Monthly Archives: febrero 2018

Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo B

24 febrero 2018

Reflexionando sobre Genesis  22:1-2,9ª, 10-13, 15-18

Bueno, démosle un vistazo a esta lectura de Génesis.  Es terrible.  Y no se trata de lo que pensamos que se trataba.  Menos mal.

Primero que nada pongamos esto en claro.  Si cualquier persona intentara “sacrificar” a su propio hijo por petición de Dios, seguramente de inmediato le quitaríamos al niño y conseguiríamos ayuda siquiátrica para el padre.  Esto es precisamente lo que Dios hace en la historia del sacrificio de Isaac.  Toda la historia está dirigida a los oídos de los vecinos, esos terribles Cananeos quienes mataban a sus primogénitos en grandes números para comprobarle a los dioses de la lluvia y la cosecha seriamente su gran devoción hacia ellos.

¿Ven cómo se comportan los Cananeos?  Ustedes jamás deben comportarse así, dice el Dios de Abraham.  Es la manera en que Dios remueve a los hijos de los padres siniestros.

Cuando Abraham permitió que Sara expulsara a Agar y a Ismael (su hijo primogénito de 13 años) al desierto, lo hizo porque Dios le aseguró que sobrevivirían.  Años después fue Isaac quien fue puesto en peligro, cuando el cumplió los trece (la edad cuando se comenzaba a ser adulto).  El mismo Dios quien antes había demostrado ser de confianza ahora exigía que Abraham sacrificase a su segundo hijo como prueba de devoción hacia él.  ¿Sería ese Dios quien fue fiel al principio fiel ahora?

Esto no se trata de un dios sicopático que requiere de sangre de niños.  Se trata de la pregunta más importante de la vida:  ¿podemos confiar a Dios nuestras vidas y nuestras muertes?

Todos hemos estado de pie ante la tumba.  Como Ismael y como Isaac, hemos estado al umbral de la muerte.  ¿Podemos confiar en que Dios traiga vida de la muerte?  Esta es la gran pregunta en los evangelios de la Cuaresma.  Anímense, y esperen.

¿Puedes confiarle tu vida a Dios?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Primer Domingo De Cuaresma – Ciclo B

17 febrero 2018

Reflexionando sobre Mark 1: 12-15

Tuvimos un bautismo durante la misa el domingo pasado.  Dos bebecitos gemelos, Thomas y Owen, compartieron el histórico ropón bautismal que se ha usado en la familia de su papá desde que fue cocido a mano en 1882.   Imagínate eso.  En ese entonces solamente habían transcurrido veinte años desde la guerra civil.  El poseer esclavos apenas había sido erradicado en 1865.

El trágico “re-establecimiento” de los indios nativos del oeste no seria terminado hasta 1892.  Habría dos guerras mundiales con una gran depresión de por medio.  Después de esa segunda guerra mundial han habido periodos  de prosperidad los cuales han continuado, para muchos de nosotros hasta el día de hoy.

Han habido convulsiones culturales que han surgido para cambiar el mundo, creando fronteras totalmente diferentes, sistemas económicos, nuevos enemigos, provocando muchas guerras alrededor del mundo, las cuales perduran también hasta el día de hoy.

El mundo de 1882 es casi irreconocible para nosotros hoy.  Aunque, eso no es del todo cierto.  Podríamos reconocer un ropón bautismal en cualquier lado.  Thomas y Owen son los bebes numero 108 y 109 en su familia que son bautizados en ese ropón, el cual fue hecho con tanto amor hace 134  años.

Si vas y buscas los álbumes de fotos en el ático apuesto a que encontraras destellos de la fe antaña de tus antepasados, que te fue heredada, un bautismo a la vez.  Y hoy escuchamos las lecturas para el Primer Domingo de Cuaresma, lecturas que han sido atesoradas y proclamadas por la Iglesia desde el cuarto siglo.

Imagínate ESO.  Piensa en todos los cambios en los ritos que han habido solo en el transcurso de nuestras vidas.  Reflexiona acerca de los millones de creyentes que han venido a misa en este día y escuchado el debate de Jesús y el gran mentiroso.  El mensaje nunca ha cambiado en ninguna época.

Arrepiéntete y cree en el evangelio.

