Vigésimo-Octavo Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

14 octubre 2017

Reflexionando sobre Phil. 4: 12-14, 19-20

Se oye tan simple cuando lo dice San Pablo: He aprendido el secreto de comer bien y de tener hambre, de vivir en abundancia y en necesidad.  Cierto.  Es verdad que muchos de nosotros vivíamos con mucha más simplicidad cuando éramos jóvenes.  Casi todos hemos elegido tener casas más grandes y mejores aires acondicionados, y tal vez muchos de nosotros hasta nos asombramos de recordar que vivíamos en una casas que tenía un solo baño.

De hecho, me sorprende que tan bien se adaptan los estudiantes de primer año de universidad a sus diminutos dormitorios, especialmente después de haber crecido con una recamara propia, una nevera repleta y su propio auto.  Lo que hace que la austeridad de un dormitorio universitario sea divertido, por supuesto, es la proximidad de los amigos a todas horas, y también vivir solos por primera vez.

Pero ¿podrías hacerlo de nuevo?  San Pablo dice que él sí.  Él dice que él puede estar cómodo en todo tipo de circunstancias, aunque tenga frio o calor, hambre o con panza llena, viva en un cuarto calentito o en la calle.  Lo que le permite soportar (y hasta encontrarlo divertido) es ver la gracia de Dios en acción en todo tipo de circunstancias.

Este es el “secreto” que él ha descubierto.  Es ese versículo poderoso que es el favorito de muchos: “Todo lo puedo en Cristo que me sostiene (Filipenses 4:13).  ¿Te lo has memorizado, lo has puesto en tu espejo, lo has convertido en calcomanía para tu auto?  Si no has hecho tuyo este versículo, inténtalo y ve si te queda. (No se va a repetir en las lecturas por otros tres años, así que hoy es el día de grabar esta escritura en tu corazón.)

¿Qué reto en particular está Cristo fortaleciendo dentro de ti en este momento?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

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Vigesimoséptimo Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

13 octubre 2017

Reflexionando sobre Phil. 4: 6-9

Que carta tan hermosa.  Imagínate vivir en Filipos alrededor del año 54 d.C.  Situado solo a diez millas tierra adentro del Mar Agano, tu ciudad es una ciudad llena de orgullo, nombrada en honor a Filipo de Macedonia (padre de Alejandro el Grande).  El ejercito Romano es muy visible, es parte de la vida diaria aquí.  Pero tú eres cristiano, creyente en “El Camino,” bautizado por Pablo cuando vino de visita hace varios años.

De hecho, Filipos fue la primer ciudad europea en ser evangelizada por Pablo, y él ama a tu comunidad profundamente.  En su carta los llama “su gozo y su corona,” y dice que ustedes serán la comunidad de la cual presumirá cuando esté en el cielo con Jesús.  (2:16).  Él se ha mantenido en contacto a través de los años, y ahora, escribiendo cadenas de cartas desde Efesio, les ha enviado esta carta de amor.

Tú en especial reflexionas acerca de las ultimas líneas, su típica conclusión cálida.  Los exhorta, en la confusión de la predicación contradictoria de otros cristianos quien recientemente los han visitado desde Jerusalén, a siempre regresar a su formula cuando busquen la verdad.

¿Es verdadero?  Sí.  ¿Es honorable?  Sí.  ¿Es justo?  Siempre.  ¿Es puro?  Hermosamente lo es.  ¿Es adorable?  Tu corazón se levanta cuando lo recuerdas.  ¿Está lleno de gracia? El comportamiento de tus compañeros cristianos te llena de orgullo.  ¡Que si es excelente− claro que sí!  Y digno de alabanza−¡para siempre! Entonces piensen en estas cosas. Cuando intentes descifrar la verdad de las mentiras de la cultura, usa esto como tu examen.

A, y sí, sigan haciendo lo que Pablo les dijo.  Eso es todo.  Este es el mensaje.  Y empiezas as sentir como la paz de Dios te llena por dentro.

Usando esta lista: ¿Qué tal estás haciendo?

