Adviento – Ciclo C

Cuarto Domingo de Adviento – Ciclo C

27 diciembre 2015

Reflexionando sobre Luke 1: 39-45

A veces no nos queda de otra que vivir entre la memoria y la esperanza.  Cuando María preguntó, -¿Cómo puede ser esto?-  El Ángel Gabriel recurrió a su memoria.  Ciertamente María recordaba las grandes historias de milagros en las escrituras, pero Gabriel tenía otra sorpresa.  -!Mira!- le dijo Gabriel.  –¿Recuerdas a tu prima Isabel, anciana y sin hijos?  ¡Está embarazada!  ¿Ves? Y Dios quien es todopoderoso hará ahora algo aun más grande.  ¿Participas?-

-Participo del todo.- contestó María.  Entonces – y no te pierdas esto- El Ángel se fue.  No hay ninguna evidencia de que el Ángel visito a María por segunda vez.  No cuando era una chica embarazada y soltera a punto de dar a luz en un Belén atiborrado de gente.  No cuando el profeta Simeón le dijo que una espada atravesaría su corazón.  Ni siquiera, O Dios, al pie de la cruz.  Ni siquiera entonces.

¿Has elegido recordar, aun en los momentos más oscuros, la cercanía de Dios a ti en el pasado?  Las palabras de Isabel a María también son para ti:  Bendita tú que CREES que las promesas del Señor serán cumplidas.

¿De que maneras vives tú entre la memoria y la esperanza?

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Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Adviento – Ciclo C

13 diciembre 2015

Reflexionando sobre Luke 3: 10-18

“¿Que deberemos hacer?” preguntó la multitud que seguía a Juan en el desierto. Juan miró a cada uno de ellos y les dijo que cosa en particular les evitaba cumplir con la ley en sus propias vidas. “Dejen de hacer trampa.” “Dejen de extorsionar.” “Dejen de acaparar lo que tienen.”
Mmm. Me pregunto que nos hubiera dicho a nosotros. Imagino al Bautista encontrándose con nosotros, dirigiendo su fuego refinador hacia nosotros. Sospecho que oiríamos cosas como, “Dejen de estar ansiosos. Su Padre Celestial sabe lo que necesitan.” o, “Dejen de trabajar tan duro para proveer cosas. Sus familias los necesitan a USTEDES más que a las cosas.”

O tal vez, “Dejen de guardar resentimientos. Sus resentimientos los están agotando. Otros han superado injusticias mucho mayores de las que ustedes tienen que superar. Perdonen, y sigan con su vida. ¿O creen ustedes que estar herido los hace mas felices que ser sanados?”

Aquí te va una tarea para el Adviento: Imagínate que Juan el Bautista esta viendo dentro de tu corazón. ¿Qué te diría a TI que hicieras? Y aquí viene lo difícil: ¿Podrías hacerlo? La tercera vela de hoy (rosada para la esperanza) nos promete que lo puedes hacer.

¿Cuáles cambios estas haciendo para el año de la Misericordia?

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Segundo Domingo de Adviento – Ciclo C

10 diciembre 2015

Tuve un “momento” en la tienda de abarrotes el día antes de Acción de Gracias.  Aunque ya había estado comprando por toda una semana, todavía había una gran lista de artículos de ultimo minuto que debía recoger a las cuatro el miércoles en la tarde.  Estaba terriblemente frio afuera, y los carritos de mercado parecían carros chocones conducidos por sus apresurados operadores.   Nos escabullíamos unos entre otros.  Sonreíamos a fuerzas sonrisas estresadas mientras nos arrebatábamos los bollos y los bombones. 

Acaparé el ultimo ramo de flores de la hielera.  En mi jornada victoriosa a la cajera varias personas me felicitaron.  Se rieron.  Me reí.  Y luego nos dimos cuenta de que tan ridículo era todo esto, y de algún modo sentí que todos lo sentimos al mismo tiempo.

¿En serio?   ¿Me estresaba por la decoración de la mesa?  ¿Dónde estoy, en Siria?   ¿Irak?  ¿Afganistán?  ¿Mali? ¿Paris?  Colorado Springs? San Bernadino?

