Monthly Archives: octubre 2010

Trigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario

30 octubre 2010

Reflexionando Sobre Lucas 19:1-10

¡Oh, Zaqueo!  Realmente te entendemos. Corto de estatura y enorme de corazón, no podías oír ni ver por toda la multitud.

Partir de la vida de Jesús de Nazaret de 1908

El Jesús, a quien deseabas conocer estaba aquí, ¡aquí mismo en Jericó! Así que subiste ese sicómoro para ver a quien tu corazón ya amaba. Tu historia nos inspira todavía, y por eso tenemos la valentía de orar:

Ven a nuestro encuentro  Jesús, al levantarnos y orar ofreciendo nuestra mañana, al cuidar a los niños y padres, al arreglarnos para ir al gimnasio, al dar todo lo que tenemos por nuestros trabajos y nuestras familias, al reflexionar sobre nuestro día antes de quedarnos dormidos. Ven a nuestro encuentro Jesús, cuando oímos el grito del bebé y dejamos nuestra cama calientita, al mantenernos firmes en contra de los antojos de nuestros adolescentes inmaduros, al ver el álbum familiar por quincuagésima vez con nuestros padres que sufren de Alzheimer.

Ven a nuestro encuentro Jesús, guíanos por el camino de regreso a la paz después de una discusión, al entendimiento después de una experiencia de humildad, a la fe después de un momento de duda. Ven a nuestro encuentro Jesús, al acercarnos al recibir la Eucaristía, y que te podamos ver en cada mesa durante el resto de la semana.
Jesús, ven a nuestro encuentro en este día. Búscanos en ese sicómoro. Llámanos por nuestro nombre. Invítate tú mismo a nuestra casa para cenar esta noche. Por favor, Jesús. AMEN.

Estamos dotados con una pregunta en el fondo de nuestro ser que incluso en el peor de los tiempos, nos subimos a los árboles para ver cual podría ser la respuesta. (John Kavanaugh, S.J.)

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

¿De qué formas buscas a Jesús?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015

Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario

23 octubre 2010

Reflexionando Sobre Segunda Epístola a Timoteo 4:6-8, 16-18

Es frustrante no saber más sobre el mundo de Jesús y San Pablo. Pero hay una pista en la segunda lectura de hoy, una broma de información privilegiada real de St. Pablo a la iglesia encabezada por Timoteo en Éfeso.

Juegos Olímpicos de Nerón

“He competido bien, he acabado la carrera, he mantenido la fe. Y a partir de ahora, la corona de justicia me espera. “¿Por qué usar la imagen de un atleta compitiendo en una carrera, terminando primero y llevándose la corona? ¿Podría ser que Pablo, de sus cadenas, está enviando a lo largo de una pequeña broma sobre el loco en el trono, el temido emperador Nerón, el que sería su verdugo? Creo que sí.

En el momento que se escribió esta carta todo el Imperio Romano estaba riendo de Nerón, ya que, en los Juegos Olímpicos en el año 67, en realidad sobornado a los jueces que le permitiera competir. El mismo entró en seis carreras y, ¿adivinen qué, ganó cada uno de ellos (no se permite la competencia). Y cuando se cayó de su carro en la carrera contra sí mismo, aún así ganó y llegó a llevar corona del vencedor y el proceso en todo el estadio para atronadores aplausos a la carta.

Gracias, San Pablo. Todos estos milenios más tarde, recibe el mensaje. A diferencia de Nerón, vamos a correr la carrera real y vamos a terminarlo. Vamos a mantener la fe. Y en la línea de meta, con nuestro último aliento, vamos a llegar a Aquel que nos ha perdonado. Y el cielo se regocijarán de que otro grupo de pecadores que se haya levantado en el podio, para recibir la vida en las alturas con Cristo Jesús.

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

¿Alguna vez ha competido en un concurso que se enteró más tarde fue “manipulado”?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015

Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario

17 octubre 2010

Reflexionando Sobre Éxodo 17:8-13

El pasado domingo di una plática sobre historia bíblica, tenía un cuadro tan grande y pesado que necesité de dos personas para sostenerlo. Como a los diez minutos de empezada la clase, Fred dejó caer su brazo (y por consiguiente también el cuadro) dijo, “¿Vendrá pronto Aaron?” y toda la clase, con mucho conocimiento bíblico, echaron la carcajada, recordando la historia de hoy sacada del Éxodo sobre como Aarón sostenía los brazos de Moisés en medio de la batalla.

Miré a la pareja que había elegido para sostener el cuadro, sus brazos estaban adoloridos y tenían dificultad para moverse por el salón hasta que no pudieron más. Ellos y cientos más, han estado llevando a cabo las buenas obras de la Iglesia durante toda su vida.

