Pascua – Ciclo B

Cuarto Domingo de Pascua – Ciclo B

21 abril 2018

Reflexionando sobre John 10: 11-18

Tengo otras ovejas que no pertenecen a este redil. ¿A que no le asientan bien a tu alma estas palabras?  Recuerdo esas noches angustiosas de mi juventud, cuando oraba por todos aquellos alrededor del mundo que morirían esa noche e irían al infierno porque nunca nadie les hablo de Jesús. A pesar de tener solo diez años yo ya sabía en ese lugar profundo y cálido donde habitan la gracia y la verdad en nuestros corazones, que Dios es mucho más grande que eso.

El documento Pastoral del Vaticano II Gaudium et Spes (La Iglesia en el Mundo Moderno) le pone palabras a nuestras intuiciones acerca de quienes podrían ser las ovejas en los pastizales de Jesús.

Deberíamos creer que el Espíritu Santo en alguna forma que solo Dios conoce le ofrece a todo el mundo la oportunidad de asociarse con su misterio Pascual. (22)

En el sexto libro clásico de Alegoría Cristiana de C.S. Lewis Las Crónicas de Narnia: La Travesía del Explorador del Amanecer- Que libro tan hermoso, mi favorito de los siete- el odioso e insufrible primo Eustace tiene un encuentro aterrador con un dragón, y es salvado por un León. Inmediatamente se siente mal acerca de su comportamiento en el pasado, y le pide a sus primos Lucy y Edmond que lo perdonen, y que le cuenten más acerca de este León (El Cristo) ¿Ustedes lo conocen? Les pregunta Eustace.

Sí, le contesta Edmond. Yo lo conozco. Pero él me conoce mejor a mí. Ah! qué tan hermoso. Dios está cerca de nosotros y nos conoce mejor de lo que lo podamos conocer a Él. Pero existe, desafortunadamente, una advertencia: Aunque el Señor está en lo alto, se fija en el hombre humilde, y de lejos reconoce al orgulloso.(Salmo 138:6)

¿Qué haces para que Dios no te reconozca desde lejos?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Pascua – Ciclo B

14 abril 2018

Reflexionando sobre Luke 24: 35-48

¿Cómo es que no me había dado cuenta de que las dos primeras lecturas del evangelio que escuchamos en las liturgias dominicales de la temporada Pascual-El domingo de la Divina Misericordia y el de hoy, el tercer domingo de Pascua- ambas cuentan de cómo Jesús le pide a sus discípulos que toquen sus heridas? La sección de la semana pasada era de Juan y contaba como Tomás necesitaba tocar las heridas de Jesús para poder realmente creer que él había resucitado de entre los muertos. La sección de esta semana de Lucas nos relata la aparición de Jesús a los Once, y como ellos quedan pasmados cuando Jesús los invita a tocar sus heridas.

“Tóquenme para que vean,” les dice, “y entonces les mostró sus manos y sus pies.” Al leer ambas hoy, siento tanta ternura hacia Jesús, El Crucificado. Aun ahora, resucitado y glorificado, su humanidad es aparente. ¿Será posible que Jesús el Resucitado esta todavía tan enamorado de nuestra naturaleza humana que desea que sus amigos compartan lo terrible de su experiencia? ¿Será posible que él, tal como todo ser humano que ha vivido, necesite que sus seres queridos toquen su dolor y realmente comprendan lo que sufrió?

Como siempre sucede con Jesús, pone patas arriba nuestro entendimiento acerca del sufrimiento. Tal vez NO es santo mantener nuestras heridas escondidas para no perturbar a la gente. Tal vez lo más santo sería decir, cuando nos encontramos desconsolados, “Ayúdame. Estoy herido. Acabo de romperme el brazo.” Y, por supuesto, el clamor mucho menos socialmente aceptable, “Ayúdame. Estoy herido. Alguien acaba de romperme el corazón.”

¿Y qué otra cosa nos enseño Jesús ese día? Nuestros amigos confían mucho más en nosotros cuando estamos dispuestos a mostrarles nuestras heridas.

