmeza nos permite salir aprobados, y el salir aprobados  nos llena de esperanza. (Rom. 5:3-5)

Yo se los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal. (Jer. 29:11).

Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice, no endurezcan su corazón. (Heb. 3:15).

Estoy orando para que esta sea la mejor Cuaresma que hallas tenido.

 ¿Cómo te estás preparando para confrontar la tentación en esta temporada?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Domingo de Ramos de la Pasión de Cristo – Ciclo A

17 abril 2014

Reflexionando sobre Matthew 26: 14-27:66

 Hace cinco semanas escuchamos una historia familiar y escalofriante. Jesús, habiendo sido bautizado, se marcha al desierto para mantener su encuentro, fijado desde el comienzo del tiempo, con el Enemigo.

Famélico por el ayuno, es abordado por el Mentiroso, quien le dice, Mira, tú eres Dios, ¿no es verdad? Sé que estas hambriento, y no hay nada que comer allá fuera. Convierte estas piedras en pan.

Jesús rechaza al Mentiroso con las escrituras, pero este persiste. Si quieres en verdad mostrar a esta gente que tú eres Dios, deberías arrojarte sobre este peñasco y los ángeles te detendrán. Eso es lo que un Dios verdadero haría.

Una vez más, Jesús lo repele, y el Enemigo finalmente se revela. Está bien, tú eres Dios y yo no. Pero yo tengo todos los reinos del mundo en mi bolso. Abandona esta farsa de pretender que eres un ser humano, inclínate y adórame, y te lo daré todo.

Al punto, Jesús le manda retirarse, y así debe hacerlo. El Evangelio de Mateo nos dice que después de esto, los ángeles bajaron y le sirvieron a Jesús. Observa a esos ángeles. Ellos regresarán a retirar la piedra en la mañana de Pascua, y ningún poder del infierno prevalecerá contra ellos.

Satán falló miserablemente porque no podía creer que Jesús, aunque en forma de Dios, se abajaría a sí mismo, tomando la condición de esclavo. Satán debió haberse quedado pasmado el Viernes Santo, cuando Jesús se hizo obediente hasta la muerte, incluso hasta la muerte en cruz.

Dos mil años más tarde, aún nos encontramos asombrados. Y por su Nombre, hoy día, 2.18 billones de cristianos doblan sus rodillas, y sus lenguas confiesan: Jesucristo es el Señor.

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

La Historia y Usted ¡ahora en línea! Visita www.lahistoriayusted.com

Kathy McGovern © 2014-2015

Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

6 abril 2014

Reflexionando sobre John 11:1-45

Hace diez años por esta semana, fui al Hospital Rose para una cirugía de exploración sobre un quiste de diez centímetros en el ovario. “No creo que sea nada serio”, dijo mi maravilloso cirujano en forma tranquilizante. Terminaremos probablemente en una hora.

Cuando desperté, habían pasado tres horas. Es entonces cuando me enteré con seguridad que tenía la misma enfermedad que había matado a mi  madre en 1985 y que ahora me tenía en sus garras.

Pero no por mucho tiempo. No había metástasis. Yo era una de esas raras mujeres a quien los síntomas del cáncer de ovario ni siquiera le susurran. Le gritaron lo suficientemente fuerte a mi esposo y a mi amiga Angeline Huber,t  como para decirme, “Algo no está bien contigo”.

Como Lázaro, estaba muerta en la tumba. Si no hubiese tenido a mis seres queridos para presionarme a encontrar la causa de mi fatiga, la enfermedad seguramente hubiera progresado más allá de una posible cirugía. Kathy, sal de ahí, Jesús mi sanador me ordenó. Y la mujer media muerta salió. Soy la sobreviviente de cáncer de ovario con más años en la historia del Centro Rose Rocky Mountain.

Señor, si hubieras estado aquí mi madre no hubiera muerto. Cuanto ore porque mi maravillosa madre hubiera sido curada años atrás, pero fue a través de su muerte, que reconocí la enfermedad cuando llego a mi casi veinte años después. No sabemos a lo largo de nuestra vida, la manera en que Dios utilizará nuestro sufrimiento en el futuro, o lo está utilizando ahora.

Nuestra tarea, mientras vivamos, es desatarnos las vendas unos a otros hasta que un día EL Resucitado nos quite las vendas mortuorias de una vez y para siempre.