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Vigésimo-Sexto Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

1 octubre 2017

Reflexionando sobre Matt. 21: 28-32

Lo que me asusta más que la gente que dice “Sí, haré lo que Dios me pide” y luego no lo hacen, son aquellos que se muestran indiferentes porque piensan que es lo que Dios les pide que hagan.   Me duelen los padres quienes, atrapados en la ola de shock inicial que causó la epidemia de SIDA en los ochentas, no apoyaron a sus hijos moribundos como ciertamente lo hubieran hecho hoy.  No sabían que hacer, y pensaban que Dios requería que no hicieran nada.  Cuanto no añorarán una oportunidad de amar a sus hijos una ves más como hubieran querido amarlos entonces.

Me asustan aquellos que creen que conocen la voluntad de Dios tan claramente que estrellan aviones contra edificios porque esto, claramente, es lo que Dios les está pidiendo que hagan.  Cuando las motivaciones secretas se confunden con la Voluntad Divina, el terror siempre reina.

Mi amigo Dan Pierce, divino tenor y compositor, fue misionero con el maravilloso y efectivo grupo evangélico Jóvenes con Misión.  Su trabajo era a veces peligroso, como cuando fueron a Rusia en los sesentas y exitosamente contrabandearon biblias en la Plaza Roja.   Hoy están presentes en todo el mundo, gentil y creativamente ganando almas para Cristo.  Le pregunté una vez que pensaba que sería la manera más efectiva de atraer a la gente a Jesús, y su respuesta fue inmediata: “Amor radical.  Solamente ama a la gente, no solamente a los que quieres evangelizar, pero a todos en tu vida, con amor radical.”

¿Y la manera menos efectiva?  “La observas todo el tiempo en las misiones.  Palabras y comportamientos no amorosas.  Estilo militar de adherirse a las reglas.  Modelar el separatismo en vez de la inclusión.  El mundo está lleno de gente que va demasiado de prisa a hacer la voluntad de Dios.  Y Dios viene justo detrás de ellos, tratando de detenerlos.”

¿Qué partes de tu vida están definitivamente en harmonía con la voluntad de Dios?

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Vigésimo-Quinto Domingo De Tiempo Ordinario – Ciclo A

29 septiembre 2017

Reflexionando sobre Matt. 20:1-16a

No pienses más en esos jornaleros que trabajaron todo el día.  Los comprendemos.  Los entendemos.  Nosotros SOMOS ellos.  Dios es justo.

En lugar de eso, imagínate que tú fuiste uno de los que llegó tarde.  Te quedaste dormido.  Ordenaste una pizza, te pusiste a ver la telenovela y se te fueron las horas.  Como a eso de las 3pm te diste una ducha, y te presentaste a trabajar como a las 4:30.  Hagámoslo más interesante y agreguémosle que era el día MÁS temido en la oficina, y el MÁS estresante, el que requiere de todos los trabajadores.  Elijes ese día para presentarte al trabajo al final del día y poner tu única hora de trabajo riguroso.

¡Híjole! Aquí viene la jefa.  Llamémosle Susana.  Susana le agradece a todos por su arduo trabajo en este día tan pesado.   Distribuye los bonos.  Y tu agachas la cabeza.  Ahora que estás aquí desearías haber llegado ms temprano y haber trabajado todo el día.  Se siente el compañerismo de tu equipo, y tú te lo estás perdiendo.  Se están riendo acerca de algún acontecimiento del día, y tú tampoco serás parte de eso.  Y aquí viene tu miserable bono, probablemente el mismo volante con un cupón para ahórrate $2 en cortes de césped que te dejaron en la puerta de tu casa ayer.

¿QUÉ?   ¡Un viaje de diez días en un crucero de lujo por Hawái!!  ¡Y trae tu nombre!  Y una amable nota de agradecimiento por tu arduo trabajo de una hora.

Nadie en toda tu vida te ha mostrado tanta bondad desmerecida.  Tu cuerpo entero se estremece de gratitud, al darte cuenta del indudable y extremo amor de Dios por ti.

Todos hemos experimentado eso.  Sabemos como se siente.  Nosotros SOMOS los que llegaron tarde.  Dios es misericordioso.  AMEN.

