Monthly Archives: diciembre 2017

La Natividad del Señor – Ciclo B

24 diciembre 2017

Reflexionando sobre Luke 1 and 2

Hay tantas cosas que anhelo para cada uno de ustedes esta Navidad. Aquí hay algunos:

Quiero que seas visitado por un ángel. Quiero que sepas que has encontrado favor con Dios. Quiero que te sientas tan fortalecida y fortalecida por la cercanía de Dios que puedas caminar las mismas noventa millas que María caminó, solo para decirle a alguien que amas que Dios se abrió paso.

Quiero que, como los pastores que vigilan esa noche, tengan momentos de asombro. Espero que estés asombrado por el poder de Dios para sanar, consolar, traer vida de la muerte, y sí, para establecer huestes de ángeles en el cielo que probablemente han estado vigilando allí desde el principio de los tiempos, esperando que te des cuenta su cancion

Quiero que usted, como María, se aferre a su corazón en cada momento en que Dios hizo algo asombroso, desconcertante y alborotador. Y especialmente cuando esos momentos vienen a usted a través de encuentros con personas que no se ven o viven como usted, recuerde qué mal olor y qué rudo esos pastores deben haber parecido a la Sagrada Familia. Quiero que, como San José, ame a las personas que ama tan fiel y ferozmente que saben una cosa con certeza, que usted es su lugar seguro para aterrizar, incluso cuando todo y todos estén en contra de ellos.

Quiero que, como el Niño Jesús, seas valiente si te colocan en situaciones desconocidas y atemorizantes este año. En el principio fue la Luz. Brilla en la oscuridad Y esa oscuridad nunca te superará.

¿Cómo vas a dejar, como María, dejar que Dios te asombre?

Kathy McGovern © 2017

 

 

 

Kathy McGovern © 2014-2015

Cuarto Domingo de Adviento – Ciclo B

23 diciembre 2017

Reflexionando sobre Luke 1 and 2

Hay tantas cosas que anhelo para cada uno de ustedes esta Navidad. Aquí hay algunos:

Quiero que seas visitado por un ángel. Quiero que sepas que has encontrado favor con Dios. Quiero que te sientas tan fortalecida y fortalecida por la cercanía de Dios que puedas caminar las mismas noventa millas que María caminó, solo para decirle a alguien que amas que Dios se abrió paso.

Quiero que, como los pastores que vigilan esa noche, tengan momentos de asombro. Espero que estés asombrado por el poder de Dios para sanar, consolar, traer vida de la muerte, y sí, para establecer huestes de ángeles en el cielo que probablemente han estado vigilando allí desde el principio de los tiempos, esperando que te des cuenta su cancion

Quiero que usted, como María, se aferre a su corazón en cada momento en que Dios hizo algo asombroso, desconcertante y alborotador. Y especialmente cuando esos momentos vienen a usted a través de encuentros con personas que no se ven o viven como usted, recuerde qué mal olor y qué rudo esos pastores deben haber parecido a la Sagrada Familia. Quiero que, como San José, ame a las personas que ama tan fiel y ferozmente que saben una cosa con certeza, que usted es su lugar seguro para aterrizar, incluso cuando todo y todos estén en contra de ellos.

Quiero que, como el Niño Jesús, seas valiente si te colocan en situaciones desconocidas y atemorizantes este año. En el principio fue la Luz. Brilla en la oscuridad Y esa oscuridad nunca te superará.

 ¿Cómo vas a dejar, como María, dejar que Dios te asombre?

 

Kathy McGovern © 2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Adviento – Ciclo B

16 diciembre 2017

Reflexionando sobre Isaiah 61: 1-2a, 10-11

Las mejores ideas las obtengo de mis amigos.  El año pasado mi amiga Julie me platicó que tan lindo fue el día de acción de gracias en su casa ya que ella sacó unas bolsas, unas botellas de agua, cepillos de dientes y pasta dental, y unos certificados de regalo de McDonald’s y colocó todo esto en la mesa de los postres.  Después de que todos disfrutaron del pay de calabaza, cada quien tomó una bolsa y la llenó con todas estas cosas para llevárselas a obsequiar a las personas que viven en las calles.

Que fantástica idea.  Lo intenté con mi familia y les encantó, así que lo volvimos a hacer este año y lo haremos también para Navidad.  Este pequeño ejercicio festivo me recuerda al “ungido” de Isaías quien es enviado a encargarse de todas las tareas difíciles: sanar a los quebrantados de corazón, liberar a los prisioneros, y traer buenas nuevas a los pobres.

Son las pequeñas cosas, realmente, las que avanzan al reino.  Alguien que no conozca a alguien con el corazón quebrantado es porque está viviendo una vida extremadamente aislada.   Apuesto a que cada persona que lee esto puede mencionar al menos una docena de personas que luchan con un corazón quebrantado en este mismo instante.  ¿Y a que ni sabes qué?  Nosotros somos a los que Dios ha ungido para sanarles.