No creo haberme imaginado esto.  Creo que un momento de lo que solíamos llamar “gracia verdadera” fue desatado en la tienda, al menos en el área donde yo compraba.  La gente se relajo.  Se sonrieron y le desearon feliz Día de Acción de Gracias a extraños- esos abundantemente bendecidos conductores de carritos de supermercado, ninguno de los cuales tendría que estarse peleando por alojamiento en los abarrotados albergues esa noche, o quedarse parados en las calles congeladas con cartelones pidiendo algunas monedas.

Fue un Milagro de Acción de Gracias.  Un descanso, una paz, una inundación de verdadera gratitud pareció extenderse por toda la tienda.  O tal vez fue solamente en mi corazón.  Es donde la mayoría de los increíbles milagros comienzan.

Y ahora es Adviento, y el tan esperado Año de la Misericordia.  Habiendo sentido el resuello del Espíritu, pienso pasar este año atiborrándome de gratitud, y cediéndoles a otros el ultimo ramo de flores.

¿Cómo piensas celebrar el Año de la Misericordia?

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El Primer Domingo de Adviento – Ciclo C

28 noviembre 2015

La temporada que esperamos todo el año por fin llego.  Los purpuras, y rosas, el olor a los pinos, los cantos de Adviento, la oscuridad, las hermosas lecturas, y todo el deleite sensorial que es el Adviento por fin llego.  Disfrutemos cada delicioso minuto de esta corta y profunda temporada.

Pero antes de quemar la vela demasiado, tomémonos un minuto para considerar las incontables maneras en las cuales al-que-tanto hemos esperado, a quien añoramos el PASADO Adviento, se ha manifestado en nuestras vidas durante las últimas 52 semanas.

Diciembre:              El Adviento y la Navidad, esperar el futuro

Enero:                      La Epifanía

Febrero:                 Comienza de nuevo la Cuaresma

Marzo:                     Semana Santa, con su interminable Gracia

Abril:                       Pascua, los bautismos y Primeras Comuniones y Confirmaciones

Mayo:                      ¡Primavera!  ¿Recuerdas que hermosa fue?

Junio:                       ¡Verano!

Julio:                        ¡Días de Campo!

Agosto:                    Montar en bicicleta, y días de fiesta, y regreso a clases

Septiembre:            El Verano Indio tan glorioso.  Gracias, Dios

Octubre:                  El misterio de la muerte

Noviembre:             Los Santos, y dar gracias

Y regresamos a las velas de Adviento.  Ven, Señor, Jesús, y danos ojos para siempre ver tu presencia.

Tomate diez minutos para repasar tu año desde el último Adviento.  ¿Puedes ver a Cristo por allí?

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Cuarto Domingo de Adviento – Ciclo C

26 diciembre 2012

Reflexionando sobre Luke 1: 30-45

El año pasado por estas fechas les comenté de la Hermosa canción sobre  La Visita, la cual narra el encuentro de María con su prima Isabel (y su hijo por nacer Juan el Bautista). He recibido más comentarios en la red sobre esta canción de los que nunca antes he recibido en tres años y que acompañan hoy esta columna. Con gratitud la ofrezco otra vez, con la autorización de la hermana Miriam Teresa Winter de orden de las Hermanas Médicas Misioneras.

Ella caminaba en el verano, bajo el calor de la montana.

Caminaba presurosa como quien una mision debe cumplir por la manana.

Danzaba a la luz del sol cuando el día se había apagado en pleno.

Su corazón no conocía el atardecer. Llevaba el Sol en su seno.

Fresca como una flor al primer rayo del amanecer

Visitó a su prima, cuya mañana habia visto desaparecer.

Y el niño en el anciano seno brincó

Y en cada anciano vientre una pequeña esperanza saltó.

Ave, hermanita que anuncias la primavera que cumple la ley.

Ave, madre valiente, que llevas gozosa a nuestro Rey.

Ave al Momento bajo tu pecho.

Todas las generaciones te llamarán bendita por este hecho.

Cuando caminas en el verano bajo el sol en la montaña

Te has hecho uno con el viento, y uno con la voluntad de Dios,

Alégrate del peso con el cual has sido bendecida.

Pues es el mismo Cristo al que llevas a todo lugar…

A todo lugar… a todo lugar.

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

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Tercer Domingo de Adviento – Ciclo C

17 diciembre 2012

Reflexionando Sobre Luke 3: 10-18

Me gustaría imaginar lo que Juan el Bautista nos diría si nos encontrara haciendo linea en el Jordán. “Que deberíamos hacer?” preguntarle a la multitud que lo ha seguido hasta el desierto.

