Quinto Domingo de Pascua – Ciclo C

18 mayo 2019

Reflexionando sobre John 13: 31-33a, 34-35

Espero que permanezcas siempre en el amor. Si no lo estás haciendo, es hora que revises los certificados de bautismo de todos los que te rodean. Así es.  Jesús no pudo haber sido más claro. De ESTA forma el mundo sabrá que somos suyos, por la enorme cantidad de AMOR que derramemos en este mundo.

Tal vez no podemos definir el amor, pero por supuesto que lo reconocemos cuando lo sentimos, ¿Qué no? Estoy rodeada de discípulos.  Y a causa de eso prácticamente me estoy ahogando en tanto amor.

¿Cómo mides la manera en la que el amor sustenta tu vida? Hablemos por ejemplo del domingo. Cuando practicas el Daytona 500—también conocido como el estacionamiento de la iglesia—¿acaso tus compañeros feligreses te sonríen, y te ceden el espacio más cercano a la entrada? (Y—ejem—¿Ocasionalmente tu haces lo mismo por los demás?)

Cuando entras al templo, ¿Se te recibe con afecto? Mi esposo y yo estuvimos en Miami durante el jueves santo y visitamos una iglesia. Dos personas se apresuraron a abrirnos las puertas, y otros se tropezaban entre ellos para sonreírnos, saludarnos, y llevarnos hasta la primera sección. Después de la misa la gente no dejaba de sonreírnos. Éramos visitantes, y ellos estaban felices de tenernos. Qué tan perfecto fue sentir tanto amor de una comunidad que acababa de celebrar el lavado de los pies.

Y esta es la cosa: el amor es lo que nos cambia para siempre. Las demás experiencias nos enseñan, nos hacen ser mejores en lo que hacemos. Pero el amor es lo que Cristo nos da, y por consecuencia es lo que debemos dar—amor por la vida del mundo. Y no, no solo para algunos…sino para todos.

¿Cómo estás dando lo que el mundo tanto necesita ahora?

Kathy McGovern ©2019  Translated by Deisy Andrew

 

Kathy McGovern © 2014-2015

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Cuarto Domingo de Pascua – Ciclo C

11 mayo 2019

Reflexionando sobre Acts 13: 14, 43-52

Lo ha hecho de nuevo. Cada semana leo varios comentarios que me ayudan a reflexionar acerca de las lecturas del domingo y una vez más, el gran John Kavanaugh, SJ ha abierto la ventana más hermosa y genial a las lecturas de hoy de los Hechos de los Apóstoles.

¿Qué significa  “todos los que están destinados a la vida eterna” (13:48) llegaron a creer? ¿Qué sabían Barnabas y Pablo acerca de la vida eterna? ¿Cómo podrían saber de eso, si estaban todavía vivos, en cuerpos dirigidos por cerebros que morirían, que por consecuencia mandarían la señal de morir al cuerpo? En otras palabras, si tu cerebro se muere, ¿como podrás experimentar cualquier tipo de vida?

El Padre Kavanaugh nos lo presenta de esta forma: “ ¿Cómo puede haber continuidad de vida en la próxima vida si todas nuestras experiencias están tan basadas en el cerebro? Nuestros recuerdos, nuestros gozos, los deleites de cada sentido, los rostros de nuestros seres queridos, todo esto parece ser tan inseparable del mundo y de nuestros cuerpos.”

Aunque los cristianos creemos en la resurrección del cuerpo, ¿qué tipo de cuerpos serán, una vez que estén separados por el tiempo y el espacio? Kavanaugh nos ofrece esta deliciosa imagen: imagínate que todos los bebés nacidos hoy pudieran hablarle a los bebes que todavía están en el vientre y les dieran estas buenas noticias: ¡la vida es aún mejor afuera del vientre! Yo sé que parce que afuera solo hay muerte, pero “el nuevo mundo más allá del vientre está conectado a donde estás ahora, pero ¡Es maravillosamente diferente! Todos los dones que tienes son solamente destellos de lo que llegarán a ser!

Lograste nacer con éxito. Confía en Dios que esta vida es solo una sombra de lo que nos espera.

¿Qué indicios de la eternidad has vislumbrado en esta Pascua?

