Monthly Archives: mayo 2016

Solemnidad de la Sagrada Trinidad – Ciclo C

23 mayo 2016

Reflexionando sobre Romans 5:5

Esta bien, San Pablo, vamos a probar esto.  Tú dices, en la carta de hoy a los Romanos, que el sufrimiento produce resistencia, lo cual produce carácter, lo cual produce esperanza.  ¿En serio?  A mi me parece que el sufrimiento produce dolor, y el dolor produce perdida de la esperanza, y la perdida de la esperanza produce desaliento.  Pero tomemos un ejemplo para ver quien tiene la razón.

Me sorprende el numero de gente que conozco que andan caminando por ahí con migrañas, casi todos los días de la semana.  ¿Cómo lo hacen?   Bueno, han aprendido a reconocer cuando les van a comenzar, para empezar, y se toman el medicamento inmediatamente.  Han soportado las migrañas por años.  Ya saben lo que tienen que hacer, y lo hacen.  Eso es resistencia. 

Después, tras hacer ajustes en la luz y la dieta, salen al mundo.  Se presentan a trabajar.  Están ahí para sus familias.  Están presentes para ellos mismos.  Si eso no es carácter, entonces no sabría decirte que es.

Cuando los observo cuidadosamente trabajando, conscientemente pasando el día sin ni siquiera mencionar el dolor, siento como crezco en la confianza de que yo, también, puedo enfrentar el reto de cualquier dolor que esté en mi horizonte.  Su carácter demostrado me da la esperanza de que también yo puedo enfrentarme al sufrimiento cuando este venga hacia a mi. 

¿Y sabes que?  Ha funcionado.  El observar a personas queridas que enfrentan las migrañas con tanto valor ha realmente producido esperanza en mi, y esa misma esperanza me ha sostenido cuando yo misma me he visto retada. 

Afligidos con migrañas, ellos han aprendido a tener resistencia, la cual produce un carácter tan inspirador que ha creado esperanza en mi, la cual nunca me ha decepcionado.  Muy bien, San Pablo, tú ganaste esta.

Pon a prueba la teoría de San Pablo en tu propia vida.  ¿Es certera?

McGovern Kathy ©2016                For Cindy and Karen and Patrick and Maddie and Marty

 

Kathy McGovern © 2014-2015

Secuencia de Pentecostes – Cycle C

18 mayo 2016

Ven espíritu Santo, es eso lo que decimos.

¿Pero podrás algún día ayudarnos a realmente desearlo?

¿Sabemos realmente lo que estamos pidiendo? ¿Deberíamos retractarnos?

¿Podremos absorber todo ese fuego?  ¿Podremos soportar el calor?

 

Primero, danos la gracia para prepararnos para tu poder.

Danos un corazón que esté dispuesto a renunciar a lo que tú quieras devorar.

Nuestra avaricia, nuestra culpabilidad, el que cerremos nuestros ojos.

Tómalo todo, Espíritu, desnuda todas nuestras máscaras.

 

Ayúdanos a querer quererte, esa es nuestra verdadera oración.

Agranda nuestros corazones para que haiga cupo para ti en ellos.

Este Pentecostés, Espíritu, tráenos un nuevo nacimiento.

Y después observa mientras nos juntamos todos para renovar la tierra.

¿Como vas a trabajar para lograr que la tierra vuelva a ser saludable este año?

Kathy McGovern ©2016

 

Kathy McGovern © 2014-2015

Un Recuerdo del Día de Las Madres

9 mayo 2016

¡La lluvia comenzó muy fuerte, y antes de que pudiese darme cuenta, mi muñeca y yo estábamos empapadas!  Me fui corriendo por el callejón con mi carriola de juguete, pero Susy se me cayó en el callejón enlodado.  

Me puse histérica, por supuesto.  Mi hermosa madre tuvo que salir a la lluvia a buscarla.  Me quede sorprendida al darme cuenta de que mi mama no era mágica.  Ni siquiera ella, con todos sus maravillosos podres, pudo encontrar a mi adorada muñeca.