 ¿Cuáles heridas que has mantenido escondidas necesitarás sacar a la luz del día?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Domingo de la Divina Misericordia – Ciclo B

10 abril 2018

Reflexionando sobre John 20: 19-31

Si batallas para comprender la veracidad de la resurrección, considera dos cosas. Primeramente, después de la resurrección, todos los DOCE (excluyendo a Judas) viajaron a los rincones más recónditos del mundo, llenos de verdadera convicción de que habían visto al Señor Resucitado. Cada uno de ellos sabía perfectamente bien lo que le esperaba, y aun así todos decidieron ir. Tal era la fe de aquellos que miraron morir a Jesús, y vieron la tumba vacía, y experimentaron la Divina Misericordia. La fe de la Resurrección nos transforma a todos.

Y la segunda cosa es quizás igualmente convincente. En las primeras comunidades cristianas, aquellos que tenían propiedades o viviendas las vendían, y las ganancias eran distribuidas entre ellos según la necesidad de cada uno. Imagínate eso.  Esos primeros cristianos CREÍAN TANTO en la resurrección que vendían sus pertenencias y compartían todas las cosas en común, esmerándose en cuidar a los necesitados. La fe de la Resurrección no busca nada más que amar.

Si observas a las mujeres y a los hombres en las comunidades religiosas verás esta fe del primer siglo. Imagínate como sería trabajar toda la semana para después poner tu pago en un fondo común. Cada uno saca del fondo solo lo que necesita, aunque por supuesto algunos miembros necesitarán más que otros, y así es como sobrevives, cada día por el resto de tu vida. La fe de la Resurrección es más fuerte que la muerte.

Quizá por esta razón fue que Tomas debió poner sus manos en las heridas de Cristo. Ya se sospechaba, al ver el gozo y la fuerza de aquellos que lo habían visto a Él, que su vida por siempre sería transformada si él creía. El simple hecho de tocar Sus heridas fue su boleto de entrada de primera clase a la comunidad de los martirizados. A la fe de la Resurrección eso no le preocupa.

¿Qué experiencia de Divina Misericordia has tenido este año?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Domingo de Pascua – Ciclo B

31 marzo 2018

Reflexionando sobre John 20: 1-9

Probablemente esta será la Pascua más inquietante que he tenido. El clima está tan extraño. Las balaceras en las escuelas ahora suceden a un índice de una vez por semana, y tal parece, que nosotros tal como la rana en el agua, nos hemos estado ajustando, ajustando, hasta que de repente nos encontraremos atrapados en una olla hirviendo de la cual ya no habrá escape.

Si existe alguna imagen que me levante el animo en este momento es esta: María Magdalena CORRIÓ a contarles a los demás que Jesús ya no estaba en la tumba. Imagínatela. No sabemos que edad tenia ella.

Puede que fuese una adolescente. Y apuesto a que sí lo era.

Todos hemos visto imágenes de adolescentes corriendo,  huyendo para salvar la vida cuando hay ataques en sus escuelas. Los hemos visto salir de sus escondites, formados en línea con sus brazos en el hombro del estudiante de enfrente, mientras que los policías armados cuidadosamente buscan al tirador entre ellos.

Y, que Dios nos ampare, hemos visto a los aterrorizados y agradecidos padres, corriendo a encontrarse con ellos, los brazos abiertos para recibir a sus bebés, desbordados de alegría de que sus hijos están a salvo, abrumados de dolor por los padres que no fueron tan afortunados.

Esas son nuestras imágenes del Viernes Santo. Pero permite que esta imagen de Pascua trabaje en ti. María Magdalena CORRIÓ de la tumba. CORRIÓ a encontrar a Pedro. Y ella sigue CORRIENDO.

Esta chica que se quedo valientemente al pie de la cruz fue la primer testigo de la resurrección y está CORRIENDO lo más rápido que puede en dirección tuya, gritando, ¡La tumba está vacía! ¡Corre conmigo! ¡Corre para cambiar los corazones de los que no lo quieren ver! ¡CORRE para cambiar las mentes de aquellos que no hablarán por Él!