¿No te parece que sería esta cuaresma un buen momento para enmarcar tu certificado de bautismo?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015

Sexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

16 febrero 2018

Reflexionando sobre Mark 1: 40-45

He tenido tantos momentos de gracia en mi vida, pero algunos de los más significativos rodean a las cientos de parejas con quienes he trabajado para planear música hermosa para sus bodas. Al parecer, las novias eran hermosas, pero el evangelio de hoy trae una directamente a mi corazón.

Ella era una belleza sureña rubia de ojos azules. Trabajó rigurosamente para usar ese impresionante vestido de novia de tamaño dos. Todos sus amigos que compartieron este día con ella eran igual de hermosos, igualmente hambrientos, igual de perfectos cuidados y masajes y peinado.

Y en el día de su boda, esta espléndida y adorable novia, enamorada de su novio y enamorada de Jesús, llegó con una ampolla de fiebre que le rezumaba en el labio superior. Ningún maquillaje podría ocultarlo. Nadie podía pretender que no estaba allí. Excepto, por supuesto, esta querida novia. Ella saludó a cada invitado con la calidez y la confianza de alguien que sabe que la aman totalmente, por dentro y por fuera. Ella presentó a su apuesto novio en la habitación. Estaba tan enamorado y adorado como en cualquiera de sus citas perfectas, hechas para la televisión.

Nunca la olvidaré. Ella me enseñó, a través de su vulnerabilidad, que nuestras «leprosas» pueden desafiar la perfección que creemos que estamos presentando al mundo.

Parecía entender esta profunda verdad: somos amados, salvajemente, locamente, de todos modos. El Novio conoce nuestras cicatrices profundas y ocultas. El Sanador quiere tocar las furiosas llagas en nuestras almas. Él quiere sanar nuestros resentimientos, nuestros corazones rotos, nuestras adicciones.

Algunas leprosas estallan hoy y desaparecen mañana. Pero las lesiones reales son las que llevamos dentro. Así que aquí está la pregunta: ¿queremos ser sanados? Oh, sí, Dios, sí. ¿Sería hoy demasiado pronto?

¿Puedes recordar un momento en que una desfiguración superficial te trajo a un amor más profundo de Cristo?

Kathy McGovern © 2018

 

Kathy McGovern © 2014-2015

Quinto Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo B

3 febrero 2018

Me encantaría que pudiesen ver el banquete de genialidad que devoro cada semana al contemplar las lecturas dominicales.  Primero me dirijo a Words of Grace (palabras de gracia) y leo fascinantes reflexiones que iluminan, reducidas a 130 palabras escrupulosamente editadas.  Me encanta la variedad diversa de escritores espirituales en Give us this Day (Danos hoy) .  Esta semana, por supuesto, buscaron a Kathleen Norris para que diera su opinión acerca de los sufrimientos de Job.  Ella es la experta de la cristiandad en el tema de la tristeza del alma.

Nunca me pierdo las reflexiones sobre las escrituras de la Universidad de San Luis.  John Pilch aborda el tema acerca de que tipos de fiebre pudo haber sufrido la suegra de Pedro.  Reginald Fuller nos muestra la conexión ingeniosa entre las escrituras, y que tan bellamente el salmo de hoy- el sana los corazones destrozados y venda sus heridas- presenta al desalentado Job así como también a esa jubilosa mujer quien, en cuanto es sanada, inmediatamente se incorpora y empieza a servir.

El gran académico Dennis Hamm, SJ, nota que para Jesús lo más importante son las relaciones.  Si hay sufrimiento o enfermedad o posesión demoniaca en la vida de alguien a quien él ama- y ese serias TÚ, por cierto- Él tiene toda la intención de quedarse ahí, de posar sus manos sobre ti y decirte “Levántate.”

Intento tener la mente completamente abierta frente a estos académicos tan profundos, pero una vez que me dirijo a John Kavanaugh, SJ, me rindo.  Él apunta su flecha de entendimiento directo a mi corazón, y siempre me perfora.  El argumento contundente de esta semana es: El llamado de los lastimados no es solamente un problema que debemos resolver o evitar; es una invitación al poder redentor del amor. 

Inmediatamente se me vienen a la mente una docena de experiencias de mi vida solo de esta semana que ilustran eso, y al sentir la deliciosa experiencia del Sanador que permanece a mi lado me siento una vez mas como nueva.

¿En que maneras has estado consciente de que Cristo permanece contigo esta semana?

Kathy McGovern ©2018

Kathy McGovern © 2014-2015