Monthly Archives: diciembre 2011

Solemnidad de la Natividad – Ciclo B

26 diciembre 2011

Reflexionando sobre Evangelio según San Lucas 2: 1-14

Estábamos discutiendo  cuando sucedió. Estábamos vigilando  los campos en donde vivimos. El nuevo empleado, el que acababa de salir de uno de los calabozos en la prisión de Herodes, comenzaba a sacar a las ovejas fuera del agua. Al principio, esto provocó el enojo del resto de nosotros ya que habíamos planeado pasar la noche ahí, bebiendo vino y contando historias de los buenos tiempos que pasamos en el norte de Jerusalén.  Y de repente, no era  noche, y no era día. Solo era LUZ, LUZ en todas partes.

Y esta LUZ estaba justo ahí en donde habíamos estado discutiendo. Estábamos aterrados. De alguna manera escuchamos  a esta LUZ hablar. Y nuestro temor se desvaneció cuando escuchamos de este Bebé, de este Salvador, que acababa de nacer a solo tres millas en Belén.  Y después, Oh, después el cielo era cubierto, desde cada rincón, con estos ENORMES, HERMOSOS mensajeros de LUZ. Y Oh, la música. Trata de imaginar el sonido más dulce que jamás hayas escuchado, saliendo de la LUZ hacia cada rincón del firmamento.

¡Gloria a Dios en lo alto de los cielos! ¡Y Paz! ¡Paz ¡ ¡Paz!

No recordamos haber corrido. No pudimos detenernos hasta que Lo encontramos, pero nos pareció como si Él nos hubiera encontrado a nosotros. Él estaba ahí, este Niño celestial, durmiendo en un pesebre en la parte trasera de un establo. Gritamos lo que vimos en el firmamento, y lo que la LUZ nos habló sobre EL. Y nos arrodillamos frente a este Niño y a Su madre. Y nada volvió a ser igual.

Y al salir, notamos que la Hermosa Madre veía embelesada al Bebé, y nos preguntamos qué es lo que estaba mirando.  Se encontraba tan serena cuando salimos.

¿Qué misterios de tu propia vida “ponderas en tu corazón?


Kathy McGovern © 2014-2015

Cuarto Domingo de Adviento – Ciclo B

17 diciembre 2011

Cada año por este tiempo, me encuentro pensando en la hermosa canción sobre la visita de María a su prima Elizabeth, la cual toma lugar después de la explicación del Evangelio de hoy sobre la Anunciación. Mis liras favoritas son las dos últimas líneas del segundo verso. He aquí la canción, que les comparto con permiso de la Hna. Miriam Teresa Winter de la orden de las Hermanas Misioneras Médicas:

LA VISITA

Ella caminaba en el verano, bajo el calor de la montana.

Caminaba presurosa como quien una mision debe cumplir por la manana.

Danzaba a la luz del sol cuando el día se había apagado en pleno.

Su corazón no conocía el atardecer. Llevaba el Sol en su seno.

Fresca como una flor al primer rayo del amanecer

Visitó a su prima, cuya mañana habia visto desaparecer.

Y el niño en el anciano seno brincó

Y en cada anciano vientre una pequeña esperanza saltó.

Ave, hermanita que anuncias la primavera que cumple la ley.

Ave, madre valiente, que llevas gozosa a nuestro Rey.

Ave al Momento bajo tu pecho.

Todas las generaciones te llamarán bendita por este hecho.

Cuando caminas en el verano bajo el sol en la montaña

Te has hecho uno con el viento, y uno con la voluntad de Dios,

Alégrate del peso con el cual has sido bendecida.

Pues es el mismo Cristo al que llevas a todo lugar…

A todo lugar… a todo lugar.

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sandy Gould

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Kathy McGovern © 2014-2015

Tercer Domingo de Adviento – Ciclo B

12 diciembre 2011

Una de las cosas más hermosas del ano litúrgico es la hermosa manera en que la Iglesia une todos los misterios de fe. Esto resulta especialmente conmovedor en las festividades que nos señalan la Natividad. Por muy diferentes razones que tal vez tengan sus raíces en la antigua noción Cristiana del tiempo, la celebración del nacimiento de Jesús se colocó exactamente en el Solsticio de Invierno. ¿Por qué? Quizá para considerar el festival pagano de Sol Invictas (el Sol Invencible), en el cual se le rendía culto al sol que debilitaba al día más corto y a la noche más larga. El Emperador Romano (quien, por cierto, le gustaba ser llamado el hijo de Dios) intencionadamente celebraba su cumpleaños en la misma fecha.

¿De modo que el Emperador se creía que era el Sol Invencible? Coloquemos también la festividad de la natividad en el Solsticio de Invierno, para celebrar el nacimiento del verdadero Hijo de Dios.

También, la ancestral fecha de la Anunciación de Maria ( y la concepción de Jesús)- que tal vez incluso precedía la fecha de Navidad- fue colocada alrededor del equinoccio vernal (Marzo 25), el cual por cierto daba como resultado el tiempo exacto de nueve meses antes del 25 de Diciembre.

Pero es la fecha escogida para el nacimiento de Juan el Bautista la que me parece es la más hermosa de todas. Si Jesús nacía en el Solsticio de Invierno, cuando el sol gradualmente empieza a incrementar, entonces Juan nacería en el Solsticio de Verano, cuando los poderes del sol gradualmente decrecen.

Que yo decrezca, y que El crezca. Nos susurra todavía la oración del Bautista, en la noche oscura del Adviento.

¿Qué es lo que más te gusta del Adviento?

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz

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Kathy McGovern © 2014-2015

Segundo Domingo de Adviento – Ciclo B

9 diciembre 2011

Reflexionando sobre Segunda Epístola de San Pedro

¡Que hermosa la paz del reino! Como anhelamos ese día en que el lobo pueda hospedarse en la casa del cordero, o que el ternero y el león puedan pasearse juntos por el valle. ¿Pero de qué manera podemos hacer este reino realidad tanto en la tierra como en el cielo?

Hace poco me encontré una carta de una vieja amiga de la infancia, Gloria, ella me escribió esta carta debido a la muerte de mi madre. Guardé esta carta todos estos años porque me ayuda mucho leer las palabras de aliento que Gloria me escribió: Kathy, amaste a tu madre de manera tan buena, no te atormentes pensando que no hiciste lo suficiente, yo soy testigo de tu vida con ella, y te digo que tú la amaste mucho.

Y así llega la paz, y de esa paz viene la gracia de enviar una carta similar a personas que sé que pueden necesitar esa dosis extra de amor y perdón el día de hoy.  ¿Hay alguna persona en mi vida a la que le pueda dar un chance este día? ¿Hay alguna persona a la que le pueda decir “esa pequeña frase”? Estás bromeando, ¿verdad? ¡Olvídalo! No es nada. ¡Eso ya es pasado, lo olvidé hace más de mil años!

¿Tienes algún familiar o amigo con ADN completamente diferente al tuyo? ¿Con un comportamiento hostil? ¿Y con tantas faltas que es increíble como nadie se atreve a hablar de ellas? Atrévete y toca esa gracia que está ahí siempre presente – el reino de Dios está dentro de ti- y míralos así como Dios los ve, Él ha sido el testigo constante de sus vidas y ahora quiere darles una nueva oportunidad a través de ti.

No existe paz hasta que no estamos en paz nosotros, y esto empieza hoy. ¡Anda! Dale chance.

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz

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Kathy McGovern © 2014-2015