¿Cuáles experiencias de bondad desmerecida has tenido en tu vida?

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Vigésimo-Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

16 septiembre 2017

Reflexionando sobre Matthew 18: 21-35

Los padres saben muy bien de lo que se trata la historia del deudor que no quería perdonar a su propio deudor.  ¿Cuántos millares de veces han perdonado los papás y las mamás a su hija antes de que ella salga de la preparatoria porque el amor los hace comprenderla y darle una segunda oportunidad?  Pero deja que se les pase ir a uno de sus juegos de futbol y ella no los perdonará por décadas.  Esas son las matemáticas extrañas de los hijos y los padres, las cuales dan un circulo total cuando los hijos tienen hijos propios.  Y esa es la misma matemática extraña de las escrituras de hoy.

El deudor del rey le debe diez mil talentos, lo cual equivale a 6 billones de dólares hoy en día.  Y el deudor del deudor le debe una millonésima de eso- lo que sea que equivalga.  Tú deberás hacer las cuentas, yo no puedo, pero sea lo que sea, él no se lo perdonará y manda al deudor a la cárcel.  Que coraje.

Una amiga me compartió esta historia hace muchas décadas, y nunca la he olvidado.  Su hijo e hija, siempre mejores amigos, por alguna razón habían tenido un desacuerdo y no se habían hablado por un mes.  Por algo que hizo su hijo, su hija anunció que jamás lo perdonaría porque le había mentido.  La respuesta de mi amiga no tiene precio:

¿En serio?  A mi me ha mentido cada miembro de la familia en algún momento a través de los años, y todavía me ves aquí, haciéndoles la cena y llevándolos a todos lados.  Te he perdonado a ti y a tu hermano al menos mil veces.  ¿Qué yo soy la única aquí que sabe perdonar?

Que metáfora para el amor de Dios, el cual nos regala nuevas misericordias cada mañana.  Perdona a alguien hoy.  Haz que tu mama se sienta orgullosa de ti.

¿En que maneras estás consciente de que has sido perdonado por otros?

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Vigésimo-Tercer Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

13 septiembre 2017

Reflexionando sobre Matthew 18: 15-20

Es una idea apestosa del todo, ¿qué no?  Si me siento lastimada porque mi amiga fue a tomarse un cafecito con otra amiga nuestra y no me invitaron, ¿Se supone que tengo que ir a decirle, como una bebe llorona, “Lastimaste mis sentimientos”?   Prefiero hacer cualquier otra cosa.

De hecho, HARE cualquier otra cosa.  Me comportaré distante y fría con ella la próxima vez que la vea.  Y  sí, probablemente le diré a alguna otra amiga algo así: “Algunas amigas son menos leales que otras.”  Entonces tendré que contarle de cómo mi amiga me invito a tomar un café y después me canceló para irse con otra amiga.

¿Te fijaste en lo que sucedió aquí?  Una pequeña, entendible reunión entre dos amigas se convirtió en un motivo de dolor- y digámoslo como es- una ultra sensible tercera amiga, quien intensifico la situación al imponer una confusa distancia emocional y, finalmente, contar una mentirota acerca de la ofensa original.

¿Hay alguien que realmente ha intentado hacer lo que dice el evangelio que hagamos cuando se trata de resolver un conflicto entre amigos?  Imagínate esto: voy con mi amiga y le digo, “No puedo creer que a mi edad todavía pueda sentirme celosa acerca de estas cosas, pero realmente me sentí lastimada cuando te reuniste con____ y no me incluiste.”  Entonces ella probablemente diga, “!No!  ¿De verdad?  Me siento terrible.  No había visto a ____ desde que falleció su papá y quería tener una oportunidad de ponernos al corriente.  Me encanta pasar tiempo contigo.  ¿Podemos ponernos de acuerdo para reunirnos?”

Te apuesto lo que quieras que una conversación que al principio parece apestosa termina siendo adorable.  Y nadie tiene que terminar en el juzgado ni nada parecido.  Recordemos este ejemplo conforme se acercan los días festivos de estar con la familia.

