Monthly Archives: mayo 2019

Sexto Domingo de Pascua – Ciclo C

26 mayo 2019

Reflexionando sobre Acts 15: 1-2, 22-29

Las decisiones. Las odio. Huyo de ellas, y utilizo cualquier cortina de humo para evitar tener que tomarlas. Esto frustra muchísimo a la gente que tiene que trabajar y vivir conmigo, y a decir verdad, nunca realmente decidiría nada si no fuese porque me siento avergonzada a tener que hacerlo.

Los primeros cristianos enfrentaron un discernimiento que cambiaría la historia en el año 50 d.C. Esta decisión trascendental se refería a quien podía ser admitido en la comunidad de la iglesia emergente. Esta fue una decisión que afectaría todos los tiempos.

¿Cómo discernían que restricciones imponer a aquellos gentiles que querían ser admitidos en su comunidad? Desde luego que los judíos cristianos (¡como María, la madre de Jesús!) todavía se consideraban judíos, respetaban las leyes kosher, y asistían a la sinagoga. ¿Pero qué se debía hacer con aquel numero creciente de gentiles que habían escuchado la Palabra por medio de los viajes misioneros de Pablo y Bernabé? ¿Debian ellos respetar todas las leyes judías que observaban ellos, incluyendo, para los hombres, la circumsicion?

San Pablo dijo, “ ¡No!” Los judíos más conservadores en Jerusalen decían “ ¡Sí!” Ya te podrás imaginar los debates televisivos y pleitos por internet que tendrían hoy en día. Pero el Espíritu Santo le otorgó a esta Iglesia naciente un corazón abierto. Se juntó un concilio. Se expuso el problema. Se busco respuesta en la experiencia. Pablo hablaba de la gran respuesta que hubo al Evangelio en las tierras gentiles. Pedro contó la increíble historia de conversión de la familia de Cornelio, el centurión gentil (Hechos 10), la cual cambió su percepción de quien está fuera y quien está dentro.

La experiencia y la compasión ganaron ese día. La iglesia se exparsio como el fuego. Imagínate una Iglesia sin gentiles como San Francisco de Asis, y Santa Teresa de Calcuta. Y como tú.

¿Qué experiencia has tenido que ha cambiado alguna convicción que tenías antes?

  Kathy McGovern ©2019 Translated by Deisy Andrew

 

 

Kathy McGovern © 2014-2015

Quinto Domingo de Pascua – Ciclo C

18 mayo 2019

Reflexionando sobre John 13: 31-33a, 34-35

Espero que permanezcas siempre en el amor. Si no lo estás haciendo, es hora que revises los certificados de bautismo de todos los que te rodean. Así es.  Jesús no pudo haber sido más claro. De ESTA forma el mundo sabrá que somos suyos, por la enorme cantidad de AMOR que derramemos en este mundo.

Tal vez no podemos definir el amor, pero por supuesto que lo reconocemos cuando lo sentimos, ¿Qué no? Estoy rodeada de discípulos.  Y a causa de eso prácticamente me estoy ahogando en tanto amor.

¿Cómo mides la manera en la que el amor sustenta tu vida? Hablemos por ejemplo del domingo. Cuando practicas el Daytona 500—también conocido como el estacionamiento de la iglesia—¿acaso tus compañeros feligreses te sonríen, y te ceden el espacio más cercano a la entrada? (Y—ejem—¿Ocasionalmente tu haces lo mismo por los demás?)

Cuando entras al templo, ¿Se te recibe con afecto? Mi esposo y yo estuvimos en Miami durante el jueves santo y visitamos una iglesia. Dos personas se apresuraron a abrirnos las puertas, y otros se tropezaban entre ellos para sonreírnos, saludarnos, y llevarnos hasta la primera sección. Después de la misa la gente no dejaba de sonreírnos. Éramos visitantes, y ellos estaban felices de tenernos. Qué tan perfecto fue sentir tanto amor de una comunidad que acababa de celebrar el lavado de los pies.

Y esta es la cosa: el amor es lo que nos cambia para siempre. Las demás experiencias nos enseñan, nos hacen ser mejores en lo que hacemos. Pero el amor es lo que Cristo nos da, y por consecuencia es lo que debemos dar—amor por la vida del mundo. Y no, no solo para algunos…sino para todos.

¿Cómo estás dando lo que el mundo tanto necesita ahora?

Kathy McGovern ©2019  Translated by Deisy Andrew

 

Kathy McGovern © 2014-2015

Cuarto Domingo de Pascua – Ciclo C

11 mayo 2019

Reflexionando sobre Acts 13: 14, 43-52

Lo ha hecho de nuevo. Cada semana leo varios comentarios que me ayudan a reflexionar acerca de las lecturas del domingo y una vez más, el gran John Kavanaugh, SJ ha abierto la ventana más hermosa y genial a las lecturas de hoy de los Hechos de los Apóstoles.

¿Qué significa  “todos los que están destinados a la vida eterna” (13:48) llegaron a creer? ¿Qué sabían Barnabas y Pablo acerca de la vida eterna? ¿Cómo podrían saber de eso, si estaban todavía vivos, en cuerpos dirigidos por cerebros que morirían, que por consecuencia mandarían la señal de morir al cuerpo? En otras palabras, si tu cerebro se muere, ¿como podrás experimentar cualquier tipo de vida?