Juan miraría a cada uno y les diría que cosa en particular les esta impidiendo el cumplimiento de la Ley en sus propias vidas. “Deja de hacer trampas.” “No mas chantaje.” “Basta de acumular todo lo que encuentres.”

!Hum! ?Que es lo que nos diría? Imagina al Bautista saliendo a nuestro encuentro, dirigiéndonos su refinado bombardeo. Sospecho que escucharíamos frases como estas: “Deja de sentirte ansioso. Tu Padre celestial sabe perfectamente lo que necesitas.”

O tal vez esto: “Basta de trabajar tan arduo para obtener solo cosas. Tu familia lo que necesita es a TI mas que cualquier otra cosa.” O quizá te diría: “Deja de guardar rencillas secretamente. Acepta la gracia de ser sanado de antiguas heridas.”

Aquí tienes una tarea para Aviento: imagina encontrarte cara a cara con el Bautista. ?Que requeriría de ti antes de sumergirte en el agua?

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

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Segundo Domingo de Adviento – Ciclo C

11 diciembre 2012

Reflexionando Sobre Luke 3: 1-6

La predicación de San Juan Bautista de Pieter Bruegel el Viejo

Recientemente, un amigo me entregó una tarjeta de cumpleaños que menciona algunos eventos impirtantes que ocurrieron cercanos a la fecha de mi nacimiento. Ahora se quien era el presidente de los estados unidos, la canción más popular, y la Mejor Película en el año que nací. Soy producto de la época en la cual he vivido. Me gusta observar todo en perspectiva.

A Sn. Lucas le agrada esto también, iniciamos el año con las extensas lecturas de su evangelio que nos colocan en el momento histórico de Israel, hacia el año 27 D.C. sabemos ahora, gracias a él, que al tiempo de que Juan ejercía su ministerio en el desierto (tiempo en que para Lucas clausura la espera que los profetas del Antiguo Testamento padecían) había algunas personas en el poder muy negativas, malévolas en Judea y Galilea. No solo se nombra al emperador Romano, y al gobernador de Judea, y a los tetrarcas de Galilea y Judea, también se distinguen los altos sacerdotes de Jerusalén. Cada uno de estos oficiales jugaría un papel mucho más importante en la historia del mundo de lo que el mismo César imaginaba, ya que ellos participarían en el desarrollo de la historia de la salvación, que es eterna.

En medio de toda esta pomposidad y perfidia, escuchamos una voz en la lejanía del desierto, gritando, “¡Preparen el camino del Señor!” Este Juan sin duda, es un hombre andrajoso. Pero el sabe algo, presiente que el que Es esta cerca. Mientras el resto del Imperio Romano afanosamente sube valles y limpia los caminos para la llegada de algún oficioso burócrata, Juan exige que levantemos valles para nuestras perdidas esperanzas, y que tallemos las montañas de nuestros endurecidos corazones. El Rey viene.

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

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Primer Domingo de Adviento – Ciclo C

3 diciembre 2012

Megan and Micah Brewster

Tuvimos una boda en la familia la semana pasada, y aún estoy bailando. Los hermosos novios, ebrios de amor, se veían tan radiantes de gozo, que la luz de la velas de la iglesia no se comparaba con la que ellos irradiaban. Hicieron el intercambio de votos con tanta elegancia. Estaban tan emocionados de unirse uno al otro, con la seguridad de que esos vínculos le darían la libertad para amar a los demás de una manera más perfecta.

Después de esto, en la recepción, hubo baile. Un baile, extático, divertido, hilarante. Un amable primo de diez y ocho años daba girones a sus pequeños primos que se turnaban para girar y girar, y en cuanto daban de vueltas corrían para regresar y colocarse en la fila y girar nuevamente.

¿Puedes recordar esta deliciosa emoción de tu niñez, de estar recorriendo una feria y sentirte  absolutamente encantado, y con todo, lleno de temor por el momento de que el recorrido llegue a su fin? Como el gran John Kavanaugh (de grato recuerdo) escribió, la niñez que nunca dejamos se encuentra suspendida entre la devastación y el placer.

El Adviento es algo parecido. Encendemos la primera vela en la siempre acelerada oscuridad. Re-cordamos (hacemos que suceda nuevamente) la euforia de sentirse ingrávido en un planeta movido por la gravedad. Ya fuimos el niño cuyo viaje finalmente terminó. Todavía no somos el niño cuyo viaje no tendrá fin.