Kathy McGovern ©2019 Translated by Deisy Andrew

Kathy McGovern © 2014-2015

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Tercer Domingo de Pascua – Ciclo C

10 mayo 2019

Reflexionando sobre John 21: 1-19

Aunque no aparece en ningún lugar de las escrituras, la tradición dice que Pedro, cuando era anciano, fue arrastrado por la fuerza y crucificado. Como no se sentía digno de recibir la misma muerte que su Señor, Pedro pidió que lo crucificaran boca abajo. Las escrituras nunca nos dicen dónde o cuándo sucedió esto, pero con certeza el autor del evangelio de Juan estaba muy bien enterado de todo, ya que nos dice que las palabras de Jesús a Pedro—llegará el día cuando te llevarán a donde no quieras ir—apuntaban al tipo de muerte con el cual Pedro glorificaría a Dios.

Posiblemente Pedro fue martirizado por el Emperador Nero en Roma a mediados de los años sesentas después de Cristo. Se desconoce el origen de la tradición por la cual fue crucificado boca abajo. Pero su muerte HA glorificado a Dios por todos estos siglos. ¿No ha sido para ti  desde el primer día que supiste una fuente de inspiración y fuerza la imagen de Pedro soportando una muerte aún más humillante que la de Jesús?

No tenemos que atar cabos con los hechos de la resurrección. Los testigos presenciales de la tumba vacía, y del Resucitado, no dijeron tales cosas como, “Bueno, él ha resucitado en nuestros corazones,” o “Sentimos su Espíritu y nos sentimos fortalecidos.” Eso jamás sería suficiente para pedirle a tus ejecutores que te crucifiquen boca abajo.

Pedro y todos los mártires fueron a sus muertes totalmente convencidos de que la tumba donde Jesús estuvo estaba vacía, y que Cristo los resucitaría a ellos junto a él. El testimonio—esa es otra palabra para “mártires”—de aquellos primeros creyentes resuena por todas las épocas: Él ha Resucitado, y nuestras vidas y nuestras muertes deben dar gloria a ese Nombre.

¿Qué muertes has presenciado que le hayan dado gloria a Dios?

Kathy McGovern ©2019 Translated by Deisy Andrew

 

Kathy McGovern © 2014-2015

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Domingo de la Divina Misericordia

10 mayo 2019

Reflexionando sobre Jn. 20: 19-31

Este domingo es cuando más me gusta recordar todas las misericordias que ha tenido Dios hacia mí durante el año pasado. Permíteme invitarte a una meditación similar.

Haz memoria, ¿qué victorias has logrado al controlar tu temperamento, al controlar tu lengua, al evitar presumir de sabelotodo frente a alguien? Eso fue misericordia.

Bienaventurados aquellos a los que no se les han dicho palabras desagradables; pero más bienaventurados aún son aquellos los cuales no han dicho palabras desagradables a los demás.

¿Cuáles retos físicos has superado este año? ¿Tuviste alguna caída o caíste en cama a causa de alguna terrible gripe, o tal vez los resfríos de la temporada, o inclusive una pulmonía? Que bienaventurados son aquellos los que estuvieron enfermos y ahora están saludables. Y aún más bienaventurados aquellos que permanecieron a tu lado, cuidándote, dándote auxilio como médicos privados hasta que te recuperaste. Ellos mostraron misericordia, y misericordia recibirán.

¿Y qué tal tu vida de oración? ¿Experimentaste el consuelo y la compañía del Espíritu Santo al adentrarte en la profundidad de la vida de Cristo en ti? Tal vez fuiste acogido y bienvenido por una comunidad de fe. Por esa misericordia, en el invierno y la primavera de tus días en este año, siéntete agradecido. Aún más bienaventurados son aquellos que te ofrecieron esa amistad y gracia.

Yo conozco un tanto acerca de la misericordia, porque soy receptora infinita de ella. En este Domingo de la Divina Misericordia, te ofrezco esta sugerencia. Encuentra la imagen de la Divina Misericordia. Colócate ante su presencia. Imagínate los rayos sanadores que brotan del corazón de Jesús y van directamente a esa parte de tu cuerpo y mente que te lastima. Permite que los rayos entren. La misericordia del Resucitado añora derramarse dentro de ti.

Jesús, en ti confiamos.

¿Cómo puede transformarte este año la Misericordia de Jesús?