¿Alguna vez te has acercado a un amigo pacíficamente para hablarle de algo que te haga sentir mal?

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Vigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

2 septiembre 2017

Reflexionando sobre Matthew 16: 21-27

Recuerdo exactamente donde estaba el día que me di cuenta de que aquellos que dan su vida al servicio del evangelio no viven en una burbuja mágica de seguridad (como Pedro pudo haber imaginado que Jesús lo hizo). Estaba de pie en el campus de la Universidad de Notre Dame, dentro del campo magnético de la Cúpula de Oro y el Tocar a Jesús, hablando con mi brillante mentora Barbara Budde (ahora directora de la Oficina de Preocupaciones Sociales de la diócesis de Austin, Tx) .

Mirando hacia atrás, no puedo creer que todavía estaba sosteniendo la esperanza de que las cosas malas nunca le pasaría a la gente buena. De alguna manera había visitado la Casa de Ana Frank en Amsterdam, y el campo de concentración de Dachau en Alemania, y nunca comprendí plenamente que el mal puede tocar a la gente más inocente. Pero cuando las cuatro mujeres de la iglesia norteamericanas fueron violadas y asesinadas en El Salvador el 2 de diciembre de 1980, el último clavo fue clavado en el ataúd de mis deseos.

-Estas mujeres estaban con los más pobres de los pobres -dije-. Su respuesta aún me enfurece: “Y fueron horriblemente asesinados por ello”.

Sospecho que Peter estaba empezando a salir de su pensamiento mágico también. Herodes había matado a Juan el Bautista, y ahora Jesús estaba profetizando su propia tortura y muerte. ¡Pero Jesús era el Hijo de Dios! ¿No le daría cierta amnistía desde la cruz?

Pobre Pedro. Vería a su Señor crucificado. ¡Pero también lo vería levantado! Tanto tiempo pasó en el corazón de Pedro entre aquel día y aquel, treinta años más tarde, cuando él mismo fue estirado boca abajo en la cruz de Nerón.

¿De qué manera fortalece el valeroso martirio de Pedro?

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Vigésimo-Primer Domingo De Tiempo Ordinario – Ciclo A

29 agosto 2017

Reflexionando sobre Matthew 16: 13-20

Que bueno que Jesús no les dio las llaves del reino.  Solo Dios sabe por donde las hubieran dejado.  De hecho, si de casualidad te encuentras un llavero con un corazón rojo que tiene grabado The Story and You  ¿Me dejas saber por correo electrónico?  Lo he buscado por todos lados.

Aunque no hablaba literalmente cuando le dio las llaves a Pedro, Jesús estaba usando el lenguaje del hogar, la familia.  Aquí están las llaves de la casa, le dijo a Pedro.  Cuídala de los ladrones y de los saqueadores. 

Mantenla abierta a todos los que me busquen.  Mantenla limpia, y deja que circulen bastante aire fresco y luz solar.  Y mantén las luces encendidas, por favor.  Jamás permitas que mi Iglesia sea un lugar de oscuridad.

Vivimos en un tiempo cuando las luces, literalmente, se están apagando en muchas iglesias por todo el mundo.  En lugares de persecución, como Iraq y Siria, los cristianos han huido en cantidades históricas.  En 1999, yo estaba con un grupo de peregrinos que visitaban a una familia cristiana en Belén quienes tenían un negocio de cantería (albañiles de piedra) que operaban desde-imagínate esto- los tiempos de Jesús.

Habían vivió en el mismo vecindario desde el tiempo de Cristo.  Cinco años después regresamos a visitarlos.  Ya no estaban.

Por otro lado, en las comunidades prosperas del oeste, el evangelio parece estar perdiendo su poder de atraer a la gente a los edificios de las iglesias.  Pero he aquí el detalle: el edificio no es la iglesia.  La Iglesia es el edificio.  Y necesitamos estar los unos con los otros- para cantar, y orar, y oír las escrituras, y ser restaurados por la Eucaristía- para así poder construir el reino del cual las llaves jamás estarán perdidas.

¿En que maneras estás ayudando a “mantener las luces encendidas” en tu parroquia?