¡A, pero dos días después entró en la casa cargando a Susy.  Resulta que el Hospital de Munecas la había estado cuidando y le llamaron a mi mamá cuando Susy estuvo lista para regresar a casa.

Susy debió haber estado muy enferma.  Su piel ya no estaba tan suavecita, y sus ojos no eran del mismo color, y su cabello rojizo ahora era castaño.  Extrañé su vestido rojo y simple, pero el vestido azul que le dieron en el hospital también estaba bonito.  Salimos a jugar.  Pasaron veinticinco años. 

Una mañana de un miércoles de enero de 1981, mientras se levantaba una nube de mi memoria, comencé a reírme.  Le llamé a mi Madre Mágica.  Esa muñeca que me trajiste aquel día no era realmente Susy.  Sin perder un momento, me dijo, tengo los hijos mas bobos de América.

Ni la lluvia, ni el granizo, ni la oscuridad de la noche iba a evitar que ella consolase a su niñita.  Ella encontraría a Susy, aunque tuviese que nadar a donde estaba, o desenterrarla del lodo, o contratar al ‘hospital de muñecas’ para poder hacerlo.  ¿Y que crees?  Todavía sigue rescatándome, todavía sigue consolándome, amándome, treinta años después de su muerte.  Esa es la magia más fuerte de todas.

Cuéntale a tu mamá, aunque esté aquí o con Dios, tu recuerdo favorito de ella.

Kathy McGovern ©2015. Originally published in Chicken Soup for the Soul: Thanks to my Mom! 

Kathy McGovern © 2014-2015

Sexto Domingo De Pascua – Ciclo C

4 mayo 2016

Reflexionando sobre Acts 15: 1-2, 22-29

Hay algunas cargas que llevamos sin un buen motivo, y algunas cosas se soportan porque tenemos una profunda intuición de que el reino de Dios está construido en los músculos que adquirimos al irlas cargando.

Considera ayunar, por ejemplo.  Por favor.  Algunos ayunos- como cortar las calorías a la mitad por un periodo prolongado de tiempo – son insoportables, y puede que si o puede que no nos acerquen más a los que sufren hambre en este mundo.  Pero, otros ayunos- como poner un alto al chisme en cuanto comience, o negarnos a nosotros mismos el lujo de ignorar las necesidades de otros- nos hacen mejores personas, y de hecho son, la misma esencia de Dios.

En las primeras etapas de la infancia de la Iglesia, algunos Cristianos Judíos Ortodoxos que vivian en Jerusalén se deleitaban en permitir que los Gentiles se unieran al Movimiento de Jesús.  ¡Ciertamente!  ¡Todos son bienvenidos!  Solo hay algunos requisitos, por supuesto.  Naturalmente, todos los hombres tendrán que ser circuncidados.  Si, es un procedimiento extremadamente doloroso y peligroso, pero Dios lo exige.  Ahora, si hubiesen tenido el sentido común de haber nacido Judíos, hubiesen sido circuncidados a los ocho días de nacidos y ni siquiera tuvieran el recuerdo.

El Espíritu Santo era tan evidente en esos primeros años.  Conforme las buenas noticias de El Resucitado se esparcían por todas las provincias Gentiles, se convirtió en algo hermosamente obvio que las leyes dietéticas judías y la circuncisión ya no aplicaban.  ¡Vengan al festejo! Participen de la mesa de la misericordia.  Y cada día, cientos se agregaban al numero.

Ya casi es Pentecostés una vez más, ese festival de integración que fortaleció a los discípulos para que predicaran a Jesús hasta los confines de la tierra.  Viajaban con equipaje ligero, y, gracias a Dios, dejaban atrás las cargas más pesadas.

¿En que maneras estás alegremente llevando las cargas de aquellos que desean acercarse más a Cristo?

Kathy McGovern ©2016

Kathy McGovern © 2014-2015