Kathy McGovern ©2019 Translated by Deisy Andrew

Kathy McGovern © 2014-2015

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La Resurrección de Nuestro Señor – Ciclo C

20 abril 2019

Reflexionando sobre John 20: 1-9

¡Finalmente llegamos a la Pascua! Respírala. Huélela. Saboréala. Tócala. Llegó una vez más la gloriosa, preciosa Pascua, a pesar de nuestros fallidos intentos de prepararnos para recibirla.

Ay, las flores. Experimenta ese delicioso aroma Pascual del desenfreno de gozo que fue anoche—el crisma, la Vela, las exclamaciones de gozo de los Elegidos al ser sumergidos en las aguas del Rio Jordán y el Mar Rojo partido en dos.

¡Ya es Pascua, hermanos! Saquen sus hermosos vestuarios de los colores de la Pascua, sus sombreros de Pascua y sus guantes blancos, sus canastas de Pascua y sus corazones de Pascua, que fueron abiertos el Viernes Santo, rebosantes de gozo por la noticia de que la tumba esta vacía.

¿Tienes algún recuerdo hermoso y eterno de la Pascua? Si lo tienes, sácalo. Gracias, Tía Margarita, por aquellos gloriosos chocolates en forma de huevos de Pascua, cada uno de ellos con nuestros nombres grabados con unas hermosas letras rosadas.

Gracias, Hermana Genoveva, por enseñarnos la música de la Semana Santa. Nuestra clase de octavo grado dirigió toda la música del Triduo. Como siempre me ha pasado en la vida, me tocó estar en el lugar correcto, en el momento correcto.

Gracias, a esa linda parroquia de mi juventud. Abriste el espacio del coro para todos los niños, y jamás me ha dejado la marca imborrable de la misión y la música.

Gracias, Egeria, moja intrépida del cuarto siglo. Viajaste desde España a la Tierra Santa a ver como celebraban los Cristianos la Pascua en Jerusalén. Tu fascinante diario, descubierto en 1884, es el motivo por el cual nuestras Semanas Santas son tan deslumbrantemente hermosas.

Gracias, Santa María Magdalena, discípulo de discípulos. Tu testimonio resuenan hasta los confines de la tierra: ¡La tumba está vacía!

La muerte no pudo detener al Autor de la Vida. Y tampoco a ti te detendrá.

¿Cuáles son tus mejores recuerdos de la Pascua?

 

Kathy McGovern ©2019 www.lahistoriayusted.com Translation: Deisy Andrew

Kathy McGovern © 2014-2015

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Domingo de Ramos de La Pasión de Nuestro Señor – Ciclo C

13 abril 2019

Reflexionando sobre Luke 22: 14-23:56

¿Cómo comienza Jesús su entrada a la ciudad de la muerte?  Ha estado en camino hacia Jerusalén por los últimos diez capítulos del evangelio de Lucas. Esta jornada debe haberle tomado varias semanas. ¿O tal vez años? ¿O tal vez toda su vida? ¿O comenzó esta Jornada con la creación del mundo, y culminó en el Calvario, y encontró su pleno significado muy cerca de Gólgota, en una tumba nueva que sería usada solo por un momento?

Habiendo hecho la jornada para la cual nació, por la cual vino al mundo, Jesús se detuvo a las afueras de la ciudad y les dio instrucciones a dos de sus discípulos de ir por un burrito—un animalito de paz—y les dijo que lo desataran y se lo trajeran para hacer su entrada en Jerusalén.

Imagínate eso. El dueño del burrito atado ve a dos personas desatándolo, y llevándoselo. Les pregunta, “¿Por qué se llevan mi propiedad?” Le contestan, como si esto resolviera todo, “El Maestro lo necesita.” Y ya. La criatura que cargará a Jesús para que entre en la ciudad que lo asesinará se va con los discípulos. Tal parece que el dueño comprende perfectamente. Podemos imaginárnoslo de rodillas mientras que les entrega su burrito a estos dos servidores del Maestro.

En nuestras vidas, la muerte y el sufrimiento, la resurrección y la vida siempre andan rondándonos. Jesús siempre viene de camino hacia nosotros, dándonos instrucciones de donde encontrar lo que es “nuestro” para podérselo entregar a él y así extraer vida de entre nuestras muertes.

¿Esa calidez y esa fe fuerte como una roca que has estado escondiendo para que otros no vean quien realmente eres? Tendrás que hacer entrega de todo eso. El Maestro lo necesita.

¿En qué formas es tu vida un Hosanna que viene desde lo más profundo de tu corazón?