Existen un sinnúmero de ministerios en la Iglesia que se dedican a servir las necesidades espirituales de los prisioneros, y esos ministerios dependen de nosotros- Los ungidos de Dios- para que hagamos las obras corporales de la misericordia de visitar a aquellos en prisión.

Engo amigos que fácilmente comienzan una charla con aquellos que se paran en las banquetas con pancartas.  Les ofrecen una cálida sonrisa, y siempre les preguntan por su nombre.  Nunca les dan dinero, pero consideradamente siempre cargan una pequeña bolsita con artículos útiles para ellos.  Para algunos, un cepillo de dientes puede traer buenas nuevas más que un billete de diez dólares.

¿Qué trabajo especial te sientes “ungido” para realizar?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Segundo Domingo de Adviento – Ciclo B

12 diciembre 2017

Reflexionando sobre Mark 1: 1-8

Cuando oigo la historia de Juan el Bautista sumergiendo a los israelitas en el rio Jordán me viene a la mente un tierno momento que pasé con mi amigo Charles Onofrio, el gran león de Dios que se nos fue al cielo el año pasado.  Nadie amaba a Jesús y a la Iglesia más que Chuck, y nadie era tan receptivo y educado en lo que concierne a las reformas del vaticano II como lo era este elocuente abogado católico.

Pero la primer vez que Chuck observó a los catecúmenos que estaban siendo preparados para el bautismo  salir de la iglesia después de la homilía se escandalizó.  “Oigan, yo no voy a soportar esto.  Si ellos no se pueden quedar a la Comunión entonces yo tampoco me quedaré.  Yo soy más pecador que cualquiera de ellos.  ¿Con qué cara me puedo quedar yo si a ellos se les pide que salgan?”

Chuck necesitó unas cuantas amables palabras de explicación de parte del gran obispo George Evans para poder comprender que ese era el nuevo rito de iniciación para los conversos a la fe.  Ellos no tienen que marcharse –¡ni lo mande Dios!- porque son pecadores y nosotros no lo somos.  Se marchan en frente de nosotros para ir al catecismo juntos, y para que nosotros oremos por ellos mientras que se dirigen para allá.

Chuck se convirtió en el catequista líder de la parroquia, y debió haber orado por cientos de católicos nuevos que se dirigían a la fuente bautismal en esos próximos treinta y cinco años.  Pero creo que secretamente siempre le gustó el estilo de aquel salvaje, come-langostas que era el Bautista, quien arrastraba a su propia gente- no a los que se convertían al judaísmo, sino a los que ya eran judíos fieles de toda una vida- hacia el desierto y los hacía admitir que ELLOS eran pecadores y ELLOS necesitaban el bautismo del arrepentimiento.

El Adviento es una temporada tan llena de silencio y reflexión.  Escucha cuidadosamente.  Una voz proclama en el desierto.

 

¿Qué es lo que te dice a ti la voz de Juan el Bautista?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

Primer Domingo de Adviento – Ciclo B

12 diciembre 2017

Nosotros los católicos somos medio raros.  Aquí nos tienen, ya transcurrieron doce semanas del año escolar, cinco meses del año fiscal, y once meses el año natural y nosotros apenas vamos a comenzar nuestro año nuevo.  El primer domingo de adviento es donde todo comienza de nuevo.  Nuevos himnos.  Nuevos colores (violetas y rosados).  Nuevo evangelista (San Marcos).  Nuevos cantos, en la escala menor de la añoranza del Adviento.  Vivimos en disonancia cronológica.  Y nos fascina.

Desde los primeros comienzos de la Iglesia, los cristianos han medido el tiempo de una manera diferente.  El domingo- el día de la resurrección- se convirtió en el día principal para la adoración, a pesar de que era un día laborar en el mundo romano.  Los primeros cristianos creían que Cristo debía cambiar la manera en la que ellos vivían.

Hace algunos años un amigo mío me presentó una de las acusaciones más amargas en contra de nuestro sistema escolar Católico.  Al observar que todos los niños que se graduaban de la preparatoria aspiraban a ser estrellas de cine o héroes del deporte, él me dijo, “¿Y a que no estamos orgullosos?  Nadie podría adivinar que nuestros niños pasaron doce años sumergidos en el evangelio de Jesús.”

Si no nos apegamos a una ética de vida consistente, si no tenemos un interés especial en servir a los pobres, si nuestra agenda no es radicalmente diferente a las agendas de otros partidos políticos, entonces estamos solo fingiendo que el Señor del tiempo no interrumpió en la historia humana e hizo todas las cosas nuevas, con el él Mismo como el Alfa y el Omega.

Sí, nosotros los católicos tan raros comenzamos nuestro año con el Adviento.  Nosotros seguimos otra estructura de tiempo.  Es una “estructura de fe,” y todo en nuestras vidas debería marchar a partir de ese reloj.

 

¿Cómo estás viviendo tu vida para Cristo en formas que son contra la cultura?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015