CORRAN, ustedes Los Alegres. CORRAN.

¿Estás dispuesto a CORRER para proclamar la resurrección?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

La Solemnidad Del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo B

8 junio 2015

¿Suena mal decir que lo que yo más recuerdo de mi Primera Comunión fue lo que nos dieron de comer después?  Tengo muchas fotos de mi hermoso vestido, pero desearía que alguien hubiese tomado una foto de la excelente comida que tuvimos en la fiesta después de la misa. ¡Inolvidable!

Después de la misa, la hermana Vivian llevo a nuestra enorme clase de Primera Comunión a la cafetería de la escuela, la cual había sido mágicamente transformada con globos y hermosos manteles.  Habían pequeños vasitos de papel llenos de dulces de menta y nueces en cada lugar, panqueques y huevos revueltos, vasitos pequeñitos de jugo de naranja, y hasta tasitas con chocolate caliente.  ¡El Paraíso!

A decir verdad, recuerdo la comida que se sirvió durante todos los sacramentos que recibí en mi juventud.  Para el bautismo de mi hermanito menor tuvimos una fiesta en la cochera en la cual se sirvieron charolas con “sloppy Joes” (sándwiches de carne picada) y papitas, y el recuero mas bendito de la niñez: pastel de chocolate y helado hecho en casa.   Para mi confirmación hicieron espagueti con albóndigas, pan de ajo, pastelillos de chocolate y nieve y una bebida llamada “Shirly Temple” para los nuevos soldados en Cristo.

¿A que no le encantan los sacramentos?  Solamente de pensar en ellos me da hambre.

Espero que se sienta hambriento hoy durante esta gran celebración del Cuerpo y la Sangre de Cristo.  La Eucaristía es la madre de todos los sacramentos. ¿Y sabe qué?  Se basa en comida- Pan verdadero, Vino verdadero- que hacen que Cristo esté realmente presente.  Porque mi cuerpo es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida (Juan 6:55).

Yo lo supe a la edad de seis años cuando entré a esa hermosa cafetería con tantos padres orgullosos y  panqueques tan dulces.  Yo lo he sabido durante cada fiesta de cada sacramento en mi vida.

Todo se trata de la comida- verdadera comida que sustenta a gente verdadera, gente hambrienta de tener una relación con el Verdadero Jesús. 

Los sacramentos me dan hambre, pero así debe de ser.  ¡Feliz día de celebración, Iglesia!

¿Cuál es su recuerdo favorito de la comida que se sirvió durante una celebración sacramental?

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)
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Kathy McGovern © 2014-2015

Solemnidad de la Santísima Trinidad – Ciclo B

30 mayo 2015

A mi me parece que las mejores cosas vienen en grupos de tres.  Veamos.  El sol, la luna y las estrellas parece que siempre van juntos.  Los tres son hermosos, dan luz, y nos fascinan.

Las familias vienen en tres.  Se necesita una madre y un padre para crear a la tercera persona de la familia, el hijo, quien será la combinación de ambos, agregándole aparte un billón de características individuales para hacer la mezcla interesante.

El día esta dividido en tres partes: la mañana, la tarde y la noche.  Nuestras necesidades básicas también se dividen fácilmente en comida, ropa y vivienda.  San Pablo se fijó que las tres virtudes más importantes son tres: la fe, la esperanza y la caridad.  Fueron tres los magos que vinieron buscando al Niño Dios, y en sus momentos más íntimos con su Padre, Jesús invitó a Pedro, Santiago y a Juan a que estuvieran con él.

El tiempo se divide en el pasado, el presente y el futuro.  Disfrutamos del almuerzo, la comida y la cena.  Y en esas comidas generalmente utilizamos un cuchillo, un tenedor y una cuchara.

