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Vigésimo primer Domingo del Tiempo Ordinario

Reflexionando Sobre Lucas 13:22-30

Bueno, pues resulta que la cuestión de quién entrará al cielo y quien no, será determinada en el camión, pero claro, no cualquier camión. Es de suma importancia que el camión sea como el que nos presenta CS Lewis en su obra maestra: El Gran Divorcio. Allí nos presenta como los pasajeros temerosos, desconfiados, quejumbrosos y chismosos han abordado el camión que conecta el cielo y el infierno. Y ¿adivinen qué? No podemos entrar al cielo porque nos negamos a bajar del camión.

¿Y claro, por qué habríamos de bajarnos? Desde nuestras ventanas podemos ver como a ELLA sí la dejaron entrar, y por supuesto no nos interesa bajar si ELLA también ha sido aceptada, ¡pero por el amor de Dios como se atrevieron! No se hable más, yo aquí me quedo, así que gracias pero no, gracias.

El pasto del cielo es tan duro y alto que es como caminar sobre cuchillos afilados, cuando hemos hecho una farsa de nuestra vida. Cuando no hemos vivido con integridad para afrontar nuestras fallas. ¿Y quién puede hacerle frente a la lluvia en el cielo? Es como ser golpeado por las balas cuando te has pasado toda tu vida evadiendo responsabilidades, o ignorando las manos extendidas de los pobres.

¡Pero, sorpresa! Hay ángeles que nos ayudan a bajar del camión y dar esos primeros pasos hacia la humildad, el perdón y la curación de las adicciones, y reunirnos con miembros de la familia que hemos engañado o ignorado o abusado. Sólo se necesita la gracia para darle permiso a Dios de que nos haga aptos para el cielo.

¿Señor, sólo unos pocos se salvarán? Tal vez la pregunta debe ser, Señor, ¿sólo unos pocos QUIEREN ser salvos? Porque el cielo no es para mariquitas. El cielo es para aquellas almas agradecidas, las cuales, con temor y temblor, toman la mano de Dios y bajan del camión.

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

¿En qué cambio estás trabajando para preparar tu entrada al cielo?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015

Tiempo Ordinario - Ciclo C

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