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Vigésimo Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

20 agosto 2017

Reflexionando sobre Matthew 15:21-28

Ella es como una Mamá Oso, esta mujer.  No sabe ni pizca acerca de Moisés o de los profetas.  Pero sí sabe que su hija está siendo atormentada por un demonio,  y que Jesús tiene la habilidad de sanarla.  ¿Tú crees que el cielo o el infierno impedirán que ella logre su propósito?  ¿Impedirán que tú logres tu propósito, si tu hija está desesperadamente enferma y Jesús va pasando por ahí?  No lo creo.

Lo chistoso es que, Jesús es también una Mamá Oso.  Tan ferozmente como ella ama a su hija, Jesús todavía le ama más.  ¿Crees tú que el infierno o el cielo evitarán que la cure?  Jamás de los jamases.

Pero a veces él utiliza una situación para enseñarle a los presentes- por ejemplo, a esos discípulos que le exigían que se deshiciera de esa madre fastidiosa- una que otra cosa acerca de la fe.  Es tan fascinante que sus amigos más cercanos, esos que habian soportado tanto a su lado, todavía no entendieran que su poder y su gracia son para TODOS los que crean.  De alguna manera, después de todo este tiempo, ellos todavía querían que la salvación fuese solamente para los judíos.

Así que Jesús se apodera de este momento para enseñarles una lección y permite que esta mujer llena de fe, esta marginada, tome el papel principal y sostenga con él un diálogo que va dirigido para nada a él, sino a los discípulos.  Él sabe algunas cosas acerca del amor de una madre.   ¡Miren quien es su mamá!  Él le permite a ella “enseñarle” a él- y a todos los que estaban escuchando- acerca del amor misericordioso de Dios para TODA la gente.

Me encanta imaginar a los discípulos sorprendidos.  Pero más que eso me encanta imaginar a la madre y a Jesús, y al abrazo de oso que se deben de haber dado después de que el demonio abandonó a su hija.

¿De qué maneras has sido una “Mamá Oso” cuando has orado a Jesús por tus seres queridos?

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Decimo-Noveno Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A

20 agosto 2017

Reflexionando sobre Matthew 14: 22-33  

Se me ocurre algo.  ¿Qué tal si la verdadera razón por la cual Pedro saltó al agua hacia los brazos de Jesús no fue por haber tenido el suficiente valor para hacerlo, sino porque tuvo demasiado miedo para quedarse?

Debió haber recibido muchos aplausos cuando regresó al barco, la tormenta ya calmada, Jesús finalmente de nuevo con ellos después de habérselas arreglado solos toda la noche.

¡Uf!  ¡Pedro, eso es valor!    ¡Me encantaría tener tu fe!  Cierto, dudaste por un momento, pero que valentía la tuya saltar del barco e ir hacia Jesús!

Para entonces, Pedro se debe haber estado aguantando una carcajada, y pensando, ¿En serio?  ¿Pensaron que era valiente?  Solamente trataba de salvar mi propio pellejo.

Yo se que he recibido mucho alago en mi vida por “ser valiente” de cosas que cambiaría en un segundo si pudiese.  Las cosas que realmente podría cambiar siguen igual, porque estas cosas requieren verdadero valor.

Pero debemos darle crédito a Pedro por esto:  cuando tuvo la opción de regresar a la seguridad de la barca o tratar de alcanzar a Jesús, él trato de alcanzarlo con todas sus fuerzas.  Esa es la fe dura como la piedra (Petra o Pedro) en la cual se construyó nuestra iglesia.  Cuando Pedro, asustadizo como un gato como a menudo era, tuvo la opción entre el barco detrás de él o Jesús en frente de él, el tomó la decisión correcta.

Esa fue la verdadera gracia de esa noche en el mar.  Pedro nos mostró en cual dirección ir cuando las olas nos envuelven.  La próxima vez que estés en una tormenta, inténtalo.  Te lo prometo que encontraras las fuerzas para alcanzarlo.

¿En qué maneras has tratado de “alcanzar” a Jesús?

Kathy McGovern ©2017

Kathy McGovern © 2014-2015

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