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Cuarto Domingo de Adviento – Ciclo A

21 diciembre 2013

Reflexionando sobre Mt. 1: 18-24

Cuando mi amiga era estudiante de primer año de  preparatoria, leyó el evangelio de Mateo en la clase de teologia. Cuando llego a la parte en la que el angel le dijo a Jose que el nombre del niño era “Jesus”, se quedo atonita. ¿Cómo? ¿Porqué el angel le dice a Jose que el nombre del Bebé es “Jesus” cuando, solo unas oraciones adelante, leemos que todo esto sucede [patra que se cumpla lo que el profeta Isaias  habia anunciado, esto es, que el Niño seria llamado “ Enmanuel”?

Di mi aprobacion sabiamente y le aseguré que cuando ella fuera mayor entenderia las complejidades escondidas en el evangelio de Mateo. Despues, me dirigi a casa y escudrine por todas partes tratando de encontrar un respuesta decente que darle. Solo me tomo doce años Emily, pero he aqui mi intento de respuesta.

El autor del evangelio de Mateo (el cual estamos ahora leyendo ya por un año entero) desesperadamente quiere hacernos saber que Cristo nunca nos dejara. El Jesus historico, la persona real que nacio en Belen, fue llevada de contrabando a Egipto por su sabio padre, bautizado por Juan en el Jordan, inicio su ministerio public en Galilea a los treinta, fue crucificado por Poncio Pilatos, sufrio, murio, y fue sepultado en la tumba de Jose de Arimatea – esa persona historica, nuestro Salvador, fue llamado Jesus (o “Yeshua” – Dios Salva).

Despues de su resurreccion, en el dia que ascendio a los cielos, dijo estas palabras a sus discipulos, y a nosotros tambien: Y esté seguros que yo estare con ustedes dia tras dia hasta el final del mundo. Asi que, los 28 capitulos de Mateo inician y terminan con esa promesa. El esta con nosotros. Enmanuel.  En enfermedad, y en la salud, y en tristezas y en las alegrias, por toda la eternidad.

¡Oh! ven, ven, Enmanuel.

¿En que maneras sientes que la presencia de Cristo esta “contigo”?

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

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Kathy McGovern © 2014-2015

Adviento - Ciclo A

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