¿De qué manera estas ayudando a las personas a quitarse las vendas del sufrimiento?

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

La Historia y Usted ¡ahora en línea! Visita www.lahistoriayusted.com

Kathy McGovern © 2014-2015

Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

1 abril 2014

Reflexionando sobre John 9: 1-41

La cosa es que, conocemos a este tipo. Lo hemos conocido desde que era un niño. Hasta donde se puede recordar, siempre fue ciego- ciego de nacimiento, dijeron sus padres. Obviamente es un pecador. Y sus padres también. No tienes una terrible aflicción como la ceguera sin una larga historia de pecado en la familia.

Moisés nos insiste en que abramos nuestros brazos a los necesitados, así que le hemos estado dando limosna todos estos años. Eso es lo que hace más irritante el hecho de hoy. El pecador Jesús ha estado en Jerusalén con sus discípulos desde la Festividad de los Tabernáculos.  Él ha causado su  alboroto usual, diciendo cosas inauditas acerca de  él mismo, incluso dando a algunas personas la impresión de que está reemplazando nuestros banquetes de agua y luz con su persona.

Nadie de nosotros ha olvidado lo que hizo en la Pascua, cuando arrojó a los usureros del Templo y les  dio a entender que destruiría el Templo y ¡lo reemplazaría con él mismo! Él incluso se asocia con la mujer samaritana! Tal vez has escuchado de esa pequeña  farsa, y de como ella corrió de regreso a su pueblo para contar a todos los samaritanos sobre Jesús. Él es seguramente un hechicero, como lo son todos ellos.

Y después está el asunto con la mujer sorprendida en adulterio. Esa era su oportunidad para probar que era un verdadero hijo de Moisés, pero no. Ella se marchó sin una palabra por parte de Jesús que la juzgara. ¡Y nosotros que ya habíamos recogido las piedras!

Y ahora este hombre pretende ver, y dice que este Jesús lo curo. ¡Y en sábado! Los pecadores no curan a las personas. Todo mundo sabe eso.

Jesús, ¿el Mesías? De ninguna manera. Simplemente no lo aceptamos.

¿En tu vida, que comportamientos te rehúsas ver?

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

La Historia y Usted ¡ahora en línea! Visita www.lahistoriayusted.com

Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo A

24 marzo 2014

Reflexionando sobre John 4: 5-42

Dame de beber. Lo digo en serio Jesus. Estoy sedienta.

Estoy sedienta, y sé que eso es exactamente lo que quieres escuchar. Mi vaciedad es la contraseña que desbloquea tu gracia, y ¡ah! como la necesito.

Supongo que, como tu gran discípula samaritana, he tenido cinco esposos también. Los suyos fueron las cuatro religiones que había practicado por los esclavos asirios a samaria hace setecientos años. Los habitantes de babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat, y Sefarvain no sabían nada de Jacob o Moisés, o de los grandes profetas Amós y Oseas.

Bueno, para ser honesta, ni Amós u Oseas pudieron terminar con la sordera de los habitantes de Samaria de hace tantos años. Tenían el pozo que su ancestro  Jacobo excavó, interpretaron insinceramente las leyes de Moisés, sin embargo siguieron quemando a sus hijos vivos en los altares dedicados a los dioses cananitas. Así que había definitivamente grandes espacios en sus corazones para los atractivos dioses de los forasteros que llegaron con los asirios.

Deje mi Corazón bastante abierto también para cinco maridos también, y me esclavizaron. Sus nombres son Confort, y Comida, y Seguridad, y de personas que lucen como yo, y (mi amo más poderoso), La Consideración Positiva de Todos los que Conozco.

He bebido profundamente de esos pozos, pero solo lograron ponerme más sediento otra vez. El Confort y la Comida y la Seguridad me dejaron apática e inútil. Y la verdad es que, y las caras de tu pobre no lucen como yo, y aquellos que se preocupan por ellos solo por TU consideración positiva. Dame un trago del pozo de donde ellos beben y por lo que están tan satisfechos.

Llena mi copa, Señor. Estoy finalmente levantándola.

¿Que “esposos” te han dejado insatisfechos?

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

La Historia y Usted ¡ahora en línea! Visita www.lahistoriayusted.com

Kathy McGovern © 2014-2015

Página siguiente »