Inicio » Tiempo Ordinario - Ciclo C » Decimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario

Decimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario

Reflexionando Sobre Eclesiastés 1:2,21-23

De todos los escritores del Antiguo Testamento creo que siento la mayor tristeza por el hombre que escribió el Libro de Eclesiastés. El tiene un nombre simbólico -Quoheleth “El Predicador”- porque su verdadero nombre y posición era desconocida en la comunidad del siglo III A.C. El había vivido una larga vida, probó cada una de las teologías disponibles en las Escrituras y había llegado a la siguiente conclusión: la vida es amargura y luego te mueres.

Pobre Qoheleth

Mi corazón se quiebra por Qoheleth, porque si tan solo hubiese nacido unos 250 años después, pudo haber conocido a Jesús. Apuesto que él hubiese sido un discípulo o tal vez hasta uno de los doce. Él era un aventurero, un verdadero amante del mundo durante su juventud, pero al envejecer experimentó un reto radical de la teología hebrea: cosas malas le pasan a personas realmente buenas. Y debido a que él nunca conoció a Jesús, él no podía concebir como esto era posible. Él no tenía ni remota idea de la vida después de la muerte, no teología del significado del sufrimiento. Y por eso su conclusión: Vanidad de vanidades, la vida es tan solo una carrera contra el viento.

El tonto dueño en el Evangelio de hoy piensa en sus adentros: no me lo puedo llevar conmigo así que mejor como, bebo y soy feliz. Pero Jesús dice que sí nos lo llevamos – cada saco de arroz que abrimos y compartimos se va con nosotros cuando regresamos a Dios. Y, a propósito, no tenemos idea de cuando llegará ese día.

Compartiendo la Palabra de Dios en el Hogar:

De tus riquezas, ¿qué es lo que se te hace más difícil compartir?

Y TÚ ¿qué opinas sobre esta pregunta ó sobre las lecturas de hoy, ó sobre las columnas del año pasado? ¡Las conversaciones sagradas están encendiendo el fuego de Pentecostés!

Inscríbete hoy mismo y únete a la conversación.

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! (Lucas 12:49)

Traducido por: Wendy Feliz


Kathy McGovern © 2014-2015

Tiempo Ordinario - Ciclo C

One Comments to “Decimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario”

  1. Lo más dificil es compartir mi dinero. Al parecer siempre pienso en lo poco que tengo y trato de compensar ayudando en diferentes proyecto, brindando mi tiempo y talento. Pero sé que tengo que trabajar en esto de inmediato, Dios me ha dado todo, que ingrata soy :(

Dejar un comentario

Usted debe estar conectado en publicar un comentario.