Monthly Archives: noviembre 2011

Primer Domingo de Adviento – Ciclo B

26 noviembre 2011

Reflexionando sobre Isaías 63:16b-17; 64:2-7, Evangelio según San Marcos 13:33-37

Tienes en tu memoria la experiencia de haber sentido la presencia de Dios en un momento tan electrizante, que fue como si Dios mismo hubiese “abierto las puertas del cielo y descendiera con las montanas temblando a su paso”? Quiza fue el nacimiento de un hijo, el retorno de un amor perdido, o la llamada de la persona en que estabas pensando en ese exacto momento.

Esperamos la llegada de Cristo nuevamente, pero esta vez deseamos poder ser tocados por el en nuestro tiempo y en nuestra vida. Piensa en esos benditos momentos en que has sentido que algo recorre tu espalda diciendote Dios esta AQUI, ahora, abriendote las puertas que parecian cerradas, mostrandote un camino de recociliacion con aquellos que parecian separados, guiandonos lentamente a traves de nuevos pensamientos y antiguas creencias solidas como roca.

Imagina a los sirvientes, luchando por mantenerse despiertos, y asi poder recibir al Maestro con un platillo suculento y una calida bienvenida, a su regreso. Creo que adviento nos invita a permanecer despiertos todos los dias, y asi observar la presencia gentil de nuestro Maestro que ya se encuentra entre nosotros!

De manera practicas en Adviento el observar a Cristo en tu vida?


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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

Kathy McGovern © 2014-2015

Solemnidad de Cristo Rey – Ciclo A

20 noviembre 2011

Reflexionando sobre Evangelio según San Mateo 25:31-46

Y el año termina como inició. El Adviento pasado comenzamos el año con Mateo que nos cuenta la historia del Ángel que se apareció a José en un sueño, en el que le decía que María había concebido un hijo por obra del Espíritu Santo. Esto era para que se diera cumplimiento a lo que el profeta Isaías había dicho, que una virgen concebiría un hijo, que llevaría por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros.

A lo largo de todo el año, Mateo nos cuenta las historias de Jesús que trae esa verdad a nuestro hogar una y otra vez. El pobre de espíritu, los pacifistas, los que lloran-¡Dios está con ellos! Pescadores, y mujeres cananeas, recaudadores de impuestos, que dejaron todo atrás por seguir a Jesús- ¡Dios está con ellos! Y aun los trabajadores que llegan muy tarde a su labor saben perfectamente que Dios está con ellos también.

Y ahora, en el Juicio Final, el más grande de todos los secretos es revelado: El no solo está con nosotros, sino que se ha convertido en uno con nosotros. A través de su Encarnación se ha hecho uno de nosotros. Se ha incrustado de tal manera en nosotros, que cuando otros nos ven despedazados, es al mismo Cristo a quien están mirando.

Señor, ¡Cuándo Te vimos? Cuando estabas enfermo y te visitamos, desempleado y te buscamos empleo, al borde del abismo y te ayudamos a encontrar la salida, ¿ese eras Tú? Sí Señor, eras tú  todo ese tiempo, sanándonos con Tu Cuerpo en la tierra y en el cielo. Y he ahí que Tú estás con nosotros siempre, hasta el fin de los tiempos.

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

Kathy McGovern © 2014-2015

Trigésimo-tercer Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

13 noviembre 2011

Reflexionando sobre Evangelio según San Mateo 25:14-30

¡Vaya! Es difícil escuchar el Evangelio de hoy y no aplaudir al tercer esclavo que fue lo suficientemente astuto como para enterrar su talento y tener al menos algo que retornar a su amo. Con las pensiones que ya no existen, los 401k que se han desvanecido y las inversiones inteligentes que se han ido a la ruina, ¿quién no desearía haber enterrado su dinero en algún campo por ahí, listo para ser desenterrado cuando los tiempos se pusieran difíciles?

Parábola de los talentos (John Morgan, 1823-1886)

Sin embargo, también aliento al tercer esclavo porque siento que sufre de una profunda inseguridad, o tal vez un desorden de ansiedad, eso lo hace tomar valor y arriesgarse. ¿Cuántas personas conoce – o tal vez usted mismo- que se han sentido paralizados en algún momento en sus vidas? Para muchas personas, la lucha diaria del solo hecho de hacer contacto visual, saludar, y encontrar su lugar en esta sociedad extrovertida es un desafío que los deja exhaustos al final del día.

O recordemos a Vincent, cuya gran brillantez lo animaba a capturar la belleza en sus miles de manifestaciones y a plasmarlas en sus lienzos. Pero torturado por su ansiedad y la falta de confianza en sí mismo, cedió a la noche estrellada en que su arte ya no pudo torturarlo más.

Es arriesgado y doloroso salir al escenario, pero en la carrera más importante es crucial que nos presentemos. Hoy Jesús nos urge a tomar el riesgo, utilizar cada oportunidad para asegurar el Reino de los Cielos. Da amor y más amor te será dado. Ten fe, y más fe se arraigará en cada célula de ti. Sé rico en esperanza, y más esperanza abundará en tu vida. Y la esperanza, nunca te decepciona.

¿De qué manera has permitido que tu alegría sea devorada por el mundo?

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

Kathy McGovern © 2014-2015

Trigésimo-Segundo Domingo – Ciclo A

5 noviembre 2011

Reflexionando sobre Evangelio según San Mateo 25:1-13

Nos acercamos al final del año litúrgico, y vaya que se nota! Pablo nos advierte sobre el sonido de trompetas y de la voz de Dios resonando a traves de sus arcángeles. Y después tenemos esta parabola de las diez virgenes,anciosas por el (atraso) del Novio, pero solo cinco de ellas se prepararon para Su llegada. Sí, las lecturas del fin del mundo están gritando para llamar nuestra atención.

Pero quiero regresar a la escena del Lugar Oculto, uno de los libros más dramáticos que se han escrito sobre aquellos que vivieron y murieron durante el Holocausto. Corrie ten Boom, su hermana y su padre habían escondido algunos aterrorizados judíos en un closet secreto en la habitación de Corrie, en Amsterdan. Corrie, organizada y cuidadosamente, había preparado una bolsa para ella con aspirinas, una muda de ropa, y algunas galletitas que le sirvieran cuando el momento inevitable en que cayera en manos de los Nazis llegara y fuera llevada a los campos de concentración.

Sin embargo, la noche en que (los siempre puntuales) Alemanes llegaron a su casa, gritando y golpeando la puerta demandando la entrada, aquellos que estaban escondidos brincaron a la habitación secreta mientras Corrie lanzaba su bolsa frente al closet.

Y cuando la sacaban a rastras, ya con alta fiebre por la gripa, dejaba atrás su bolsa. No se podía dar el lujo de que una simple bolsa de ropa que colgaba afuera del closet,  fuese la clave que causaría la muerte de los que habían buscado la seguridad con ella.

Y los salvó a todos! ¿De qué forma? Al sacrificar heroicamente sus propias provisiones para aquellos que nunca preveen nada. Y apostaría que, al momento de su muerte, décadas más tarde, el Novio la llevó directamente al Banquete Nupcial.

De qué manera te has preparado para recibir al Novio?

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Sylvia Gould

Kathy McGovern © 2014-2015