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Octavo Domingo Ordinario – Ciclo A

Existe un momento en la serie de televisión de hace algún tiempo llamada Treinta y algo y que ha permanecido conmigo todos estos años. Uno de los protagonistas principales era un ávido ecologista que no manejaba un auto. El manejaba su bicicleta durante las cuatro estaciones del año, y sus amigos se preocupaban de que un día pudiera ser golpeado por un auto, o resbalar en el hielo y caer en el tráfico, o caer en un bache y romperse las costillas, o recibir una picadura de abeja en la lengua y chocar su bicicleta y derrapar diez yardas hacia el trafico.

No, Espera un momento. ¡Eso es el currículum de la bicicleta de mi esposo Ben! El ciclista en la serie de televisión fue asesinado repentinamente en un episodio, y en efecto, fue un accidente de auto, pero el giro inesperado fue que esa noche el ecologista era pasajero en un auto que fue alcanzado por un conductor ebrio.

¿No sucede siempre así? Decidimos  las cosas por las que nos preocuparemos, y consagraremos nuestras noches de desvelo y nuestros años a ellas, y algunas veces las cosas por las que hemos estado preocupados suceden a tiempo, pero muy a menudo son las cosas en las que nunca pensamos llegarían y resultan ser las que nos hacen arrodillarnos. Eso es lo que Jesús quiso decir al expresar: A Cada día le bastan sus propios problemas. Cada día trae sus propios desafíos, y después las benditas noches de sueño reparan nuestra psique y nos preparan para el siguiente día. O, como el autor del Génesis escribió tan bellamente cuando se refiere a la obra de Dios durante los seis días de la creación, y atardeció y amaneció.

Hubo, por supuesto, esa angustiosa, noche de insomnio en el Getsemaní, y los terrible hechos del día siguiente. Pero atardeció el Viernes Santo, y amaneció la Pascua. Jesús se ha Ganado el derecho de decirnos que dejemos de preocuparnos.

¿Qué preocupaciones te han hecho perder el sueño?

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

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Kathy McGovern © 2014-2015

Tiempo Ordinario - Ciclo A

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