Más tarde se abrieron las puertas y entraron corriendo un grupo de hermosas jóvenes a acomodar cobijas para un grupo de familias sin hogar que se estarán quedando en la parroquia durante esta semana. Ellos son parte de un grupo de feligreses que estarán sosteniendo los brazos de estas familias que están en dificultades, les brindarán amistad, comida y techo para que los adultos puedan salir a buscar trabajo durante esta semana.

Mi prima Maureen tiene una larga lista de personas por las cuales reza cada día, los años vienen y se van, pero ella siempre está ahí, como la ventana en la historia de hoy de Lucas, manteniendo en sus oraciones a los enfermos, o a los que no tienen trabajo, o a los divorciados, o a los que sufren.

¿Vendrá pronto Aarón? Al mirar el trabajo fiel de la Iglesia alrededor del mundo me siento con confianza de decir que él ya está aquí.

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

¿Cómo ayudas a sostener los brazos de los que están cansados?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015

Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario

9 octubre 2010

Reflexionando Sobre Lucas 17:11-19

¿Recuerdas algún momento que te haya marcado de manera tan profunda que piensas en esto a diario? Para mí ese momento fue el otoño del 2007, cuando sufrí con una infección muy peligrosa que me dejó en cama por un largo tiempo. Fueron unos meses terrible que quedaron bien marcados en mi memoria, los gritos de dolor, las náuseas y el como contaba los segundos esperando a que me hiciera efecto los calmantes. Esos recuerdos me vienen ahora en este hermoso otoño del 2010, a través de los distintos indicios de la temporada, los días frescos, el cambio de color de los árboles, y como oscurece más temprano. Esto es lo que ese sufrimiento ha grabado en mí:

Uno regresó y le dio las gracias

Un deleite absoluto cada vez que manejo a cualquier lugar, un placer increíble al oler las manzanas que caen de los árboles, me río a carcajadas cada vez que le doy la vuelta a mi cuadra en menos de un minuto, pues recuerdo la agonía al tratar de dar unos pocos pasos, el éxtasis de caminar al súper, el toque celestial de los que me aman.

Sin embargo creo que la experiencia que disfruto más es el constante recuerdo de que fui vuelta a la vida al recibir el Cuerpo de Cristo – representado por los cientos de amigos y familiares que cuidaron de mí todo ese tiempo. Nunca podrán existir suficientes palabras para expresar mi agradecimiento, es como un tipo de ‘gratitud celular’ no es algo consciente. El dolor cavó un hueco muy grande en mí, que ahora está lleno de sorprendente gratitud. Como el samaritano leproso que fue curado, yo también volveré para dar gracias mientras viva.

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

Has alcanzado un lugar de ‘gratitud celular’?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015

Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario

2 octubre 2010

Reflexionando Sobre Segunda Epístola a Timoteo: 1:6-8, 13-14

En la segunda lectura de 1Timoteo de esta semana, hay una oración ardiente: “Yo les recuerdo que deben hacer llama esos talentos que Dios les ha concedido, cuando les impuse mis manos”. Los que estamos en Colorado y California hemos tenido más que suficientes “llamas” esta temporada. Ciento cincuenta y nueve familias de Boulder fueron desalojadas cuando las llamas, impulsadas por los vientos, pegaron de casa en casa, destruyendo hogares y acres de tierra. Ha sido el fuego más costoso en la historia de Colorado.

Zeenat Hermosa. Ella va a ser presidente algún día.

Pero nos da una modelo, de lo rápido y  voraz que un fuego puedo consumir cualquier cosa que encuentre a su paso. Un fuego empieza silenciosamente (en este caso en el asador) y entonces crece en volumen mientras se extiende. Y es justo ese tipo de fuego al que nos llama el autor en la carta de Timoteo.

Yo he visto muchos de esos fuegos, hace 12 años, mi hermano Marty señaló una chica en su mundo interior de la clase de matemáticas. El dijo, “Esta niña será presidente algún día si tan solo alguien le da un poquito de ayuda”. El año pasado, a la edad de 18 años, y durante su primer año en el colegio, ella sorprendió a los benefactores presente en la gala Semillas de Esperanza (Seeds of Hope) con su acertada y pensada reflexión sobre los muchos mentores que la apoyaron mientras navegaba por primaria y secundaria. Ella probablemente será presidente de su propia organización sin fines de lucro. No hay duda de que ella se pasará su vida empezando los mismos fuegos de compasión y justicia que pegaban a su alrededor durante esos años difíciles.

Envía mi Dios los fuegos de tu justicia, y que cada uno de nosotros sople fuerte las llamas de bondad radical y honestidad. Formando así un fuego que no podrá ser extinguido jamás.

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

¿Puedes recordar algún gesto de bondad que haya desarrollado en ti una tormenta de fuego de bondad?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

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Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015