El Padre Kavanaugh nos lo presenta de esta forma: “ ¿Cómo puede haber continuidad de vida en la próxima vida si todas nuestras experiencias están tan basadas en el cerebro? Nuestros recuerdos, nuestros gozos, los deleites de cada sentido, los rostros de nuestros seres queridos, todo esto parece ser tan inseparable del mundo y de nuestros cuerpos.”

Aunque los cristianos creemos en la resurrección del cuerpo, ¿qué tipo de cuerpos serán, una vez que estén separados por el tiempo y el espacio? Kavanaugh nos ofrece esta deliciosa imagen: imagínate que todos los bebés nacidos hoy pudieran hablarle a los bebes que todavía están en el vientre y les dieran estas buenas noticias: ¡la vida es aún mejor afuera del vientre! Yo sé que parce que afuera solo hay muerte, pero “el nuevo mundo más allá del vientre está conectado a donde estás ahora, pero ¡Es maravillosamente diferente! Todos los dones que tienes son solamente destellos de lo que llegarán a ser!

Lograste nacer con éxito. Confía en Dios que esta vida es solo una sombra de lo que nos espera.

¿Qué indicios de la eternidad has vislumbrado en esta Pascua?

Kathy McGovern ©2019 Translated by Deisy Andrew

Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Pascua – Ciclo C

10 mayo 2019

Reflexionando sobre John 21: 1-19

Aunque no aparece en ningún lugar de las escrituras, la tradición dice que Pedro, cuando era anciano, fue arrastrado por la fuerza y crucificado. Como no se sentía digno de recibir la misma muerte que su Señor, Pedro pidió que lo crucificaran boca abajo. Las escrituras nunca nos dicen dónde o cuándo sucedió esto, pero con certeza el autor del evangelio de Juan estaba muy bien enterado de todo, ya que nos dice que las palabras de Jesús a Pedro—llegará el día cuando te llevarán a donde no quieras ir—apuntaban al tipo de muerte con el cual Pedro glorificaría a Dios.

Posiblemente Pedro fue martirizado por el Emperador Nero en Roma a mediados de los años sesentas después de Cristo. Se desconoce el origen de la tradición por la cual fue crucificado boca abajo. Pero su muerte HA glorificado a Dios por todos estos siglos. ¿No ha sido para ti  desde el primer día que supiste una fuente de inspiración y fuerza la imagen de Pedro soportando una muerte aún más humillante que la de Jesús?

No tenemos que atar cabos con los hechos de la resurrección. Los testigos presenciales de la tumba vacía, y del Resucitado, no dijeron tales cosas como, “Bueno, él ha resucitado en nuestros corazones,” o “Sentimos su Espíritu y nos sentimos fortalecidos.” Eso jamás sería suficiente para pedirle a tus ejecutores que te crucifiquen boca abajo.

Pedro y todos los mártires fueron a sus muertes totalmente convencidos de que la tumba donde Jesús estuvo estaba vacía, y que Cristo los resucitaría a ellos junto a él. El testimonio—esa es otra palabra para “mártires”—de aquellos primeros creyentes resuena por todas las épocas: Él ha Resucitado, y nuestras vidas y nuestras muertes deben dar gloria a ese Nombre.

¿Qué muertes has presenciado que le hayan dado gloria a Dios?

Kathy McGovern ©2019 Translated by Deisy Andrew

 

Kathy McGovern © 2014-2015

Domingo de la Divina Misericordia

10 mayo 2019

Reflexionando sobre Jn. 20: 19-31

Este domingo es cuando más me gusta recordar todas las misericordias que ha tenido Dios hacia mí durante el año pasado. Permíteme invitarte a una meditación similar.

Haz memoria, ¿qué victorias has logrado al controlar tu temperamento, al controlar tu lengua, al evitar presumir de sabelotodo frente a alguien? Eso fue misericordia.

Bienaventurados aquellos a los que no se les han dicho palabras desagradables; pero más bienaventurados aún son aquellos los cuales no han dicho palabras desagradables a los demás.

¿Cuáles retos físicos has superado este año? ¿Tuviste alguna caída o caíste en cama a causa de alguna terrible gripe, o tal vez los resfríos de la temporada, o inclusive una pulmonía? Que bienaventurados son aquellos los que estuvieron enfermos y ahora están saludables. Y aún más bienaventurados aquellos que permanecieron a tu lado, cuidándote, dándote auxilio como médicos privados hasta que te recuperaste. Ellos mostraron misericordia, y misericordia recibirán.

¿Y qué tal tu vida de oración? ¿Experimentaste el consuelo y la compañía del Espíritu Santo al adentrarte en la profundidad de la vida de Cristo en ti? Tal vez fuiste acogido y bienvenido por una comunidad de fe. Por esa misericordia, en el invierno y la primavera de tus días en este año, siéntete agradecido. Aún más bienaventurados son aquellos que te ofrecieron esa amistad y gracia.

Yo conozco un tanto acerca de la misericordia, porque soy receptora infinita de ella. En este Domingo de la Divina Misericordia, te ofrezco esta sugerencia. Encuentra la imagen de la Divina Misericordia. Colócate ante su presencia. Imagínate los rayos sanadores que brotan del corazón de Jesús y van directamente a esa parte de tu cuerpo y mente que te lastima. Permite que los rayos entren. La misericordia del Resucitado añora derramarse dentro de ti.

Jesús, en ti confiamos.

¿Cómo puede transformarte este año la Misericordia de Jesús?

Kathy McGovern ©2019 Translated by Deisy Andrew

Kathy McGovern © 2014-2015