Una voz es hermosa, pero si agregas una por encima y otra por abajo tendrás un trío- La música propia de Dios.  Piensa en las Hermanas Andrews.  Los Tres Tenores.  Las ardillas Alvin, Simón y Teodoro.  Ahora si que tenemos excelente música.

Se necesitan tres ramas en nuestro gobierno para prevenir que el país se desmorone.  Y claro, se ocuparon tres barcos que cruzaron el océano azul para “descubrir” esta tierra en 1942.  Así es, La Niña, la Pinta y La Santa María.

Esta fiesta de la Santísima Trinidad nos toca profundamente porque tal parece que nuestro reloj humano ha sido entonado en tríos.  Cuando hablamos de Dios, también de alguna manera hablamos en tres.

Tengo hambre, que tal un sabroso sándwich de tocino, lechuga y tomate?

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Pentecostes – Ciclo B

23 mayo 2015

Oye, Espíritu Santo, Ven aquí.

Tu creaste este mundo y todo lo que amamos en el

Vivimos grandemente agradecidos, pero aunque sea de vez en cuando.

Ven, Espíritu Santo, y renuévanos de nuevo tanto.

Primero, danos ojos para ver como el pecado nuestro

Ha ayudado al malvado a ganar en su plan siniestro

Nos asombran a lo lejos cosas terribles que vemos

Más no tomamos responsiva de nuestra propia indiferencia

El sufrimiento en Siria y en Irak las tumbas

Y tanto mártir, que tratamos de perder la cuenta

Ven, Espíritu Santo, esparce tu aliento de paz en el mundo.

Y por favor, Espíritu Santo, #RegresaNuestrasNiñas.

Lloramos por las vidas que sufren en Nepal

Ve hacia allá, Espíritu, y llévales a todos ellos consuelo

Y los aviones que se estrellan, y los choques de trenes, y las muertes violentas,

Oh, Espíritu, acerca a ellos Tu Aliento que acaricie sus almas

Llénanos de ti, Espíritu, en nosotros infunde tu gracia.

De nuevo prometemos mantenernos firmes en la batalla

Sostenos, moldéanos, haznos de nuevo

No hay nada que detenga lo que harán aquellos que estén llenos para Ti

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La Asencion del Senor – Ciclo B

17 mayo 2015

Reflexionando sobre Actos 1: 1-11

Se supone que deberíamos irnos a Jerusalén.  No sabemos por qué.  Estamos ansiosos de irnos, de llegar ahí, donde asesinaron a los profetas y crucificaron al Salvador.  Queremos hacer lo que él nos pidió que hiciéramos antes de que se lo llevaran.  Queremos ser sus testigos hasta los confines de la tierra, y estamos listos para ir YA.

Pero él nos ordenó que nos quedáramos aquí en Jerusalén hasta que fuéramos “Bautizados en el Espíritu Santo”.  Lo que sea que eso signifique.  Nos da terror quedarnos.  Pasamos noches sin sueño, esperando que los Romanos vengan con sus antorchas y sus espadas a hacernos lo que le hicieron a nuestro Cristo.

Pero no han venido.  En vez de eso, pasamos el tiempo recordándolo.  Hablamos de nuestros años con él.  Susurramos con asombro antes las señales que presenciamos.  Asentimos con la cabeza cuando uno de nosotros pregunta -¿Realmente vimos a esas cinco mil personas llenarse con cinco panes y dos pescados?  ¿Era realmente Jesús en Galilea aquella noche de la tormenta?  ¿Realmente murió ese día en el Calvario?  ¿Y estaba realmente la tumba vacía cuando las mujeres la visitaron después del día de reposo?-

Su madre esta aquí con nosotros, quedándose en el cuarto de arriba.  Ella quiere oír estas historias una y otra vez.  Y ella tiene muchas historias propias, historias que no habíamos oído antes.  En la noche que él nació en Belén, por ejemplo, los ángeles llenaron el cielo con cantos.