Kathy McGovern ©2019 Translation: Deisy Andrew

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Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo C

11 abril 2019

Reflexionando sobre Isaías 43: 16-21

Dirijamos nuestra mirada por un momento a la primera lectura (Isaías 43: 16-21). Todos los días leemos acerca de los suicidios que cometen tantos jóvenes atormentados quienes desesperadamente necesitan de esta escritura.

Hace algunos años me atacó una repentina infección de estafilococo. Al medio día estaba yendo a almorzar con una amiga. A las 3 de la tarde estaba en una sala de emergencias, gritando. Meses después, y tras cinco hospitalizaciones, por fin me liberé de la infección. Pero el shock de la experiencia me dejó sumamente alterada.

Una amiga sicóloga me ofreció un nevó tratamiento para el trastorno de estrés postraumático. Por un periodo de tres meses, trabajó conmigo, colocándome pequeños electrodos en la palma de cada mano. Me invitó a recordar la escalofriante experiencia de sentirme indefensa y llena de dolor. El electrodo en una mano pulsó ligeramente.

Después me invito a pensar en mis lugares seguros, mis lugares queridos, y le dio al electrodo un pulso más fuerte en la otra mano. Al pasar del tiempo el pulso del electrodo en esa palma fue incrementado hasta el punto que superó la fuerza del pulso de la otra palma. Ella forjó un camino en mi cerebro—un pasaje a través del Mar, Isaías nos diría—que disminuyó la memoria del terror y aumentó mi espíritu de paz.

Ya no pienses más en cosas del pasado, oramos por aquellos que han presenciado balaceras en las escuelas y otros horrores. Dios va a hacer algo nuevo. Y verás que ahora mismo va a aparecer.

Isaías sabía acerca del trastorno de estrés postraumático. Él se dirigía a los traumatizados judíos quienes vieron a Jerusalén en llamas y luego fueron llevados al exilio. Él les rogaba que permitieran que el poder liberador de Dios se antepusiera ante esos terribles recuerdos.

El Dios de “algo nuevo” puede sanar nuestras memorias. Aférrate fuertemente a esta escritura tan poderosa.

¿Qué método has usado para dejar de “pensar demasiado en cosas del pasado”?

 

Kathy McGovern ©2019 Translation by Deisy Andrew

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Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo C

30 marzo 2019

Reflexionando sobre Luke 15: 1-3, 11-32

NO es para nada fácil sentarse aquí con los vecinos para ver como ese muchacho medio muerto de hambre regresa a su casa. Se enteran de que llegó a la puerta del patio, y le preparan una guante para burlarse, saliva, y hasta unos cinturones para darle la bienvenida cuando pase por enfrente de ellos de camino a su casa.

¡Pero vean eso! ¡Allá viene el avergonzado padre, levantándose la vestidura y corriendo como una chica para encontrarlo! Se lanza a dar un gran abrazo a ese hijo deshonroso y hasta lo besa! Y ahora está pidiendo que le traigan un hermoso vestuario y que se lo pongan a este hijo despreciable.

¿Será que esto es lo que nos espera a todos ahora? ¿Ahora se supone que tenemos que entregarle sus herencias a nuestros hijos avariciosos cuando nos digan, “muérete, ya quiero mi dinero.”?

¡Imagínense como se lo gastó! Probablemente esté todo infectado después de andar metiéndose con esas bailarinas gentiles. ¡Y míralo tan flaco! Se dice que ha trabajando ALIMENTANDO CERDOS. Un muchacho judío, alimentando a los puercos. Que deshonra. Para nosotros está muerto. Al menos no le dieron ese friego horripilante que le dan a los cerdos. Tendría diarrea por un mes si se hubiera comido esos arándanos amargos.

Él y su padre se abrazan. Él llora, y su padre baila y se ríe y—espera–¿Sí será un anillo lo que le está poniendo en el dedo? ¿Y calzado para sus pies? ¡Ese hijo que se les fue ahora está siendo tratado como si nada hubiese pasado, como si fuese cualquier otro miembro de la familia!

Caramba. ¿Qué no es ese el cordero gordo en el asador? Esa comida basta para alimentar a toda la aldea. ¡Y todos estamos invitados! Bueno, pues tendremos que ir a la fiesta. Al menos veamos que es lo que tiene que decir.

¿De qué manera has sido atraído al perdón por medio de los poderes artísticos que tiene Dios para persuadir?

