Inicio » Tiempo Ordinario – Ciclo A » Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Reflexionando Sobre Evangelio según San Mateo 4:12-23, Primera Epístola a los Corintios 1:1-3

Me pregunto que se sentiría abandonar todo. Por ejemplo, que estés junto con tu hermano en el bote de pescar de tu papá, preparando las redes, y que viniera el Rabino, se acercara al bote y les hablara a cada uno por su nombre. ¿Qué se sentiría si tan solo saltaras del bote y lo siguieras?

Ellos dejaron sus redes detrás

O qué tal si fueras un recaudador de impuestos para el gobierno romano, cobrando dos para ellos y uno para ti, y el Rabino pasara por tu cubículo.  ¿Cómo sería si tan solo te vas y lo sigues,  aunque el dinero aún esté en tu escritorio?

O qué tal si estuvieras en el medio de una discusión con tu hija, y tú estás en lo correcto y ella no, y ésta fuera finalmente tu oportunidad de quitarle esa sonrisa de burla de la cara, pero llegó el Rabino y miró directo en tu corazón y te detuviste, te mordiste la lengua y escuchaste – realmente la escuchaste y te pusiste en su lugar, ese lugar de completa ausencia de poder.

O qué tal si a alguien que le gusta hablar de sus candidatos y su posición sobre la reforma migratoria, y en vez de sentir como se acelera tu corazón y tu cara se pone roja, en vez de decir ¡Yo apoyo a Obama! O ¡Yo apoyo a Palin!, el Rabino entró y de inmediato sentiste los miedos y frustraciones de tu amigo, y dejaste de discutir y empezaste una verdadera amistad basada en realmente escuchar y realmente oír.

Y qué tal si el Rabino caminara hacía ti en este preciso momento, llamándote por tu nombre. Mi opinión es que si estás leyendo esto, él ya lo hizo.

¿De qué manera sientes que te sometes a la voluntad del Rabino?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz

Kathy McGovern © 2014-2015

Tiempo Ordinario – Ciclo A

No hay comentarios to “Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

Dejar un comentario

Usted debe estar conectado en publicar un comentario.