¿Es eso lo que esperamos? ¿Ángeles en el cielo?  No lo sabemos.  Jerusalén va a estar llena de gente la próxima semana para el festival de Pentecostés.  Tal vez algo suceda entonces.

¿Qué intenciones especiales esta poniendo usted en oración durante la novena de Pentecostés?

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Sexto Domingo de Pascua – Ciclo B

11 mayo 2015

Reflexionando sobre Acts 10: 25-26, 34-35, 44-48

Hoy ha sido el día más grande de mi vida. Aunque soy un centurión romano y no un Judio, me encanta el Dios de Abraham, y yo deseaba aprender más acerca de este Jesús a quien todo el territorio está hablando.

Cuando el ángel se me apareció y me dijo acerca de un hombre llamado Simón Pedro, que se alojaba en Jope, esperaba que este era el mismo Pedro que fue el gran apóstol de Jesús. Envié mensajeros a pedirle que venga aquí a Cesarea.

Cuando entró en mi casa me invadió. Caí de rodillas, pero me levanté y le dije: “Yo también soy más que un hombre.” Así que esto era Pedro. Poseía un gran poder y una fuerza tranquila nacido de un gran sufrimiento. Yo había orado para que el hombre a quien el ángel me dijo convocar era. Y ahora esta leyenda, este hombre cuya fe Jesús dijo que edificaría su iglesia sobre, estaba de pie en mi casa.

Y un Judio! De pie en la casa de un gentil! Todos estábamos en estado de shock. Como resultado, había sólo tenía una visión a sí mismo, justo antes de mis mensajeros llegaron a Jope. En su visión vio a los animales de todo tipo, puros e impuros, y entonces Dios le dijo que toda la comida era “limpia”, y bueno para comer.

Todo lo que pensábamos que sabíamos acerca de Dios se ha vuelto del revés! A partir de ahora, los Judios no tienen que guardar las leyes dietéticas kosher más, y nosotros los gentiles pueden ser parte de la salvación de Dios a pesar de que nuestros hombres no circuncidados! Pedro dijo: “Empiezo a ver que Dios no hace acepción.”

Y, uno por uno, todos empezaron a verla también.

¿De qué manera ha aprendido que Dios ama a todas las personas?

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Quinto Domingo de Pascua – Ciclo B

4 mayo 2015

Reflexionando sobre John 15: 1-8

Es mayo. Nos llevó una eternidad para llegar hasta aquí, pero la fiesta de la primavera de los sentidos es, finalmente, gloriosamente en marcha. La fragancia de las flores de la manzana deliciosas hace un paseo en bicicleta sin parar al parque imposible. ¿Qué tipo de robot podría coger una bocanada de su perfume y no parar de tomar en ese aroma celestial?

Las ramas ya están cargados de flores. Pronto, las manzanas comenzarán a crecer en el centro de las flores y los brotes se caen al suelo, convirtiendo la hierba y canalones en un mar impresionante de color rosa y blanco. Después de la fruta se recoge en el otoño, aparecerá desnudo como se acerca el invierno los árboles. Pero que, como la misma muerte, es una ilusión. De hecho, las yemas de las frutas del próximo año ya estarán en su lugar.

Hay algo triste por ver a una rama floreciente que se ha convertido separado del resto del árbol. En cuestión de días, sin la disciplina de la vid, que crece de color marrón y de edad, no sirve para nada, pero el fuego.

Jesús usó esta imagen familiar cuando, en la noche antes de morir, reunió a sus seres queridos y les rogó que permanecer en él. Sabía que iba al Padre, y él sabía que todavía podían ser nutridos y sostenidos por él, viviendo en él. Sólo por separarse de la intimidad con él iban a crecer amargo y edad.

Resurrección, como un brote de un árbol, se esconde a plena vista. Cuando lo recordamos, y permanecemos en él, ahí está en medio de nosotros. Porque él es la vid que vive para siempre, y nosotros, que permanecemos conectados a él, ése da mucho fruto.

¿Cuál es tu flor favorita temporada de Pascua?

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Kathy McGovern © 2014-2015

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