Kathy McGovern ©2019 Translator: Deisy Andrew

 

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Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo C

27 marzo 2019

Reflexionando sobre Luke 13:1-9

Así que, por tres años el dueño de la higuera viene a revisar el árbol para ver si tiene fruto y se decepciona al ver que no tiene nada. Mmm. El dueño seguramente no es judío, ya que cualquier buen judío sabe que el libro de Levítico le prohíbe a cualquier dueño de un árbol frutal que consuma la fruta de tal árbol durante los primeros tres años de su vida (19:23-25).

El jardinero es obviamente un Judío muy cumplido, ya que se mete cuando el dueño de la tierra que no es judío, no lo ve y le arranca los brotes al árbol—el fruto no maduro—para que el dueño no encuentre nada cuando venga a revisar.

Pero al dueño de la tierra le espera aun otra sorpresa, ya que el siguiente año, cuando el árbol FINALMENTE de un fruto maduro y delicioso, éste no le pertenece a él, sino a Dios. Solamente cuando esta higuera tan codiciada tenga cinco años de vida es que el dueño de la tierra donde está sembrada tendrá todo el derecho de comer sus frutos.

Esta podría ser una broma judía contra los ocupantes romanos. ¡Que listo es ese sirviente que contrataron! ¡Engaña a los romanos para que obedezcan las leyes de Moisés! ¿Cuánto se sorprenderían de saber que se estaban comportando como judíos? Tal vez eso los obligue a darse por vencidos y regresar a sus casas de una vez por todas.

O tal vez es una parábola acerca de la gratificación aplazada. Dios nos dio reglas acerca de cómo conseguir comida—o de hecho cualquier otra cosa—demasiado pronto. Debemos ejercitar la disciplina de la paciencia sobre todas las cosas. Los mejores frutos vienen a aquellos que no desperdician sus vidas en las cosas fáciles, sino que más bien trabajan arduamente para aquello que vale la pena esperar.

Pero esos son los frutos secundarios. El primer fruto es este: todos vivimos en tiempo prestado. Toma ventaja de cada gracia que se te dio el día de ayer, y haz que tu vida sea una deliciosa ofrenda el día de hoy.

 ¿En qué forma es tu vida un dulce fruto?

Kathy McGovern ©2019

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Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo C

16 marzo 2019

Reflexionando sobre Luke 9: 28b-36

¿Qué estarían pensando Pedro, Santiago, y Juan aquel día en el Monte Tabor? En el capitulo anterior de Lucas fueron ellos a quienes Jesús eligió para entrar al cuarto de una niña que había muerto. Todos estaban lamentándose y llorando, y Jesús les pidió a estos tres que entraran con él a la casa.

¡Que espantoso! Es cierto, ese mismo día lo habían visto curar a la mujer que tenia la hemorragia. Habían presenciado varios milagros, pero esto era diferente. Esta vez se trataba de una niña muerta.

Sin embargo se llenaron de valor y entraron en la casa, y por haber hecho ese esfuerzo tuvieron la oportunidad de presenciar como una niña muerta volvía a la vida. Pero ni siquiera eso los podía haber preparado para lo que seguía. Allá arriba de la montaña, mientras que él oraba (y ellos, como de costumbre, dormían) su Maestro repentinamente se transformó.

Sus ropas estaban sucias y polvorientas por el viaje; las de él estaban resplandecientemente blancas. Ellos hablaban entre ellos; Jesús hablaba con la Ley y los Profetas. Y no se trataba de cualquier charla sin importancia. Moisés y Elías hablaban con Jesús acerca de su éxodo. Que manera tan enteramente Judía de decir que hablaban de su muerte.

Yo también les hubiera rogado que me dejaran construirles un campamento. Después de escuchar a esas voces del cielo que hablaban de los terribles eventos que se avecinaban, yo también les hubiera rogado que nos quedásemos allá arriba de la montaña.

Y, como ya te imaginaste, fueron exactamente esos tres a los que Jesús llamó una última vez, para que oraran con el en Getsemaní durante esa noche de su arresto. Pero no hay que adelantarnos tanto. Nos quedan tres imponentes domingos antes de que nos reunamos a recordar esa terrible Pasión.

Manténganse en sintonía.

Las historias mas increíbles que se hayan contado nos esperan.

¿Alguna vez has tenido que ser al que se le llama para hacer algo valiente?

Kathy McGovern ©2019

Kathy McGovern © 2014-2015

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