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Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario

Reflexionando Sobre Lucas 17:11-19

¿Recuerdas algún momento que te haya marcado de manera tan profunda que piensas en esto a diario? Para mí ese momento fue el otoño del 2007, cuando sufrí con una infección muy peligrosa que me dejó en cama por un largo tiempo. Fueron unos meses terrible que quedaron bien marcados en mi memoria, los gritos de dolor, las náuseas y el como contaba los segundos esperando a que me hiciera efecto los calmantes. Esos recuerdos me vienen ahora en este hermoso otoño del 2010, a través de los distintos indicios de la temporada, los días frescos, el cambio de color de los árboles, y como oscurece más temprano. Esto es lo que ese sufrimiento ha grabado en mí:

Uno regresó y le dio las gracias

Un deleite absoluto cada vez que manejo a cualquier lugar, un placer increíble al oler las manzanas que caen de los árboles, me río a carcajadas cada vez que le doy la vuelta a mi cuadra en menos de un minuto, pues recuerdo la agonía al tratar de dar unos pocos pasos, el éxtasis de caminar al súper, el toque celestial de los que me aman.

Sin embargo creo que la experiencia que disfruto más es el constante recuerdo de que fui vuelta a la vida al recibir el Cuerpo de Cristo – representado por los cientos de amigos y familiares que cuidaron de mí todo ese tiempo. Nunca podrán existir suficientes palabras para expresar mi agradecimiento, es como un tipo de ‘gratitud celular’ no es algo consciente. El dolor cavó un hueco muy grande en mí, que ahora está lleno de sorprendente gratitud. Como el samaritano leproso que fue curado, yo también volveré para dar gracias mientras viva.

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

Has alcanzado un lugar de ‘gratitud celular’?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015

Tiempo Ordinario - Ciclo C

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