Ven, oh Niño del milagro. Ven.

Y felicitaciones, Megan y Micah! Danza.

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

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Cuarto Domingo – Adviento Ciclo C

20 diciembre 2009

Reflexionando sobre Lucas 1:39-45

Iglesia de la Visitación en Ein Karem, Israel

El evangelio de hoy, la visitación de María a su prima Isabel, nos dice que María, una mujer sola y con hijos, hizo un viaje setenta millas de Galilea a Ein Karem, en la región montañosa de Judea. Hoy en día una iglesia católica se encuentra en ese sitio. Sus pinturas muestran muchos Isabel y María, y otras mujeres de su tiempo, a su paso sobre el negocio sagrado de mantener viva sus tradiciones religiosas. Sin duda es más “femeninas” iglesia de la Cristiandad.

Cuando María, ahora el arca de la alianza, la compañía del Salvador, llega a la casa de su primo, que canta su Magnificat. Lo que parece estar más en su mente, curiosamente, no es la noticia de su embarazo sorprendente, ni siquiera que su primo de edad está embarazada. En cambio, ella quiere hablar sobre el poder de Dios para levantar a los humildes y para llenar el hambre de cosas buenas.

¿Qué vio en ese peligroso camino que llevó a la justicia de Dios a la mente? ¿Ella ve los Judios ejecutados, a quien los romanos crucificaron a lo largo de caminos muy transitados como recuerdo de la “pax Romana”? ¿Ella ve las viudas y los huérfanos llorando por los alimentos, emitidos muy lejos de las redes de seguridad de los maridos y padres? El nonato Juan sintió la presencia del verdadero Príncipe de la Paz, y saltaron de alegría cuando el embrión pequeño llegó a la casa. Esto debería poner fin a cualquier debate sobre cuándo comienza la vida.

Hay un salto a un niño en el vientre antiguos. Y allí saltó un poco de esperanza en cada tumba antigua.

(Con la visita de las Hermanas Médicas Misioneras)

Compartir la Palabra de Dios en el hogar:

¿Te acuerdas de una época en que estabas tan emocionado acerca de su buena noticia que corrió para encontrar a un ser querido para que lo puedas compartir?

Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo – Adviento Ciclo C

13 diciembre 2009

Reflexionando sobre Filipenses 4:4-7

He aquí una receta para usted de St. Paul: deja de preocuparte. Sí, él está hablando con usted. ¡Ya basta!

St. Paul

Pero ¿qué sabe acerca de la ansiedad, ¿no? Cuando catalogado sus sufrimientos en 2 Cor. 11:23-27 dio la siguiente lista: tres naufragios, cinco golpes con un látigo, tres golpes con varas, y las lapidaciones que lo dejó cerca de la muerte. Y él no podía ni siquiera mencionar los tres encarcelamientos y una mordedura de serpiente que casi lo mata que se produjeron en los años después de haber escrito esa carta. Y todo terminó en Roma, donde, según una antigua tradición de la Iglesia, fue capturado en Nero neta y decapitado.

Y este es el hombre que escribió a sus amigos queridos en Filipos-cuando estaba preso en las cadenas en Éfeso!-No tener ansiedad por nada, sino acercarse a todo con la oración y la súplica. Terminó esta sección con la seguridad de que si vivir nuestras vidas de esta manera vamos a ser cubiertas con la paz que sobrepasa todo entendimiento.

¿Cómo lo hizo? Él debe haber sido aterrorizada por la pena de ser ejecutados. En los lugares rezó por la fuerza para permanecer firme bajo tortura. Y, sin embargo fue capaz de decir a sus queridos amigos en Filipos, la primera iglesia fundada en suelo europeo, Alégrate! De hecho, él dijo dos veces: ¡Salve! ¡Salve!

De ahí la vela rosada para este Gaudete (¡Regocijaos!) Del domingo. De alguna manera puede oír St. Paul llamando a nosotros desde su lugar eterno de paz y gozo eterno: No se inquieten por nada. El Señor está cerca.

Compartir la Palabra de Dios en el hogar:

Lo que preocupa a estás dispuesto a dejar a un lado de modo que usted puede experimentar la verdadera paz?

Kathy McGovern © 2014-2015

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